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La disonancia cognitiva en las relaciones de abuso

La disonancia cognitiva en las relaciones de abuso

Una disonancia cognitiva es una incongruencia mental. Se da cuando dos ideas incompatibles (y que tienen la misma fuerza) conviven en tu cabeza.

Por ejemplo: “No soy nadie sin mi pareja” y “Mi pareja me está haciendo daño”.

Nos gusta sentir que nuestro comportamiento es coherente con lo que pensamos y, si no lo conseguimos, nos autoengañamos. Quizás me gustaría dejar a mi pareja, pero no puedo, porque tengo la firme creencia de que sin ella no soy nadie.

Entonces se cruza otra idea: “La gente que no es capaz de dejar a su pareja es débil”.

Si no soy capaz de dejar a una persona que me hace daño, puedo decidir, a partir de ahora, pensar que esa persona no es dueña de sus actos. Eso querrá decir que no es que yo sea débil, sino que soy muy buena persona o que en realidad no hay ningún problema.

Otro ejemplo podría ser: “A mi pareja le gusta pasar tiempo conmigo” y “Mi pareja siempre lo hace todo sin mí”. 

Las disonancias cognitivas pueden crear mucho malestar, y el autoengaño puede llegar a ser muy grande con tal de no enfrentarnos a ese desequilibrio.

A menudo, una de las dos creencias o ideas habla tan mal de nosotros mismos que no queremos ni ser conscientes de ella. Si creo que no soy nadie sin mi pareja, probablemente no lo pensaré tal cual. Simplemente sentiré un gran impulso hacia ideas alternativas que tapen o disminuyan la creencia de que mi pareja me está haciendo daño. Mucho mejor pensar que eso es mentira para no tener que enfrentarme a la verdad: no me siento capaz de romper con la otra persona.

De vez en cuando, podemos observar disonancias cognitivas o autoengaños desde el inicio de una relación. ¿Alguna vez has escuchado a alguien hablar de forma obsesiva sobre otra persona y luego te ha asegurado que no siente ningún tipo de atracción hacia ella? Probablemente su cerebro, por algún motivo, no le permite mostrarse obsesionada con una relación. Entonces ella muestra la obsesión pero dice que se trata de alguien que no le gusta.

En las relaciones de abuso, hay ciertas creencias que son especialmente dolorosas y difíciles de gestionar. Por eso, el discurso de las personas maltratadas suele estar lleno de disonancias cognitivas. Especialmente, cuando se trata de la visión que tienen de la persona maltratadora o de sus motivos para seguir con ella.

Es frecuente oír cosas como “Es que tiene un pronto incontrolable, pero es una buena persona”, o “Tiene dos personalidades distintas”. Eso suele ocurrir porque, además de que no queremos dejar esa relación, damos más importancia a las ideas que aprendimos primero y tenemos tendencia a descartar aquello que no encaje con la estructura que ya tenemos construida. 

 

¿Puedo ayudar a alguien que tiene una disonancia cognitiva?

Es importante tener en cuenta que, cuando una persona tiene una gran disonancia cognitiva y se encuentra mal, no es una buena idea decirle lo que no quiere ver. Ella no está preparada para enfrentarse a esa verdad y ponérsela delante solo hará que su mundo se derrumbe y que busque formas de tapar de nuevo esa creencia, gastando mucha más energía y encontrándose mucho peor. Si yo me siento débil para dejar a una persona y tú me dices “No es que no tengas motivos para dejarla, es que eres débil y no puedes”, yo me voy a sentir muy mal y voy a hacer lo posible por olvidarlo, usando las estrategias que puedo usar desde esa parte frágil: cerrarme y seguir luchando por lo que quiero.

Imagina que tienes un peluche de hace años del que no sabes si desprenderte. Lo coges, un poco indeciso/a, y sales a pasear pensando que quizás lo dejas en la basura. Por el camino empieza a llover y tú, instintivamente, lo proteges contra tu pecho. Empieza a granizar y tú decides volver a casa con tu peluche, al que todavía quieres más que antes.

¿Crees que la lluvia que iba a atacar a tu peluche ha hecho que quieras desprenderte de él?

Bien. Pues muchas veces ocurre que vemos a alguien que se plantea dejar una relación o que empieza a tener dudas, y lo que hacemos es convertirnos en lluvia y granizo. Atacamos a la persona, y a la pareja, echamos toda nuestra rabia, esperando que ese sea el toque final necesario para lograr que la relación se rompa. No obstante, lo único que provocamos es despertarle ese instinto de protección y hacer que le dé más pena todavía, aferrándose más a la relación.

Porque damos por hecho que si sigue con esa persona es porque aún le gusta y queremos conseguir que deje de gustarle. Pero, ¿y si lo que siente es una profunda lástima? Convertir a su pareja en la víctima de nuestras críticas no hará que deje de darle pena. No podemos deshacer una disonancia cognitiva sin saber qué idea es la que esa persona no está preparada para aceptar, ya que para ella puede ser terrible y totalmente contraproducente. Si ella pudiera aceptar la realidad, no se encontraría así de mal ni estaría en esa situación.

Cuando estamos delante de alguien que tiene una disonancia grave, lo mejor es decirle que acuda a un profesional que le ayude a aclarar sus ideas y a sentirse mejor. Recuerda que no se trata de alguien que busca los pros y contras de elegir una cosa u otra, se trata de una persona en un estado psicológico muy delicado y que necesita ayuda.

Este mecanismo de defensa es muy común en las adicciones. Si una persona quiere estar sana y también quiere seguir fumando, quizás empiece a defender que lo más importante del mundo es estar delgada y que dejando de fumar engordaría.

 

¿Cómo puedo saber si tengo alguna disonancia cognitiva?

Hay tres señales que pueden indicar que estás luchando contra una disonancia cognitiva:

  1. Te encuentras mal físicamente: tienes ansiedad, dolores de cabeza, confusión, palpitaciones, mareos o más vértigo del que habitualmente suelas tener.
  2. Llevas un tiempo buscando argumentos para justificar alguna acción que no encaja con tus valores.
  3. Evitas ciertas situaciones que, no sabes por qué, te generan mucho malestar: tienes la sensación de que hay una realidad terrible a la que no quieres ni acercarte y que, a veces, estás a punto de descubrir.

Si estás en una relación complicada y te encuentras en una incongruencia mental que te impide sentirte bien o hacer tu vida de la forma habitual, lo mejor es que pidas ayuda para resolverla de la forma más fácil y llevadera según tu caso.

 

Decimos que experimentamos una disonancia cognitiva cuando tenemos dos ideas contradictorias igual de importantes o nuestro comportamiento no es coherente con nuestros valores y creencias y eso nos genera un malestar. Al no querer (o no poder) librarnos de la primera creencia o del comportamiento que llevamos a cabo, buscamos excusas mentales para seguir comportándonos así sin sufrir. -       

¿Te ha servido este post? ¿Has tenido o tienes alguna disonancia cognitiva? ¿Alguna vez has intentado que alguien resuelva la suya? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

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