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La devaluación: la segunda fase de la relación con un/a narcisista

La devaluación: la segunda fase de la relación con un/a narcisista

Durante la primera fase de la relación con un/a narcisista, este/a te hará un love-bombing que te dejará en estado de embriaguez. Por una parte, su comportamiento te parecerá exagerado, pero, por otra, estarás tan feliz de que, al fin, una relación te salga bien desde el principio que te dejarás llevar por esas emociones tan bonitas y esa sensación de tranquilidad.

A menudo, a las víctimas de narcisistas les cuesta detectar si realmente han estado con uno de ellos, ya que todavía tienen esperanzas y con el tiempo van olvidando la intensidad que tuvo ese bombardeo de amor. No obstante, hay algo que suelen detectar con más facilidad, y es que en un momento dado las cosas empezaron a torcerse y ya no volvieron a ser como antes.

Esto puede ocurrir en las relaciones sanas, cuando de repente uno descubre algo sobre el otro que no es capaz de tolerar y se replantea si seguir o no con esa persona. Suele tratarse de un descubrimiento impactante que choca con los valores que tiene el que se replantea seguir.

En una relación con un/a narcisista, hay un punto de inflexión que poco tiene que ver con los valores personales de este/a. Sencillamente tiene que ver con que das una señal de afecto que le hace entender que te ha atrapado. Ya estás en su telaraña y es hora de cocinarte. Con frecuencia, esa señal de afecto es una de las siguientes:

  1. Le dices te quiero por primera vez (aunque él o ella ya te lo hubiera dicho antes)
  2. Le haces un regalo
  3. Haces algo que rompe un poco vuestra rutina (le propones un viaje, lo vas a buscar al trabajo, lo contactas por otro medio distinto al habitual…). Él o ella siente que “has roto las normas” o te has salido un poco de lo establecido y necesita poner en orden las cosas de nuevo, aunque lo que hayas hecho sea una tontería.

Ante tu muestra de afecto o tu iniciativa, todo cambiará y caerás en la fase de la devaluación.

 

¿En qué consiste la fase de la devaluación?

El/la narcisista se enfadará o se pondrá triste, y luego empezará a mostrarse decepcionado/a. Tú no entenderás nada, pero al tener como punto de referencia esa iniciativa que tomaste, entenderás que tienes que compensar esa “rapidez” o “torpeza” con la que supuestamente actuaste y que lo mejor será dejar que él o ella leve el ritmo de la relación.

Teniendo eso en cuenta, tú te quedas sin demasiadas opciones. Ya que no puedes decidir nada en la relación, sin querer entrarás en un bucle psicológico que te llevará a “mejorarte a ti mismo/a” hasta que el/la narcisista te acepte de nuevo. Porque sí, quizás seguís en la relación, pero sientes que que ya no le gustas y que está profundamente decepcionado/a contigo.

 

¿Cómo manifiesta el/la narcisista esta decepción?

Además de la reacción a tu supuesta iniciativa incorrecta (que a veces ni siquiera existe), durante la fase de devaluación va a empezar a mostrar diversas conductas:

  1. Ya no te idolatra, se muestra indiferente ante ti.
  2. Cuando le cuentas algo (puede ser gracioso, triste o alegre), no expresa la emoción que sabe que toca, te priva de ella. Solo muestra una cara neutra y actúa como si lo que dijeras fuera decepcionante o no cumpliera con sus expectativas. ¿Le has contado un chiste? No le hace ninguna gracia. ¿A alguien le ha ocurrido algo triste? Su cara seguirá absolutamente neutra. ¿Tu amiga va a tener un bebé? Pues como todo el mundo, ¿cuál es la noticia?
  3. Te corrige constantemente cuando intentas decirle algo. Te interrumpe para robarte la energía. Mientras hablas parece estar buscando la forma de destrozar tus argumentos o de encontrar una incongruencia. El mensaje que te transmite es: “Tú siempre con tus errores y haciendo las cosas de cualquier manera”.
  4. Está triste y desmotivado/a, dice que no hay nada en su vida que le haga ilusión o que vaya bien. Entonces no sabes si es que lo vuestro tampoco va bien o es que para él/ella no es importante.
  5. Habla de amor y de relaciones como si estuviera soltero/a. Hace comentarios como “cuando conoces a la persona de tu vida…” o “cuando estás realmente ilusionado con alguien…”, como si vosotros estuvierais muy lejos de eso. Puede que en estas circunstancias, después del love-bombing, diga que solo sois amigos o que nunca quiso tener una relación.
  6. Se muestra alegre con todo el mundo excepto contigo.
  7. Si intentas alegrarle el día, regalarle algo o hacer o decir cualquier cosa que le hubiera gustado hace un mes, “ya no le gusta, no tienes ni idea de cómo es y tus soluciones y propuestas no le sirven si eres tú quien las ha pensado”.
  8. Intenta contagiarte ese profundo sentimiento de tristeza y desmotivación.
  9. Si tienes alguna necesidad, serás tildado/a de inmaduro. Si él o ella tiene una necesidad, intentarás ayudar pero tu ayuda no servirá para nada (ya que tú “no sabes, no entiendes y tus ideas no valen”).
  10. No te tendrá en cuenta para cosas importantes y te hará sentir como un niño/a pequeño/a que no comprende que los mayores están ocupados.
  11. Puede que hable de terceras personas y que te compare directa o indirectamente con ellas.
  12. Sus emociones positivas hacia ti, si aparecen alguna vez, durarán muy poco y serán impredecibles: estarás en una montaña rusa emocional.

 

7 consejos importantes para sobrevivir a la devaluación narcisista

¿Estás pasando por esta fase? Recuerda protegerte y aplicar los siguientes consejos:

  1. Asume que, a la larga, lo mejor va a ser el contacto cero, ya que estas personas no cambian.
  2. No caigas en la trampa de mostrarte siempre “difícil de conquistar” para que te persiga eternamente. No estás ante una buena persona y no debes subestimar sus técnicas. Lo más probable es que acabes cayendo o qué él/ella pase de mostrar amor a mostrar ira y a darte problemas serios.
  3. No dejes tu vida a un lado, así el posible abandono o rechazo no será tan doloroso para ti.
  4. Si te hace sentir celoso/a de una tercera persona, recuerda que lo más probable es que no tenga nada con ella y, en caso de tenerlo, esa persona empezará a pasarlo mal muy pronto y no tienes nada que envidiar, ya que tú, si te lo propones, puedes ser libre y alejarte de/la narcisista, porque ya sabes lo que hay.
  5. Ten claro que su tristeza y su desmotivación no son responsabilidad tuya.
  6. Cuida mucho tu autoestima para poder salir de este tipo de relaciones en cuanto las detectes y no engancharte.
  7. No compitas con el/la narcisista, recuerda que nunca podrás ganar contra una persona que no tiene empatía ni escrúpulos.

 

La devaluación narcisista consiste en hacerte sentir que has hecho algo mal y has decepcionado a esa persona en lo más profundo. El objetivo de hacerte sentir eso es que te deprimas, te esfuerces por recuperar su aprobación y seas más dócil y obediente. -       

¿Te ha servido este post? ¿Has pasado por una devaluación narcisista? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

(¡Por cierto, la imagen es de <a href=’https://www.freepik.es/vectores/triste’>Vector de Triste creado por stories – www.freepik.es</a>!)

 

¡Un abrazo!

Mi pareja siempre me lleva la contraria

Mi pareja siempre me lleva la contraria

Seguramente, el simple hecho de leer el título de este post te habrá provocado agotamiento. Hay personas a las que parece imposible contentar y que se pasan la vida mostrando desacuerdo, juzgando y criticando.

 

Hay formas directas de llevar la contraria:

-Ayer te dejaste la chaqueta.

-No es cierto, ya eran las 0:30. No fue ayer, fue hoy.

 

Y formas más indirectas:

-Esta mañana he ido al cine.

-Has ido al cine y has visto una película.

 

La intención del que responde es la misma: corregir y reafirmar que su punto de vista es el válido, ya sea diciendo que te has equivocado o que no has dado toda la información.

¿Y qué decir de quienes muestran emociones que anulan o absorben las nuestras? Sí, esas personas tan molestas a las que les cuentas algo con ilusión y no reaccionan o simplemente parafrasean lo que has dicho pero de una forma completamente neutra. Esa también es una forma de llevar la contraria.

 

¿De dónde nace esa necesidad de contrariar al otro?

Este fenómeno se da básicamente en dos etapas de la vida: entre los dos y tres años y en la adolescencia. Ocurre durante el desarrollo de la personalidad, etapa en la que el niño o adolescente necesita separarse emocionalmente de la familia para existir por sí mismo y reafirmar su identidad. Llevando la contraria se aísla psicológicamente y, en ese espacio que consigue, desarrolla su nueva personalidad: se hace un hueco como individuo. Finalmente, con su identidad formada, vuelve al grupo renovado y con capacidad para adaptarse a él sin perderse a sí mismo.

A menudo, esta necesidad de contrariar todo el tiempo durante la edad adulta nace de una inmadurez emocional: el adulto no ha desarrollado completamente su personalidad y ve la adaptación al medio o a una conversación como un peligro para su integridad. Es decir, en el fondo, piensa que si se fusiona con el grupo se perderá a sí mismo y, por tanto, siente un impulso de reafirmar su identidad diciendo algo diferente a lo que dice el otro o simplemente repitiendo lo mismo de otra manera, para existir de forma independiente.

-¿Crees que podríamos tomarnos un café?

-Opino que podríamos tomarnos un café.

Por si no te has fijado en la sutileza, es una respuesta que podría existir de forma independiente a la pregunta, ya que esta no sería necesaria.

A veces intentan reafirmar su identidad criticando lo que haces. Les preguntas qué les parece algo que has hecho y no dicen nada bueno. Ni siquiera dicen lo malo con cuidado ya que, para ellos, una opinión válida es una opinión contraria, negativa o incluso agresiva y decir que algo les parece bien es adaptarse y, por tanto, parecer débiles y quedar expuestos.

Estas personas pueden llegar a ser muy molestas cuando se comportan así y, especialmente, si lo hacen de forma habitual. Pero puedes pensar que, muchas veces, no es un comportamiento malintencionado sino un impulso que nace de su inseguridad, su baja autoestima y su miedo a no ser nadie dentro de un grupo.

No pretendo justificar el comportamiento, ya que todos tenemos inseguridades y no por eso atacamos a los demás, pero sí tomar en cuenta la fragilidad que se esconde tras esa aparente agresividad.

Los más sibilinos pueden querer hacerse con el hueco que tú sí has conseguido en la sociedad: te contrarían hasta que sientes su inseguridad como tuya y ellos tu antigua seguridad como suya.

También debido a esta inmadurez, algunas veces, tu pareja puede empezar a comportarse así de pronto y de forma insistente para cansarte y conseguir que termines la relación o para empezar a separarse emocionalmente de ti antes de dejarte.

Este comportamiento en la pareja, sea cual sea su motivación, es especialmente doloroso porque te priva del espacio de confianza y seguridad que debería haber en cualquier relación y te recuerda de forma agresiva y constante que no quiere formar parte de vuestro grupo de dos pero sí tener cierto dominio sobre ti: es decir, que estás solo. Acabas perdiendo la espontaneidad y eso tiene efectos muy negativos en ti y en la relación.

Y ahora vayamos al Trastorno Narcisista de la Personalidad.

Cuando el que lleva la contraria en todo tiene este trastorno, debemos entender que, además del problema de inseguridad que mencionábamos, puede existir una intención de hacer daño y de generar rabia y desesperación. Un narcisista puede interrumpirte varias veces durante una frase con la finalidad de que te sientas frustrado y ridículo. Como necesita tu derrota y tu energía como suplemento narcisista, lo hará una y otra vez para nutrirse de tus reacciones.

 

¿Cómo gestionar una situación así?

Sobre todo, recuerda mantener tu calma interior: es el otro, y no tú, quien ha decidido comportarse de ese modo, así que separa esa actitud de tu percepción de ti mismo. Evidentemente, si se trata de tu pareja, tendría que existir la posibilidad de comunicarle cómo te sientes respecto a su actitud en las conversaciones. No obstante, a veces puede ser contraproducente con según qué tipo de personas. Te propongo estas tres opciones, recordándote que, si estás con una persona narcisista, a la larga, lo mejor será el contacto cero.

  1. En mi opinión, cuando un adulto te lleva la contraria sistemáticamente, a no ser que ames el debate infinito y el enfrentamiento, lo mejor que puedes hacer es utilizar el método de la piedra gris: no reaccionar a sus provocaciones y decir solo lo estrictamente necesario, dejando que se aburra de ti.
  2. También puedes finalizar la guerra diciéndole abiertamente que te está llevando la contraria.
  3. O, si tienes mucha paciencia, puedes buscar una idea que tengáis en común y evitar el enfrentamiento de ese modo, empezando a construir desde ahí.

Las personas emocionalmente inmaduras pueden tener rasgos compatibles con el narcisismo, ya que todavía tienen esa sensación de ser el centro del universo y de que los demás están a su favor o en su contra, sin puntos medios, y no han desarrollado completamente la capacidad de empatía. Por tanto, los dos primeros métodos suelen ser eficaces con ambas clases de personas, ya que todas suelen buscar atención y aprobación. No obstante, cabe destacar que, si hablamos de una persona muy muy inmadura, podría estar buscando límites y la forma de atajar la situación sería hacerte respetar mostrándote más autoritario o haciéndole ver que su comportamiento tiene unas consecuencias. Y, a veces, ese límite o consecuencia es la ruptura.

En cuanto a la tercera opción, con según qué tipo de personas, puede resultarte imposible llegar a alguna idea en común ya que, digas lo que digas, sentirán un fuerte impulso de contrariar. Así que este método, probablemente, solo te funcionará con personas empáticas que por algún motivo estén a la defensiva en un tema concreto y tengan miedo a cambiar de opinión.

 

A menudo, las personas que llevan la contraria sistemáticamente lo hacen por inseguridad y para reafirmar su identidad: solo así sienten que existen por sí mismas. -       
 

¿Te ha ocurrido alguna vez? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

El narcisista encubierto de tipo espiritual

El narcisista encubierto de tipo espiritual

“Hará unos diez años de la primera vez que quedé deslumbrada por uno de ellos. No era un chico muy atractivo físicamente pero tenía una calidad humana que hubiera dejado con la boca abierta a la mismísima Madre Teresa. En ese tiempo yo era voluntaria de algunas asociaciones sanitarias y conocía a bastante gente del sector. No obstante, él era diferente y parecía extremadamente altruista, casi parecía estar en un plano superior al resto de humanos. Divertido, carismático y dispuesto a hacer cualquier cosa para ayudar.

Me hizo un love-bombing de campeonato y me hizo sentir como una princesa durante un tiempo. Todo era maravilloso, me llenaba de detalles, me ponía por las nubes… y, a la vez, iba dándome ciertas lecciones de cómo se tenían que hacer las cosas, ya que él era muy buena persona.

Reconozco que, con el tiempo, empezó a fastidiarme lo mucho que se fijaba en determinadas sutilezas. Hablar con él era ir pisando huevos, todo aquello que yo dijera sin pensar era puesto en tela de juicio y podía cambiar radicalmente su visión de mí. Recuerdo que un día le comenté que no me gustaba el arroz y me soltó un discurso sobre lo desconsiderada que estaba siendo con la gente que no podía comer. Ya que yo siempre he sido algo delicada en cuestiones de comida, decidí no hacer más comentarios sobre mis gustos y sencillamente pedir cosas que me gustaran.

Vi algunos inconvenientes en nuestras dinámicas pero el hilo conductor siempre parecía ser el mismo: él era una buena persona y había que seguir sus pasos. Cuestionaba TODO lo que hacía la gente a nuestro alrededor, era como un Pepito Grillo comentando la vida. Me contó que odiaba a su familia: a su madre porque lo había consentido demasiado y a su padre porque no le había prestado suficiente atención.

Una noche, en un momento objetivamente romántico, pasó por ahí un vendedor de rosas y nos preguntó si queríamos comprar alguna. Él le dijo que no, y me dijo que esas rosas no duraban demasiado y que era mejor comprarlas en otro lugar, planificando bien el color y si la quería con espigas o no. Yo le dije que, a veces, no hacía falta planificar, y noté cómo algo empezaba a marchitarse dentro de mí.

No solo quería planificar el tipo de rosa que me regalaría, también en qué momento nos haríamos una foto, en qué momento había que abrazarse, en qué momento hablaríamos de ciertos temas. Una vez fui a darle un beso y dijo: “creo que es mejor que nos lo demos justo debajo de la luna”. Nos movimos unos pasos y luego dijo: “bueno, creo que será imposible ponernos justo debajo”. Añadió que, en ese momento, no sentía que el universo le empujara espiritualmente a besarme y que, quizás, yo era poco espiritual y por eso no lo entendía.

Recuerdo cómo una vez se quedó con el mérito de un trabajo mío, diciendo que no tenía que importarme la fama. Recuerdo cómo me regaló cosas que sabía que no me gustarían y tuve que agradecer el detalle, y también recuerdo cómo, durante una conferencia, habló muy bien de toda la plantilla excepto de mí porque, según él, las cosas importantes se decían en privado.

Recuerdo cómo me trataba de superficial cuando quería subir una foto a mi perfil, cómo me llamaba materialista cada vez que me apetecía comprar algo, cómo me decía que, si me maquillaba, estaba dando más importancia a mi cuerpo que a mis estudios. Me incomodaba hasta tal punto que prefería no comprar nada delante de él. Según sus discursos el dinero no era importante pero, por lo visto, él no quería soltar ni un céntimo.

También recuerdo cómo una noche me despertó, después de un largo día en el que yo había hecho tres exámenes, porque estaba aburrido y no podía dormir.

Pero, sin duda, lo más impactante de todo era su extraño concepto del amor. Era tan importante amar, que había que dejar las propias necesidades a un lado para ayudar a otros, aguantar infidelidades para que el otro fuera feliz, soportar silencios de varios días para dar espacio al otro y respetarlo. Mientras tanto, él era incapaz de ayudar o escuchar a nadie, sus necesidades siempre iban primero porque él lo merecía, y los demás solo tenían que entenderlo como personas adultas. Parecía la víctima absoluta del universo y el único que entendía correctamente el concepto del amor. Si él hablaba de otras mujeres y yo me lo tomaba a mal, yo estaba siendo demasiado posesiva y no comprendía el amor. Si yo hablaba de otros hombres, entonces era una cualquiera que tampoco comprendía el amor ni el respeto.”

(E., 36 años)

 

Hace falta cierta distancia, temporal y física, para ver en qué juegos mentales te ha metido un narcisista de este tipo y qué creencias ha implantado en tu mente. Parece que no entiendes nada de la vida ni de los buenos valores, pero llega un día en que tu mente hace un clic y te hace ver las incongruencias, el egoísmo y la necesidad de admiración que se esconden detrás de su discurso. Empiezas a tirar del hilo y te das cuenta de que, en realidad, es imposible hacer feliz a esa persona y aún más ser feliz a su lado.

¿Cómo detectar a este tipo de narcisistas? Lo más normal es que no presenten todas las características que describimos aquí, o que tengas que hacer un esfuerzo por recordar cosas que sucedieron y a las que no diste mucha importancia, pero seguro que, si has estado ante uno de ellos, estos indicios clave te resonarán.

 

24 características e incongruencias de los narcisistas encubiertos de tipo espiritual 

  1. Les preocupa mucho su imagen: quieren ser conocidos por su humildad, por su altruismo y por su superioridad espiritual, pero en realidad ni siquiera tienen empatía. Dicen que no les importa la imagen pero eso es también parte de lo que quieren aparentar.
  2. Solo ellos saben lo que es el amor: tienen un concepto del amor aparentemente muy elevado, pero en realidad tiene una base completamente egoísta. Tú tienes que amarlos a ellos de forma incondicional y ellos solo tienen que amarse a sí mismos.
  3. Solo sus necesidades son importantes: si tú necesitas cercanía y él distancia, despídete de él por unos días. Si él necesita comer y tú dormir, te descubrirás preparando la comida mientras bostezas y te apoyas en la cocina. Si vuestras necesidades son incompatibles, las suyas siempre serán más importantes. Verás que, después del love-bombing, ya no puedes ponerte enfermo/a ni necesitar nada (te sentirás culpable si lo haces).
  4. Son muy inmaduros: si les señalas algún defecto o han hecho algo mal, siempre intentarán echarle la culpa a alguien más, aunque sea a ti por señalárselo.
  5. Se victimizan constantemente: les encanta mostrarse como víctimas del mundo, de su familia y de la crueldad infinita de la gente. Pueden parecer desvalidos y enfadados con todo y todos, como si fueran niños disgustados y abandonados.
  6. Falsa humildad: se autodeclararán los más buenos del mundo, los menos materialistas y los menos ambiciosos para que te sientas mala persona a su lado y decidas no progresar en nada.
  7. Ayudan a otros para triangularte: intentarán que sientas celos, que no te sientas merecedor/a de su ayuda y afecto y que pienses que eres una mala persona.
  8. Son muy controladores: aunque no siempre serán claros en esto, sabrán cómo controlarte en cada momento. Si no quieren que salgas una noche, pueden hacer que te preocupes por ellos para que, aunque salgas, no te lo pases bien.
  9. No tienen empatía: cuando no tengan un interés personal en ayudarte, no los verás mover una pestaña si estás pasando un mal rato. Sus problemas siempre serán más importantes. Hablarán de que hay que arreglar el mundo pero ni siquiera se darán cuenta de si estás preocupado. Querrán implicarse en movimientos solidarios pero no cuidarán de sus seres queridos.
  10. Son impredecibles: les gusta desestabilizarte con sus cambios de planes y de gustos. Muchas veces no hablan de lo que planean, esconden sus intenciones hasta que llevan sus planes a cabo, y tú tienes que adaptarte y estar siempre con las emociones desajustadas.
  11. Mienten muy bien: te quedarás impresionado/a con su capacidad para mentir y para hacer mil cosas a escondidas que ni siquiera te ha dado tiempo a imaginar.
  12. Minimizan las necesidades de los demás: ellos siempre necesitan cosas, nunca es suficiente con lo que les das. Ahora bien, si tú necesitas algo o estás triste, minimizarán tus problemas y a ti mismo/a, te tildarán de exagerado/a y te dirán que estás montando un drama (su especialidad).
  13. Odian la autoridad: algunos narcisistas encubiertos son líderes de sectas y grupos espirituales. Crean grupos en los que supuestamente son todos iguales. No soportan la autoridad porque en el fondo desean con todas sus fuerzas mandar ellos y tener seguidores. Por este motivo, suelen ser muy críticos con los políticos, los profesores y todos aquellos que tengan un grupo a su cargo. No soportan sentirse uno más en sociedad y suelen saltarse las normas alegando motivos espirituales. Según ellos, las normas están hechas con odio y hay que hacerlas con amor (del suyo, claro).
  14. No admiran a casi nadie ni tienen ídolos: no pueden admitir que les gustaría ser famosos ni que sienten envidia, así que se dedican a criticar a cualquiera que tenga la atención de los demás.
  15. Pueden tapar su tacañería con discursos espirituales: no quieren gastar dinero y por eso te tacharán de materialista cada vez que quieras hacer algo por lo que haya que pagar. Si quieres ir al cine, o cenar fuera, o comprar cualquier cosa, tendrás que pagar tú o aceptar quedarte en casa.
  16. Intentan que no sobresalgas: un día te dirán que no te arregles, otro que no ganes dinero, otro que no te lleves el mérito de tu trabajo o que no pongas tu nombre en el libro que has escrito. Te harán ver que si asciendes o sobresales de algún modo eres una mala persona.
  17. Quieren transferirte su frustración: te pueden decir que necesitan ayuda y no dejarte actuar. Pueden decirte que no les regales algo en concreto y unos días después decir que otra persona les regaló lo mismo y que ha sido el mejor regalo de su vida. Si se dan cuenta de que quieres un determinado lugar en su vida, no te lo darán jamás (pero a otros sí). Te harán sentir impotente y frustrado/a, y te sentirás, incluso, como un niño enfadado. En realidad es lo que sienten ellos.
  18. No tenéis los mismos derechos: él tiene el derecho de ser escuchado y tú debes escucharlo. Él tiene el derecho de ser libre y pisar tus derechos, y tú debes permitirlo. Si no lo haces, eres egoísta y poco evolucionado.
  19. Es imposible ser feliz a su lado: si te ven feliz pueden ponerse serios, hacer que te preocupes por algo o darte un discurso sobre lo terrible que es el mundo para que bajes de la nube. Frecuentemente critican lo que hacen los demás (y lo que haces tú). Con ellos, lo de “vive y deja vivir” no existe.
  20. Utilizan la espiritualidad para hacerte sentir culpable y manipularte: en pareja, a veces, la espiritualidad requerirá que te mueras de celos en silencio para respetar su espacio. Otras veces, requerirá que dejes de usar maquillaje o que no trabajes.
  21. Están llenos de límites: cuando intentas poner algún límite en su trato o intentas proteger tus emociones, te acusan de rígido y limitante. Eso sí, no intentes sacarlos a ellos de su zona de confort. No les hagas comer algo diferente, o ir a sitios diferentes o, en general, hacer cualquier cosa que no controlen por completo, porque entrarán en crisis y encontrarán algún discurso espiritual o profundo que no les permita hacer lo que les pides.
  22. Te interrumpen y te generan rabia: son especialistas en cortar y dificultar la fluidez de las conversaciones, interrumpiendo tus frases para decir que eso ellos no lo ven bien. O para puntualizar algunas cosas. Pueden interrumpir cualquier cosa que vayas a hacer diciéndote que seas más delicado o que pienses un poco, de modo que acabas reprimiendo mucha rabia e impulsos naturales y esa rabia acaba yendo en tu contra.
  23. Suelen ser muy promiscuos: les puede gustar el sexo descontrolado, a veces sin protección, y las experiencias múltiples. Hablan de rituales de amor libre en los que poco importa cómo te puedas sentir al respecto. Es más, si no aceptas asistir a uno de esos eventos, será debido a tus límites y a tu poca espiritualidad.
  24. Si les llevas la contraria se sienten ofendidos: no soportan quedarse sin argumentos ni que haya gente que les confronte o que piense diferente a ellos, así que directamente rechazan seguir hablando del tema o rompen el vínculo con esa persona. No obstante, ellos llevan la contraria a los demás constantemente.

 

No es fácil descubrir a un narcisista encubierto. La mayor parte de las veces, te darás cuenta de que está pasando algo raro porque te pondrás enfermo/a más veces de lo habitual, te sentirás culpable por todo y tendrás cierto nivel de estrés al pensar en vuestros encuentros. Tu relación parecerá un rompecabezas sin resolver y, cada vez que muevas una ficha, el dibujo y la forma cambiarán, imposibilitando su resolución.

Por eso, es importante que tengas claros los indicios que hemos mencionado y cómo te encuentras antes y después de ver a esa persona. ¿Te genera dolor de cabeza o ansiedad pensar en la relación? ¿Te hace sentir que eres decepcionante o que no eres lo suficientemente bondadoso/a? ¿Crees que esa persona tiene un concepto del amor muy elevado pero que solo le beneficia a ella? ¡Cuidado! Aquí huele a narcisista espiritual…

 

Los narcisistas encubiertos de tipo espiritual suelen autoproclamarse bondadosos, altruistas y espiritualmente superiores, pero tienen un concepto del amor que solo les beneficia a ellos. -       

¿Te ha servido este post? ¿Conoces a algún/a narcisista de este tipo? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

7 frases para descubrir (o sacar de quicio) a un narcisista al instante

7 frases para descubrir (o sacar de quicio) a un narcisista al instante

Los/as narcisistas viven en una especie de nube en la que son grandiosos e importantes. Construyen su ego a partir de ideas sobrevaloradas de ellos mismos para esconder su autoestima, que está gravemente dañada. Llegan a creerse sus propias mentiras, porque lo necesitan. No pueden admitir (ni ante ellos mismos) que valen tan poco como alguna vez llegaron a pensar.

Frases como “hay personas por encima de ti”, “no eres el centro del universo” o “no mereces un trato de favor” chocan con esa idea sobrevalorada y anulan completamente su ego. Eso les obliga a sacar su verdadera autoestima y, como no tienen, lo único que consiguen sacar es agresividad y llanto. Su ego no está preparado para convivir, así que, cuando se dan cuenta de que existen otras personas y de que eso les impide ser especiales o mejores que ellas, entran en crisis, porque se quedan sin identidad. Cuando les dices, de forma explícita o implícita, que son iguales que los demás, entienden que están por debajo, porque conectan con su bajo nivel de autoestima. 

 

7 frases que despertarán la ira (o el llanto) de un narcisista

Oír ciertas verdades hará que su narcisismo, a veces encubierto, salga a la luz. Reaccionarán con agresividad (activa o pasiva) o con llanto. Puedes comprobarlo en situaciones cotidianas. ¿Cuáles son esas frases? A continuación te mencionamos siete. 

1. “Tienes que solucionar tus propios problemas”

Las personas, a lo largo de nuestra vida, vamos adquiriendo cada vez más responsabilidades. Es normal que un niño de 5 años llegue a clase sin la cartulina que tenía que llevar y diga que sus padres estaban ocupados, o que diga que no pudo hacer los deberes porque su tía Paquita ha adoptado un perro y últimamente pasa mucho tiempo en su casa.

Ahora, si un universitario cree que puede saltarse la entrega de un trabajo por no tener internet en casa, o que merece un plazo de entrega más largo porque “se fundió la bombilla de su habitación hace dos semanas”, entonces hay un problema. Es cuando llega la famosa frase: “búscate la vida”. Y el universitario tendrá dos opciones: empezar un largo proceso burocrático para denunciar a todos los implicados (su profesora, la fábrica de bombillas, el creador del calendario, sus compañeros que sí que tienen internet en casa y un largo etcétera) o asumir que el problema es suyo y buscar un locutorio para la próxima vez. 

Si le dices a un narcisista que tiene que solucionar sus propios problemas, se dará cuenta de que no es especial y de que, igual que los demás, tiene que madurar. Eso será un duro hachazo para él.

2. “No eres una víctima”

Algunos narcisistas, que no han podido conseguir un puesto de poder o sobresalir en la sociedad, se refugian en el victimismo para mantener su ego a salvo y seguir siendo especiales. También cuando te han fallado de alguna manera, pueden sacar a relucir sus tragedias personales, que siempre les darán derecho a no esforzarse en nada.

Todo el mundo ha tenido problemas y ha sido una víctima en algún momento. Pero los narcisistas mienten e inventan una nueva tragedia para cada ocasión, o bien utilizan la misma en situaciones que nada tienen que ver con lo que les pasó. Por ejemplo, podrían decirte que como cuando eran pequeños vivieron el divorcio de sus padres, ahora no pueden acompañarte a la compra. O que ya saben que todo el mundo tiene que pagar para entrar al cine pero que no debería ser así para ellos porque tuvieron que gastarse el dinero en chicles.

En cuanto les dices que no vas a tolerar sus abusos y que no son las víctimas del universo, entran en una especie de bucle obsesivo con estallido emocional, parecido al que tendría un niño pequeño cuando no consigue lo que quiere de otra forma.

3. “No mereces un trato de favor”

Pensar que tu hermano debería ayudarte a ti antes que a un desconocido entra dentro de lo esperable. Pero pensar que eres más importante que cualquier persona y que mereces (o necesitas) un trato de favor allá donde vayas, puede indicar un grave problema de personalidad.

Dile a un narcisista que es igual que las demás personas, que cuando hay cola en la caja de una tienda él también tiene que hacerla, que si la persiana del supermercado está bajada no tiene que golpearla. Verás en sus ojos la furia suficiente como para romper la persiana, atravesar la cola y dar una clase magistral sobre lo que es el odio.

4. “Hay personas por encima de ti”

Esta es una de las peores cosas que les puedes decir. Ellos son Dios y no pueden consentir que haya otras personas por encima, porque eso les rompe los esquemas y los baja a la tierra. Pasarán la mitad de su vida criticando la forma de pensar y de hacer las cosas de cualquiera que tenga un cargo, una cualidad o una profesión supuestamente mejor que la suya, y la otra media intentando hacerse su amigo. Odian a los líderes, mientras luchan por ser uno de ellos.

Pero también odian al portero de discoteca que les dice que el aforo está lleno, y al jefe que les hace los encargos, y al profesor que les pide silencio. Ellos creen firmemente que el profesor debería decirles: “-Cielo, ya sabemos que eres especial y que es un fastidio para ti tener que callarte ahora, de verdad siento molestarte, pero hay gente muy mala en el mundo que quiere que ahora mismo estemos estudiando y no me queda más remedio que pedirte por favor que hagas una excepción y apagues tu maravillosa voz.” Solo así se sentirán especiales y, como sentirán validados su grandiosidad y su victimismo, podrán respetar por un rato al resto de alumnos.

5. “Necesito tiempo para pensar”

Cuando sospeches que intentan manipularte o venderte algo que no va a ser beneficioso para ti, prueba a decirles que necesitas pensarlo. Ellos saben que el efecto de su manipulación baja cuando te tomas el tiempo suficiente para alejarte de ellos y pensar, por eso muchas de sus técnicas se basan en hacerte actuar de forma impulsiva. Además, son tremendamente impacientes y les molesta mucho esperar. 

Cuando les pidas tiempo, verás que se sienten desafiados y quizás decepcionados. Puede que cierren el tema con un “como quieras” y una mala cara, y se pongan a buscar a otra víctima.

6. “Quizás no hay para tanto”

Cuando están enfadados con alguien son los más rencorosos del mundo. No es raro que a los 50 años intenten hundir a alguien que, a los 4, les intentó robar la pelota en un partido del colegio. Les es muy difícil perdonar. Además, como les suele gustar aprovecharse de su condición de víctima (y vengarse por ello), cualquier cosa que les hayan hecho debe quedar bien guardada en el archivo para poder consultarla de vez en cuando y sacar el máximo provecho de la situación. 

Si te cuentan lo que sufrieron y cómo se están vengando y tú pones cara de escepticismo y les dices que quizás no hay para tanto, intentarán hundirte con la mirada y no sabrán si enfadarse contigo o llorar de desesperación. 

7. “No eres el centro del universo”

A las personas narcisistas les molesta muchísimo estar en una situación en la que no son el centro de atención. Si, por ejemplo, estáis viendo una obra de teatro, el /la narcisista encontrará mil errores en la actuación, porque quiere ser él/ella quien recibe los aplausos. Si hablas por teléfono delante de él y tiene que esperar dos minutos, el simple hecho de imaginar que tú lo estás viendo como alguien “a la espera” lo sacará de quicio. Se sentirá tonto/a y con poco valor. Si priorizas tu salud, tu trabajo o cualquier otro aspecto de tu vida y le haces esperar, sentirá que no es el centro del universo y su ego se romperá a trocitos. Quizás no te lo diga directamente, pero ten por seguro que en algún momento te castigará de alguna forma y podrás ver el rencor en sus ojos. Puedes observar cómo, muchas veces, se obsesionan con que otros les miran y hablan de ellos, o cómo interpretan los problemas de los demás como un fastidio para ellos mismos. A menudo, necesitan que se les atienda cuando claramente es otra persona la que necesita ayuda. 

También suele sacarlos de quicio tener que esperar para algo o hacer cola, ya que conectan con la idea de que el otro los está tomando por tontos, con que no son tan importantes como creen y son solo un humano más. Eso, para alguien con el ego hinchado que necesita ser el centro del universo, es terrible.

 

Y ellos, ¿utilizan estas frases?

Por supuesto que sí. Utilizan estas frases en los peores momentos, de la forma más cruel y con el objetivo de hacerte sentir un cero a la izquierda.

Si estás hasta arriba de trabajo, agotado y te duelen los ojos y le pides a un narcisista (filólogo) que te diga lo que significa una palabra, te dirá que tienes que solucionar tus propios problemas y que lo busques en internet. 

¿Acabas de tener un accidente y te gustaría recibir una frase de apoyo por parte del narcisista? Ahí la tienes: “no eres una víctima”.

¿Le estás pidiendo a tu novia narcisista algo que necesitas urgentemente y un desconocido le está pidiendo otra cosa? Te dirá que esperes, que no mereces un trato de favor

Cuando estés llorando o temblando de dolor, los verás hacer gala de su lado más perverso. Te mirarán como si estuvieras haciendo el ridículo o exagerando, y te dirán tranquilamente que no hay para tanto.

Ellos utilizan esas frases para herirte en contextos en los que eres vulnerable. Cuando sería de esperar que te ayudaran o se mostraran humanos, ¡zasca! “¡No eres una víctima!”. Te harán ver que el mundo es un lugar cruel y que no eres nadie para la gente a la que quieres. 

Es decir, tú tienes asumido que no eres superior a otros seres humanos y que no eres demasiado importante en la sociedad, y eso no te duele, porque sabes que sí que eres importante para tu pareja, familia y amigos. Sueñas a pequeña (y realista) escala. También sabes que a veces tienes que esperar a que otros acaben de trabajar o de hacer sus cosas y que eso no atenta contra tu dignidad. Los narcisistas (o psicópatas) tratan de hacerte daño diciéndote que no eres importante para ellos, para tu familia, para tus amigos o para tu empresa, porque esos son contextos en los que sí deberías ser importante, ser tomado en cuenta o ser una prioridad.

 

Los/as narcisistas no soportan que les hagas ver que son iguales que los demás. Si no les permites ser alguien superior, conectan con su baja autoestima. -       

¿Te ha servido este post? ¿Conoces alguna otra frase que saque de quicio a quien tiene el ego hinchado? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

11 FALSOS MITOS sobre los/as narcisistas que deberías borrar de tu mente ahora mismo

11 FALSOS MITOS sobre los/as narcisistas que deberías borrar de tu mente ahora mismo

Recuerdo que, años atrás, paseando con una amiga por un centro comercial, vi pasar a una pareja de jóvenes: una chica alta, rubia, con el pelo por la cintura, con un cuerpo que hubiera levantado pasiones en cualquier lugar, vestida al detalle y subida en unos tacones espectaculares, caminaba serena y con la cabeza alta. A su lado estaba su novio, también guapísimo, de pelo castaño, ojos azules, con una figura de portada y vestido con un traje impecable. Ambos tan perfectos, hechos el uno para el otro, generaban un efecto halo especial a cada paso que daban. Entonces, una niña que corría chocó contra la chica y esta se puso a la altura de la pequeña para sonreírle y preguntarle si estaba bien.

En ese momento, mi amiga, sorprendida por el gesto cariñoso, dijo: <<Vaya, pensaba que eran los típicos narcisistas>>.

Hay algunas personas que asocian el trastorno narcisista con la belleza, el perfeccionismo, la arrogancia y la antipatía. Pero, ¿qué hay de cierto en todo eso? ¿Qué tienen que ver esos rasgos con el trastorno de la personalidad?

Evidentemente, no por ser guapa tu vecina es una narcisista, ni el joyero de tu pueblo por poner las piedrecitas en un orden perfecto. Estas asociaciones se deben, en parte, a la historia de Narciso, un joven muy guapo que admiraba su reflejo en el agua, y a las connotaciones negativas que tiene para algunas personas el hecho de superar a alguien en cualquier ámbito. Pero lo cierto es que el trastorno va mucho más allá del juicio superficial que podemos hacer sobre alguien que se preocupa por su cuerpo y que sube muchas fotos a Instagram.

 

11 falsos mitos sobre los/as narcisistas que deberías borrar de tu mente ahora mismo

1. Los narcisistas son guapos: o, peor, “los guapos tienen más probabilidades de volverse narcisistas”. La verdad es que no tiene nada que ver la belleza física con el Trastorno Narcisista. Hay algunos que, para llenar su ego, van al gimnasio, se visten con ropa cara y recurren a la cirugía estética, porque han puesto gran parte de su valor en su imagen física. No obstante, hay otros que hacen todo lo contrario y buscan ser especiales por descuidar su imagen.

2. Los narcisistas siempre se están mirando al espejo: como decíamos, no todos los narcisistas están obsesionados con su imagen física, cada uno tiene un talón de Aquiles diferente. Si se miran es para comprobar que todo está bien. No lo hacen para admirarse sino por inseguridad. Para ellos es muy importante la imagen que dan, pero no necesariamente la física.

3. Los narcisistas son simpáticos con sus amigos: nada más lejos de la realidad. Los narcisistas son encantadores con todos (o casi todos) mientras la relación se mantiene fría y no conocen mucho a la otra persona. Cuando se relacionan con sus amigos de verdad, con su familia y con su pareja se vuelven mezquinos, sarcásticos, provocadores y (pasivo-)agresivos.

4. Los narcisistas se hacen muchas fotos: de nuevo, depende mucho de cada persona. Quizás los narcisistas que se ven guapos se hacen fotos para sí mismos. Pero no les suele gustar que haya fotos suyas fuera de su control.

5. Los narcisistas están todo el día publicando en redes sociales: otro falso mito. ¿Hay alguien en tus redes que esté publicando a cada hora dónde está, qué come o dónde ha pasado las vacaciones? Eso, cuando es constante y excesivo, puede responder más a una necesidad de aprobación y de socialización. Los narcisistas son diferentes. Por una parte, hay tanta gente engañada en su vida que no la pueden juntar a toda en una misma red social: unos contactos podrían escribir cosas que otros no saben, se podrían descubrir infidelidades, perderían parte de su misterio y podrían ser descubiertos haciendo algo malo, cosa que estropearía la imagen que quieren dar. Por otra parte, no soportan las críticas y no les gusta nada dar una opinión y que les lleven la contraria. Así que muchos prefieren mantenerse un poco alejados de las redes, a no ser que las usen para espiar y controlar a sus presas.

6. Los narcisistas tienen una buena posición económica: los hay que tienen altos puestos en su empresa y los hay sin ninguna solvencia. En algunos casos, buscan parejas que los mantengan y se aprovechan de la situación hasta que la otra persona los echa de casa.

7. Los narcisistas buscan una pareja narcisista: todo lo contrario. Los narcisistas buscan parejas alegres, empáticas y con mucha energía a las que poder extraer todas esas cualidades abusando de ellas. Es probablemente el vínculo más tóxico que generan en su vida.

8. Los narcisistas tienen familias e hijos perfectos: en absoluto. Muchos narcisistas han generado esos patrones de comportamiento porque vienen de una familia disfuncional, y actualmente intentan curar su herida inflando su gran (y frágil) ego. En cuanto a los hijos, para un narcisista suele ser complicado admitir que alguno de ellos no siga los pasos marcados. Esto ocurre porque entienden que un hijo es una extensión de ellos mismos y que debería hacer lo que él/ella como padre o madre quisiera. Por lo general, tendrán un hijo trofeo y un chivo expiatorio, es decir, un hijo del que presumir y otro al que echarle todas las culpas. Estos, probablemente, tengan algún tipo de secuela emocional en su madurez.

9. Los narcisistas tienen muchos amigos: eso no es del todo cierto. Los narcisistas tienen conocidos a su alrededor, y algún mono volador que les sigue el juego y los ayuda en sus fechorías. No obstante, amigos como tal, no suelen tener. Si tienen alguno no suelen establecer un vínculo del todo profundo y, si lo hacen, la relación se vuelve tóxica para el otro enseguida.

10. Los narcisistas tienen la autoestima muy alta, están enamorados de sí mismos: los narcisistas actúan como si se creyeran especiales y con más derechos que el resto, pero eso no implica que tengan la autoestima alta. Precisamente, si necesitan exprimir a los demás y tener la admiración de todo el mundo es porque se han construido un falso ego que justo al llenarse empieza a vaciarse otra vez.

11. Los narcisistas tienen una vida sexual muy intensa: mentira. Supongo que este mito se deriva de la idea de que los narcisistas son guapos y atractivos pero, como hemos dicho, hay de todo. Los hay muy promiscuos y los hay asexuales. Pero para la gran mayoría el sexo no es placentero en sí mismo, es solo una señal de conquista que les permite sentirse más valiosos, y una forma de manipular y controlar a su compañero/a.

 

Los narcisistas no son aquellos que se pasan horas mirándose al espejo. Son aquellos que te miran a ti, buscando lo que les interesa, y te lo roban. -       

¿Te ha servido este post? ¿Conoces algún otro falso mito sobre el narcisismo? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

Alerta: depredador/a emocional en línea

Alerta: depredador/a emocional en línea

Quizás te hayas dado cuenta de que hay algunas personas que se comportan y se comunican de una forma extraña a través del teléfono móvil, las aplicaciones de mensajería instantánea y las redes sociales. Siempre te dejan pensando: “¿Y por qué habrá hecho esto?”

Lo cierto es que, cuando se trata de depredadores emocionales, no hay ningún motivo específico para cada una de sus acciones. Estas personas hacen cosas extrañas en general y, con la aparición de internet, se han encontrado con un nuevo mundo de posibilidades para seguir haciéndolas también en línea. Pueden llegar a más personas en menos tiempo y obtener más atención y más suplemento narcisista con menos esfuerzo.

“¿Esto lo dirá por mí?”, “¿Se habrá enfadado?”, “¿He dicho algo malo?”, son preguntas que, si has tenido la mala suerte de intimar con un/a narcisista, psicópata o sociópata, te habrás hecho alguna vez.

 

10 comportamientos que llevan a cabo las personas abusadoras para aprovecharse de ti a través de internet

  1. Inicia una conversación contigo y cuando contestas se va: te saluda, le respondes, como mucho intercambiáis un par de frases más y deja la conversación. Entonces te quedas sorprendido/a o incluso preocupado/a: ¿qué ocurre? ¿se ha aburrido? ¿he dicho algo ofensivo? Con este comportamiento el /la depredador/a tiene dos objetivos principales: que controles al máximo todo lo que le dices (y estés hipervigilante y desestabilizado/a) y que pienses en él/ella.
  2. Deja tus mensajes importantes o tus preguntas en visto: si estás esperando una respuesta le resulta mucho más estimulante tardar en responder. Tú, como persona empática, te preguntarás si has dicho algo que pueda haberle sentado mal. Entonces, quizás insistas o pidas perdón por si acaso. Cuando alguien deja uno de tus mensajes en visto, puedes quedarte con la duda de si va a responder en otro momento o si ha terminado la conversación. Si sigues esperando, te sientes inquieto/a, piensas en lo que ha pasado y se lo cuentas a alguien, toda esa energía se la estás dedicando a él o a ella.
  3. Aparece y desaparece como si nada: puede irse en medio de una conversación, y volver a retomarla en el mismo punto tres días después, sin dar ninguna explicación. Como si hubiera estado ocupado/a o no tuvieras ninguna importancia. A veces, elige irse después de generarte un estado emocional negativo, hace ver que se ha enfadado o aburrido para que te quedes preocupado/a, y luego vuelve normal y, si dices algo al respecto, te acusa de montarte películas.
  4. “Se queda sin batería” cuando se cansa de hablar: cuando ya ha obtenido suficiente suplemento narcisista de ti, o cuando no le apetece seguir hablando, te dice que se está quedando sin batería, o apaga el teléfono directamente. No puedes decir nada, solo ser simpático/a y sumiso/a para que se lleve un buen recuerdo de ti cuando su móvil se apague.
  5. Publica estados ambiguos que parecen estar relacionados contigo: puede ser algo realmente sutil, puede utilizar en una de sus publicaciones una palabra específica que haya salido en vuestra conversación, publicar una foto muy parecida a una tuya o canciones que hablen de vuestra historia. Es una forma de hacerte luz de gas, ya que posiblemente acabarás pensando que estás obsesionado/a y que las coincidencias son solo alucinaciones tuyas.
  6. Evita las llamadas telefónicas directas: aceptar una llamada directa significa que la persona que está a su lado puede enterarse de que existes, y a la inversa, y probablemente eso no le convenga. Tampoco le apetece que alguien de la cafetería le oiga decir “Estoy en la reunión de trabajo”. Para ellos/as es mucho más cómodo hablar por mensaje, así pueden mentir deliberadamente.
  7. Activa el modo avión para que no puedas localizarlo/a: por una parte, las personas con este tipo de perfil psicológico suelen llevar varias vidas paralelas, especialmente en el ámbito sentimental y sexual. Entonces, es necesario para ellos/as crear un micromundo con cada uno/a de sus amantes, donde no existan más personas ni posibilidad de contactar con ellas. Por otra parte, el modo avión les permite crear angustia y desesperación en las personas que esperan sus respuestas o que se preocupan por ellos/as. No es de extrañar que hagan un viaje y activen ese modo durante más tiempo del necesario para que no puedas saber si han llegado sanos a su destino o que, después de una discusión, desaparezcan apagando el teléfono y, cuando estés lleno/a de furia y te sientas como un niño/a necesitado de afecto, vuelvan para salvarte o para repetirte que te montas películas y que simplemente se había quedado sin batería.
  8. Mira tus estados o tus stories: por una parte, a este tipo de personas les gusta mucho controlar a sus parejas y utilizan estos medios para conseguirlo. Por otra parte, el hecho de mirar tus estados le sirve para que te enteres de que lo ha hecho, y de ese modo puede reaparecer su recuerdo en tu cabeza. Algunas veces, es parte de la estrategia de seducción hacerte pensar que están totalmente interesados en cualquier detalle que publiques en tus redes.
  9. Agrega a tus amigos/as o familiares: ya sea para provocarte celos o inseguridad, para que tengas miedo de que desvele algún secreto que le contaste, los/as narcisistas son muy proclives a trazar amistad con la gente que te conoce, para ponerte nervioso/a, llamar tu atención o intentar desacreditarte.
  10. Hablarte a la hora de dormir: estos seres se sienten importantes cuando te contactan a una hora en la que saben que quieres dormir y que vas a decidir darles prioridad. Luego tardan en contestar, mientras se imaginan como aplazas tu sueño por ellos/as y te sientes insignificante. Si no respondes y lo haces al día siguiente, seguramente ya no querrán hablar: preferirán que te culpes por haber estado dormido/a y no atenderlos a la primera.

 

Estos son los comportamientos más comunes que pueden delatar a un depredador emocional a través del teléfono y de las redes sociales. Se trata de conductas que nos roban energía, nos provocan emociones negativas y nos crean inestabilidad emocional, actitudes de control e hipervigilancia.

Para ellos internet constituye una forma más de abuso y la exprimen al máximo. Por este motivo, es mejor que no dejemos entrar a ningún depredador en nuestras redes sociales. Especialmente, es importante no caer en ningún juego que inicien: no intentes molestarlos/as, ni mostrarles que eres mejor o más exitoso/a que ellos/as. Recuerda que no puedes competir con alguien que no tiene empatía, porque su venganza siempre será mayor. Lo mejor es borrarlos o bloquearlos, y seguir con tu vida de la mejor forma que puedas.

 

Los/as depredadores/as emocionales se comportan de forma extraña e inquietante en las redes sociales para llamar tu atención. -       

 

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¡Un abrazo!

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