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Eres una persona luminosa

Eres una persona luminosa

Es habitual oír a narcisistas encubiertos decir que el narcisista es el otro por cuidarse o por poner límites personales. <<Maquillarse es de narcisistas>>, <<Poner tu nombre en un proyecto, en vez de preocuparte por si el contenido es útil para los demás, es de narcisistas>> o <<Querer relajarse en un balneario es de narcisistas>>, son frases comúnmente dichas por No empáticos para tenerte en su jaula e impedir que avances o, al menos, para impedir que avances más rápido que ellos.

Ten en cuenta que si un/a narcisista se acercó a ti de forma íntima es porque seguramente eres una persona luminosa (alguien a quien envidia o de quien puede sacar algo, especialmente en lo emocional).

Las personas luminosas son aquellas personas fuertes, sensibles a los sentimientos de los demás, resilientes y con capacidad de entrega. Personas capaces de construir amistades y vínculos duraderos y sólidos. Son personas alegres, con buena voluntad y confianza en los demás y en el mundo. Suelen ser inteligentes y muy coherentes con sus valores y, normalmente, son felices con cualquier cosa.

Una persona con un trastorno que implique falta de empatía y un alto nivel de ego, al ver a una persona luminosa, ve sus propias sombras. Se da cuenta de sus defectos, de cuánto necesita la aprobación de los demás, de cuánta energía le falta. Y, como no puede soportar encontrarse con esa realidad, empieza el proceso de destrucción.

Sin duda, una de sus técnicas preferidas, es convertir tus virtudes en defectos para invertir tu autoestima. Por ejemplo, si eres muy inteligente te dirá que eres demasiado mental, si eres guapa te dirá que eres superficial o te hará ver que solo eres guapa, si eres tranquilo y coherente te hará ver que eres aburrido, si eres alegre te tratará de inconsciente. Él/ella no puede ser como tú, así que su única opción es cambiar la perspectiva de lo que es bueno y es malo.

Así, acabarás dudando de toda tu personalidad y creyendo que tienes que esconder tus virtudes, bien para no ser arrogante o bien porque en realidad son defectos. ¡Pongamos dos ejemplos!

Imagina que eres una mujer que suele cuidar sus uñas y eso es parte de tu rutina diaria. Entonces conoces a otra mujer que se las muerde mucho. Al poco tiempo, empieza a decirte que ella no cuida de sus uñas porque cree que hay cosas más importantes en ella misma, que la imagen no lo es todo y que no quiere pintárselas porque estropea el planeta con los pintauñas. Por supuesto, lo dice mientras tira un envoltorio de plástico al suelo de la calle.

Una parte de ti sabe que esa persona es incoherente, pero otra empieza a dudar (porque eres una persona empática) sobre si estás teniendo un comportamiento arrogante cuidando tus manos.

Ahora imagina (aunque seguramente es así) que eres una persona capaz de ser feliz con poco. Es decir, pasar un rato con amigos, dar un paseo o ver un atardecer es suficiente para que seas feliz. Entonces conoces a alguien con quien empiezas a hacer estas actividades y, a la tercera o cuarta vez, empieza a mostrarse inquieto todo el tiempo, a sacar defectos a tus amigos, a quejarse del paisaje, a decir que el atardecer se ve mejor en otro país. Parece decepcionado con el mundo y empieza a hablarte de que a él le gusta hacer cosas que sirvan para algo, y empieza a volver difusos los conceptos de tranquilidad y pasividad, haciéndote ver que deberías estar en movimiento en vez de estar tranquilo y feliz, dejando un toque de que no mereces hacer cosas que te sienten bien, sino que tienes que esforzarte todo el tiempo.

Si empiezas a cambiar y te dejas guiar por su luz de gas (como por una linterna en un camino oscuro) te volverás poco a poco como él o ella y, ¿sabes qué pasará luego? Que estarás en una fiesta con tu amiga y ella llevará las uñas impecables y tú no, o estarás viendo el atardecer con tu amigo, intentando sacar temas de conversación constantemente que él rechazará diciendo que simplemente le gustaría disfrutar del paisaje.

Al lado de estas personas, que te conviertas en un zombie emocional es cuestión de tiempo. Irán apagando tus cualidades para luego darte la estocada final: hacerte ver que las cualidades eran suyas y que tú eres solo un conjunto confuso de ideas y emociones negativas.

Obviamente, si el/la narcisista es tu pareja, aparecerán terceras personas que también tendrán esas cualidades que tú tenías, como si te las hubieran robado en conjunto. Tendrás la sensación de ir perdiendo tu valor poco a poco, y de tener que demostrar constantemente a tu narcisista que sigues siendo como antes o bien como ha querido que seas.

Así que, recuerda: si un/a psicópata o narcisista te ha elegido es porque hay algo que envidia de ti y la única forma que hay de recuperarlo es alejándote de él/ella.

 

Una persona con un trastorno que implique falta de empatía y un alto nivel de ego, al ver a una persona luminosa, ve sus propias sombras. -       

¿Alguna vez han intentado robar tus cualidades o distorsionar tu realidad? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

Técnicas de manipulación narcisista: la negación plausible

Técnicas de manipulación narcisista: la negación plausible

La técnica de la negación plausible consiste en aferrarse a la única parte de verdad demostrable sobre un hecho, y desmontar o aprovecharse de todos aquellos detalles no probados, con la finalidad de defenderse de un ataque.

Por ejemplo, imagina que encuentras una carta de amor para tu novia de parte de su expareja, le preguntas por ello y te dice que es cierto que esa carta existe, pero que es de hace mucho tiempo. No hay fecha en el sello, así que no puedes asegurar nada.

O imagina que alguien está hablando de uno de tus mayores secretos, algo que solo tú y tu pareja conocíais, y tu pareja dice que, seguramente, esa persona se entero porque estaba escuchando al otro lado de la pared, a pesar de que estás seguro/a de que no había nadie cerca.

En definitiva, se trata de utilizar como base una frase que sea absolutamente cierta para los/as dos y mentir sobre el resto, confiando en que eso no se va a descubrir.

Esto, a veces, llega a tales extremos que la conversación se convierte en un debate filosófico y casi en una clase de cocina en la que se practican 20 giros de tortilla. El/la narcisista utiliza la técnica para llevarte a un terreno en el que tenga la razón y tú no puedas hacer nada.

Imagina que descubres a tu narcisista robándote dinero para gastárselo en sus cosas y te enfadas. Entonces, él/ella pone el foco en ti y saca una conclusión de tu discurso que solo contiene la parte evidente: <<Ah, o sea que ahora te molesta que yo sea feliz>>. Entonces tú empiezas a preparar una explicación para que entienda que no es eso lo que te molesta, lo que pasa es que en ese caso su felicidad ha supuesto engañarte y robarte, y no ha tenido en cuenta en cuenta tus sentimientos. <<Entonces, es más importante lo que tú sientes que lo que yo siento>>, te contesta, y tú de nuevo intentas acotar esa afirmación y hacerle ver que solo tiene validez en ese caso concreto.

Mientras todo esto ocurre una y otra vez, mientras afirma que la fruta está en la mesa pero que él/ella no la compró, o que ha estado criticándote con alguien (porque ese alguien te lo dijo) pero que era una broma que el otro no supo entender, irás perdiendo el foco de la conversación, perderás la paciencia y empezarás a sentirse frustrado/a.

Todo aquello que sea evidente pero de lo que no haya pruebas te llevará a hablar de relativismo y hasta de Mesopotamia. El/la narcisista te irá ganando terreno a medida que te vayas agotando y que intentes defender tu verdad. Los indicios no sirven, solo aceptará verdades absolutas que luego también intentará retocar.

¿Agotador, no? Y, por supuesto, no solo ocurre en el ámbito de la pareja. También ocurre en muchas otras áreas y, a veces, no tenemos más remedio que combatir esas conversaciones de alguna manera. Así que, recuerda utilizar las 5 técnicas más efectivas para sortear la negación plausible narcisista, siempre y cuando no sea posible el contacto cero y sea imprescindible discutir sobre un tema en concreto.

 

5 técnicas para sortear la negación plausible narcisista

 

  1. Dile que quizás no tienes pruebas, pero que estás seguro/a de ello. Si estás ante un/a narcisista, se enfadará mucho al ver que no puede convencerte. Sobretodo, porque tú tienes la verdad absoluta en cuanto a lo que sientes, y él/ella no puede hacer absolutamente nada para evitarlo.
  2. Hazle ver que confías en tu punto de vista, incluso aunque empieces a dudar a causa de su manipulación. Si ve que no te crea inseguridad, tendrá que cambiar de técnica o abandonar la conversación.
  3. Dile que vas a abandonar la conversación hasta que se pueda debatir lo ocurrido de una forma lógica.
  4. Utiliza la técnica del disco rayado: repítele una y otra vez lo mismo, con el mismo tono aburrido, hasta que se canse de insistir.
  5. Utiliza el método de la piedra gris: hazle ver que lo que dice no te altera y muéstrate monótono/a y aburrido/a.

 

La técnica de la negación plausible consiste en aferrarse a la única parte de verdad demostrable sobre un hecho, y desmontar o aprovecharse de todos aquellos detalles no probados, con la finalidad de defenderse de un ataque. -       

¿Algún/a narcisista ha intentado mentirte o manipularte de este modo? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

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¡Un abrazo!

7 formas de detectar a un activista narcisista

7 formas de detectar a un activista narcisista

-No voy a ser simpática con la camarera, porque el café es muy caro.
-Pero ella no tiene la culpa de los precios, quizás no es la dueña.
-SI TRABAJA AQUÍ ESTÁ CONTENTA CON LOS PRECIOS Y LE PARECEN BIEN.
-Puede que trabaje aquí por necesidad, ella no tiene la culpa.
-Sí, tiene la culpa de trabajar en un sitio con el que no está de acuerdo. Si no está de acuerdo que se busque otro trabajo. Así nunca cambiaremos el mundo.
-Quizás tiene que alimentar a sus hijos y no tiene otro remedio que trabajar aquí.
-Siempre hay una solución. Que deje el trabajo y que se una a mi propuesta. Que lo deje todo por seguir sus sueños. La gente es muy cómoda y no quiere cambiar.
-¿Y tú la vas a ayudar a alimentar a sus hijos?
-Yo no tengo por qué hacerme cargo de nada. Es problema suyo si ha tenido hijos.
-¿Y vas a colaborar de alguna manera con esta propuesta de bajar los precios?
-No, en este mundo no se puede colaborar con nada, porque la gente está muy mal. Yo no hago nada porque son los demás, y el mundo, los que tienen que cambiar.

¿Irritante? ¿Gracioso? El mundo está lleno de activistas narcisistas, que utilizan las grietas sociales para hacerse un hueco y ganar poder sobre el resto. Ponen en duda los valores de los demás sin prestar atención a lo que ellos mismos hacen. El activismo implica acción y movimiento por una causa. Es algo que hacen muchas personas pero, ¿dónde están los límites? ¿Se puede ser activista solo de forma pasiva (quejándote y faltando al respeto a la gente)?

 

7 formas de detectar a un activista narcisista

  1. No admiten sus propios errores: ellos siempre lo hacen todo bien y supuestamente tienen los mejores valores.
  2. Si admiten sus errores, siempre los han cometido por culpa de los demás: si ellos tiran comida, es porque quieren dar trabajo a los basureros desempleados. Si tiran papeles al suelo, es porque todos los demás ensucian tanto que no vale la pena hacer el esfuerzo. Casi parece que, por culpa de otros, se vean incapacitados para ayudar como ellos querrían.
  3. No realizan una colaboración lógica ni respetan las normas; si hay un día en que puedan hacer una reclamación para quejarse de algo, probablemente dirán que ellos hacen la reclamación cuando quieren, y no en la fecha que les imponen. Si hay un modo de ayudar, no lo harán porque lo considerarán una forma de someterse. Solo pueden promover la causa desde el liderazgo. Los encontrarás durmiendo en su casa el día de la manifestación o bien armando un espectáculo ególatra en busca de seguidores.
  4. Cuando les reclamas algo o les señalas una incongruencia, ponen el foco en ti: si les dices que promueven el tiempo en familia pero tienen a su propia familia abandonada, te dirán que cómo puedes ser tan mala persona de decir eso, con todo lo que ellos están haciendo. Y entonces se pondrán a hablar de ese día de 1725 en el que tiraste un papel fuera de la papelera.
  5. Su drama es mayor que cualquier otro drama; no entienden que la gente no puede dejar de trabajar ni actuar como si no tuviera ninguna responsabilidad más. Solo entienden su propio punto de vista, circunstancias y problemas, y es ahí donde se nota la falta de empatía y de perspectiva de los narcisistas.
  6. Ellos no colaboran con la causa que promueven, solo la utilizan para insultar a los demás: como mencionábamos, ellos ven esa causa como una oportunidad para someter a los demás y alardear de sus supuestos valores. Si se quejan, por ejemplo, de lo solos que están los ancianos, los podrás ver insultando a personas por la calle o poniendo pancartas en residencias, pero jamás haciendo un voluntariado para salir de paseo con una persona mayor que está sola.
  7. Se mueven todo el tiempo entre la agresividad y el victimismo: es muy difícil que respondan de forma tranquila a tu opinión. Más que entenderla la sienten como un ataque. Intentarán que te calles siendo agresivos o mostrándose como víctimas del universo que ni siquiera pueden ayudar porque todos los demás son malos y el mundo está en su contra.

 

Cuando la persona que lleva a cabo una promoción de valores solo busca protagonismo y una justificación para ser maleducado/a, estamos ante un activista narcisista o antisocial. -       

¿Te ha servido este post? ¿Te has encontrado con algún activista narcisista? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

 

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La devaluación: la segunda fase de la relación con un/a narcisista

La devaluación: la segunda fase de la relación con un/a narcisista

Durante la primera fase de la relación con un/a narcisista, este/a te hará un love-bombing que te dejará en estado de embriaguez. Por una parte, su comportamiento te parecerá exagerado, pero, por otra, estarás tan feliz de que, al fin, una relación te salga bien desde el principio que te dejarás llevar por esas emociones tan bonitas y esa sensación de tranquilidad.

A menudo, a las víctimas de narcisistas les cuesta detectar si realmente han estado con uno de ellos, ya que todavía tienen esperanzas y con el tiempo van olvidando la intensidad que tuvo ese bombardeo de amor. No obstante, hay algo que suelen detectar con más facilidad, y es que en un momento dado las cosas empezaron a torcerse y ya no volvieron a ser como antes.

Esto puede ocurrir en las relaciones sanas, cuando de repente uno descubre algo sobre el otro que no es capaz de tolerar y se replantea si seguir o no con esa persona. Suele tratarse de un descubrimiento impactante que choca con los valores que tiene el que se replantea seguir.

En una relación con un/a narcisista, hay un punto de inflexión que poco tiene que ver con los valores personales de este/a. Sencillamente tiene que ver con que das una señal de afecto que le hace entender que te ha atrapado. Ya estás en su telaraña y es hora de cocinarte. Con frecuencia, esa señal de afecto es una de las siguientes:

  1. Le dices te quiero por primera vez (aunque él o ella ya te lo hubiera dicho antes)
  2. Le haces un regalo
  3. Haces algo que rompe un poco vuestra rutina (le propones un viaje, lo vas a buscar al trabajo, lo contactas por otro medio distinto al habitual…). Él o ella siente que “has roto las normas” o te has salido un poco de lo establecido y necesita poner en orden las cosas de nuevo, aunque lo que hayas hecho sea una tontería.

Ante tu muestra de afecto o tu iniciativa, todo cambiará y caerás en la fase de la devaluación.

 

¿En qué consiste la fase de la devaluación?

El/la narcisista se enfadará o se pondrá triste, y luego empezará a mostrarse decepcionado/a. Tú no entenderás nada, pero al tener como punto de referencia esa iniciativa que tomaste, entenderás que tienes que compensar esa “rapidez” o “torpeza” con la que supuestamente actuaste y que lo mejor será dejar que él o ella leve el ritmo de la relación.

Teniendo eso en cuenta, tú te quedas sin demasiadas opciones. Ya que no puedes decidir nada en la relación, sin querer entrarás en un bucle psicológico que te llevará a “mejorarte a ti mismo/a” hasta que el/la narcisista te acepte de nuevo. Porque sí, quizás seguís en la relación, pero sientes que que ya no le gustas y que está profundamente decepcionado/a contigo.

 

¿Cómo manifiesta el/la narcisista esta decepción?

Además de la reacción a tu supuesta iniciativa incorrecta (que a veces ni siquiera existe), durante la fase de devaluación va a empezar a mostrar diversas conductas:

  1. Ya no te idolatra, se muestra indiferente ante ti.
  2. Cuando le cuentas algo (puede ser gracioso, triste o alegre), no expresa la emoción que sabe que toca, te priva de ella. Solo muestra una cara neutra y actúa como si lo que dijeras fuera decepcionante o no cumpliera con sus expectativas. ¿Le has contado un chiste? No le hace ninguna gracia. ¿A alguien le ha ocurrido algo triste? Su cara seguirá absolutamente neutra. ¿Tu amiga va a tener un bebé? Pues como todo el mundo, ¿cuál es la noticia?
  3. Te corrige constantemente cuando intentas decirle algo. Te interrumpe para robarte la energía. Mientras hablas parece estar buscando la forma de destrozar tus argumentos o de encontrar una incongruencia. El mensaje que te transmite es: “Tú siempre con tus errores y haciendo las cosas de cualquier manera”.
  4. Está triste y desmotivado/a, dice que no hay nada en su vida que le haga ilusión o que vaya bien. Entonces no sabes si es que lo vuestro tampoco va bien o es que para él/ella no es importante.
  5. Habla de amor y de relaciones como si estuviera soltero/a. Hace comentarios como “cuando conoces a la persona de tu vida…” o “cuando estás realmente ilusionado con alguien…”, como si vosotros estuvierais muy lejos de eso. Puede que en estas circunstancias, después del love-bombing, diga que solo sois amigos o que nunca quiso tener una relación.
  6. Se muestra alegre con todo el mundo excepto contigo.
  7. Si intentas alegrarle el día, regalarle algo o hacer o decir cualquier cosa que le hubiera gustado hace un mes, “ya no le gusta, no tienes ni idea de cómo es y tus soluciones y propuestas no le sirven si eres tú quien las ha pensado”.
  8. Intenta contagiarte ese profundo sentimiento de tristeza y desmotivación.
  9. Si tienes alguna necesidad, serás tildado/a de inmaduro. Si él o ella tiene una necesidad, intentarás ayudar pero tu ayuda no servirá para nada (ya que tú “no sabes, no entiendes y tus ideas no valen”).
  10. No te tendrá en cuenta para cosas importantes y te hará sentir como un niño/a pequeño/a que no comprende que los mayores están ocupados.
  11. Puede que hable de terceras personas y que te compare directa o indirectamente con ellas.
  12. Sus emociones positivas hacia ti, si aparecen alguna vez, durarán muy poco y serán impredecibles: estarás en una montaña rusa emocional.

 

7 consejos importantes para sobrevivir a la devaluación narcisista

¿Estás pasando por esta fase? Recuerda protegerte y aplicar los siguientes consejos:

  1. Asume que, a la larga, lo mejor va a ser el contacto cero, ya que estas personas no cambian.
  2. No caigas en la trampa de mostrarte siempre “difícil de conquistar” para que te persiga eternamente. No estás ante una buena persona y no debes subestimar sus técnicas. Lo más probable es que acabes cayendo o qué él/ella pase de mostrar amor a mostrar ira y a darte problemas serios.
  3. No dejes tu vida a un lado, así el posible abandono o rechazo no será tan doloroso para ti.
  4. Si te hace sentir celoso/a de una tercera persona, recuerda que lo más probable es que no tenga nada con ella y, en caso de tenerlo, esa persona empezará a pasarlo mal muy pronto y no tienes nada que envidiar, ya que tú, si te lo propones, puedes ser libre y alejarte de/la narcisista, porque ya sabes lo que hay.
  5. Ten claro que su tristeza y su desmotivación no son responsabilidad tuya.
  6. Cuida mucho tu autoestima para poder salir de este tipo de relaciones en cuanto las detectes y no engancharte.
  7. No compitas con el/la narcisista, recuerda que nunca podrás ganar contra una persona que no tiene empatía ni escrúpulos.

 

La devaluación narcisista consiste en hacerte sentir que has hecho algo mal y has decepcionado a esa persona en lo más profundo. El objetivo de hacerte sentir eso es que te deprimas, te esfuerces por recuperar su aprobación y seas más dócil y obediente. -       

¿Te ha servido este post? ¿Has pasado por una devaluación narcisista? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

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¡Un abrazo!

Mi pareja siempre me lleva la contraria

Mi pareja siempre me lleva la contraria

Seguramente, el simple hecho de leer el título de este post te habrá provocado agotamiento. Hay personas a las que parece imposible contentar y que se pasan la vida mostrando desacuerdo, juzgando y criticando.

 

Hay formas directas de llevar la contraria:

-Ayer te dejaste la chaqueta.

-No es cierto, ya eran las 0:30. No fue ayer, fue hoy.

 

Y formas más indirectas:

-Esta mañana he ido al cine.

-Has ido al cine y has visto una película.

 

La intención del que responde es la misma: corregir y reafirmar que su punto de vista es el válido, ya sea diciendo que te has equivocado o que no has dado toda la información.

¿Y qué decir de quienes muestran emociones que anulan o absorben las nuestras? Sí, esas personas tan molestas a las que les cuentas algo con ilusión y no reaccionan o simplemente parafrasean lo que has dicho pero de una forma completamente neutra. Esa también es una forma de llevar la contraria.

 

¿De dónde nace esa necesidad de contrariar al otro?

Este fenómeno se da básicamente en dos etapas de la vida: entre los dos y tres años y en la adolescencia. Ocurre durante el desarrollo de la personalidad, etapa en la que el niño o adolescente necesita separarse emocionalmente de la familia para existir por sí mismo y reafirmar su identidad. Llevando la contraria se aísla psicológicamente y, en ese espacio que consigue, desarrolla su nueva personalidad: se hace un hueco como individuo. Finalmente, con su identidad formada, vuelve al grupo renovado y con capacidad para adaptarse a él sin perderse a sí mismo.

A menudo, esta necesidad de contrariar todo el tiempo durante la edad adulta nace de una inmadurez emocional: el adulto no ha desarrollado completamente su personalidad y ve la adaptación al medio o a una conversación como un peligro para su integridad. Es decir, en el fondo, piensa que si se fusiona con el grupo se perderá a sí mismo y, por tanto, siente un impulso de reafirmar su identidad diciendo algo diferente a lo que dice el otro o simplemente repitiendo lo mismo de otra manera, para existir de forma independiente.

-¿Crees que podríamos tomarnos un café?

-Opino que podríamos tomarnos un café.

Por si no te has fijado en la sutileza, es una respuesta que podría existir de forma independiente a la pregunta, ya que esta no sería necesaria.

A veces intentan reafirmar su identidad criticando lo que haces. Les preguntas qué les parece algo que has hecho y no dicen nada bueno. Ni siquiera dicen lo malo con cuidado ya que, para ellos, una opinión válida es una opinión contraria, negativa o incluso agresiva y decir que algo les parece bien es adaptarse y, por tanto, parecer débiles y quedar expuestos.

Estas personas pueden llegar a ser muy molestas cuando se comportan así y, especialmente, si lo hacen de forma habitual. Pero puedes pensar que, muchas veces, no es un comportamiento malintencionado sino un impulso que nace de su inseguridad, su baja autoestima y su miedo a no ser nadie dentro de un grupo.

No pretendo justificar el comportamiento, ya que todos tenemos inseguridades y no por eso atacamos a los demás, pero sí tomar en cuenta la fragilidad que se esconde tras esa aparente agresividad.

Los más sibilinos pueden querer hacerse con el hueco que tú sí has conseguido en la sociedad: te contrarían hasta que sientes su inseguridad como tuya y ellos tu antigua seguridad como suya.

También debido a esta inmadurez, algunas veces, tu pareja puede empezar a comportarse así de pronto y de forma insistente para cansarte y conseguir que termines la relación o para empezar a separarse emocionalmente de ti antes de dejarte.

Este comportamiento en la pareja, sea cual sea su motivación, es especialmente doloroso porque te priva del espacio de confianza y seguridad que debería haber en cualquier relación y te recuerda de forma agresiva y constante que no quiere formar parte de vuestro grupo de dos pero sí tener cierto dominio sobre ti: es decir, que estás solo. Acabas perdiendo la espontaneidad y eso tiene efectos muy negativos en ti y en la relación.

Y ahora vayamos al Trastorno Narcisista de la Personalidad.

Cuando el que lleva la contraria en todo tiene este trastorno, debemos entender que, además del problema de inseguridad que mencionábamos, puede existir una intención de hacer daño y de generar rabia y desesperación. Un narcisista puede interrumpirte varias veces durante una frase con la finalidad de que te sientas frustrado y ridículo. Como necesita tu derrota y tu energía como suplemento narcisista, lo hará una y otra vez para nutrirse de tus reacciones.

 

¿Cómo gestionar una situación así?

Sobre todo, recuerda mantener tu calma interior: es el otro, y no tú, quien ha decidido comportarse de ese modo, así que separa esa actitud de tu percepción de ti mismo. Evidentemente, si se trata de tu pareja, tendría que existir la posibilidad de comunicarle cómo te sientes respecto a su actitud en las conversaciones. No obstante, a veces puede ser contraproducente con según qué tipo de personas. Te propongo estas tres opciones, recordándote que, si estás con una persona narcisista, a la larga, lo mejor será el contacto cero.

  1. En mi opinión, cuando un adulto te lleva la contraria sistemáticamente, a no ser que ames el debate infinito y el enfrentamiento, lo mejor que puedes hacer es utilizar el método de la piedra gris: no reaccionar a sus provocaciones y decir solo lo estrictamente necesario, dejando que se aburra de ti.
  2. También puedes finalizar la guerra diciéndole abiertamente que te está llevando la contraria.
  3. O, si tienes mucha paciencia, puedes buscar una idea que tengáis en común y evitar el enfrentamiento de ese modo, empezando a construir desde ahí.

Las personas emocionalmente inmaduras pueden tener rasgos compatibles con el narcisismo, ya que todavía tienen esa sensación de ser el centro del universo y de que los demás están a su favor o en su contra, sin puntos medios, y no han desarrollado completamente la capacidad de empatía. Por tanto, los dos primeros métodos suelen ser eficaces con ambas clases de personas, ya que todas suelen buscar atención y aprobación. No obstante, cabe destacar que, si hablamos de una persona muy muy inmadura, podría estar buscando límites y la forma de atajar la situación sería hacerte respetar mostrándote más autoritario o haciéndole ver que su comportamiento tiene unas consecuencias. Y, a veces, ese límite o consecuencia es la ruptura.

En cuanto a la tercera opción, con según qué tipo de personas, puede resultarte imposible llegar a alguna idea en común ya que, digas lo que digas, sentirán un fuerte impulso de contrariar. Así que este método, probablemente, solo te funcionará con personas empáticas que por algún motivo estén a la defensiva en un tema concreto y tengan miedo a cambiar de opinión.

 

A menudo, las personas que llevan la contraria sistemáticamente lo hacen por inseguridad y para reafirmar su identidad: solo así sienten que existen por sí mismas. -       
 

¿Te ha ocurrido alguna vez? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

El narcisista encubierto de tipo espiritual

El narcisista encubierto de tipo espiritual

“Hará unos diez años de la primera vez que quedé deslumbrada por uno de ellos. No era un chico muy atractivo físicamente pero tenía una calidad humana que hubiera dejado con la boca abierta a la mismísima Madre Teresa. En ese tiempo yo era voluntaria de algunas asociaciones sanitarias y conocía a bastante gente del sector. No obstante, él era diferente y parecía extremadamente altruista, casi parecía estar en un plano superior al resto de humanos. Divertido, carismático y dispuesto a hacer cualquier cosa para ayudar.

Me hizo un love-bombing de campeonato y me hizo sentir como una princesa durante un tiempo. Todo era maravilloso, me llenaba de detalles, me ponía por las nubes… y, a la vez, iba dándome ciertas lecciones de cómo se tenían que hacer las cosas, ya que él era muy buena persona.

Reconozco que, con el tiempo, empezó a fastidiarme lo mucho que se fijaba en determinadas sutilezas. Hablar con él era ir pisando huevos, todo aquello que yo dijera sin pensar era puesto en tela de juicio y podía cambiar radicalmente su visión de mí. Recuerdo que un día le comenté que no me gustaba el arroz y me soltó un discurso sobre lo desconsiderada que estaba siendo con la gente que no podía comer. Ya que yo siempre he sido algo delicada en cuestiones de comida, decidí no hacer más comentarios sobre mis gustos y sencillamente pedir cosas que me gustaran.

Vi algunos inconvenientes en nuestras dinámicas pero el hilo conductor siempre parecía ser el mismo: él era una buena persona y había que seguir sus pasos. Cuestionaba TODO lo que hacía la gente a nuestro alrededor, era como un Pepito Grillo comentando la vida. Me contó que odiaba a su familia: a su madre porque lo había consentido demasiado y a su padre porque no le había prestado suficiente atención.

Una noche, en un momento objetivamente romántico, pasó por ahí un vendedor de rosas y nos preguntó si queríamos comprar alguna. Él le dijo que no, y me dijo que esas rosas no duraban demasiado y que era mejor comprarlas en otro lugar, planificando bien el color y si la quería con espigas o no. Yo le dije que, a veces, no hacía falta planificar, y noté cómo algo empezaba a marchitarse dentro de mí.

No solo quería planificar el tipo de rosa que me regalaría, también en qué momento nos haríamos una foto, en qué momento había que abrazarse, en qué momento hablaríamos de ciertos temas. Una vez fui a darle un beso y dijo: “creo que es mejor que nos lo demos justo debajo de la luna”. Nos movimos unos pasos y luego dijo: “bueno, creo que será imposible ponernos justo debajo”. Añadió que, en ese momento, no sentía que el universo le empujara espiritualmente a besarme y que, quizás, yo era poco espiritual y por eso no lo entendía.

Recuerdo cómo una vez se quedó con el mérito de un trabajo mío, diciendo que no tenía que importarme la fama. Recuerdo cómo me regaló cosas que sabía que no me gustarían y tuve que agradecer el detalle, y también recuerdo cómo, durante una conferencia, habló muy bien de toda la plantilla excepto de mí porque, según él, las cosas importantes se decían en privado.

Recuerdo cómo me trataba de superficial cuando quería subir una foto a mi perfil, cómo me llamaba materialista cada vez que me apetecía comprar algo, cómo me decía que, si me maquillaba, estaba dando más importancia a mi cuerpo que a mis estudios. Me incomodaba hasta tal punto que prefería no comprar nada delante de él. Según sus discursos el dinero no era importante pero, por lo visto, él no quería soltar ni un céntimo.

También recuerdo cómo una noche me despertó, después de un largo día en el que yo había hecho tres exámenes, porque estaba aburrido y no podía dormir.

Pero, sin duda, lo más impactante de todo era su extraño concepto del amor. Era tan importante amar, que había que dejar las propias necesidades a un lado para ayudar a otros, aguantar infidelidades para que el otro fuera feliz, soportar silencios de varios días para dar espacio al otro y respetarlo. Mientras tanto, él era incapaz de ayudar o escuchar a nadie, sus necesidades siempre iban primero porque él lo merecía, y los demás solo tenían que entenderlo como personas adultas. Parecía la víctima absoluta del universo y el único que entendía correctamente el concepto del amor. Si él hablaba de otras mujeres y yo me lo tomaba a mal, yo estaba siendo demasiado posesiva y no comprendía el amor. Si yo hablaba de otros hombres, entonces era una cualquiera que tampoco comprendía el amor ni el respeto.”

(E., 36 años)

 

Hace falta cierta distancia, temporal y física, para ver en qué juegos mentales te ha metido un narcisista de este tipo y qué creencias ha implantado en tu mente. Parece que no entiendes nada de la vida ni de los buenos valores, pero llega un día en que tu mente hace un clic y te hace ver las incongruencias, el egoísmo y la necesidad de admiración que se esconden detrás de su discurso. Empiezas a tirar del hilo y te das cuenta de que, en realidad, es imposible hacer feliz a esa persona y aún más ser feliz a su lado.

¿Cómo detectar a este tipo de narcisistas? Lo más normal es que no presenten todas las características que describimos aquí, o que tengas que hacer un esfuerzo por recordar cosas que sucedieron y a las que no diste mucha importancia, pero seguro que, si has estado ante uno de ellos, estos indicios clave te resonarán.

 

24 características e incongruencias de los narcisistas encubiertos de tipo espiritual 

  1. Les preocupa mucho su imagen: quieren ser conocidos por su humildad, por su altruismo y por su superioridad espiritual, pero en realidad ni siquiera tienen empatía. Dicen que no les importa la imagen pero eso es también parte de lo que quieren aparentar.
  2. Solo ellos saben lo que es el amor: tienen un concepto del amor aparentemente muy elevado, pero en realidad tiene una base completamente egoísta. Tú tienes que amarlos a ellos de forma incondicional y ellos solo tienen que amarse a sí mismos.
  3. Solo sus necesidades son importantes: si tú necesitas cercanía y él distancia, despídete de él por unos días. Si él necesita comer y tú dormir, te descubrirás preparando la comida mientras bostezas y te apoyas en la cocina. Si vuestras necesidades son incompatibles, las suyas siempre serán más importantes. Verás que, después del love-bombing, ya no puedes ponerte enfermo/a ni necesitar nada (te sentirás culpable si lo haces).
  4. Son muy inmaduros: si les señalas algún defecto o han hecho algo mal, siempre intentarán echarle la culpa a alguien más, aunque sea a ti por señalárselo.
  5. Se victimizan constantemente: les encanta mostrarse como víctimas del mundo, de su familia y de la crueldad infinita de la gente. Pueden parecer desvalidos y enfadados con todo y todos, como si fueran niños disgustados y abandonados.
  6. Falsa humildad: se autodeclararán los más buenos del mundo, los menos materialistas y los menos ambiciosos para que te sientas mala persona a su lado y decidas no progresar en nada.
  7. Ayudan a otros para triangularte: intentarán que sientas celos, que no te sientas merecedor/a de su ayuda y afecto y que pienses que eres una mala persona.
  8. Son muy controladores: aunque no siempre serán claros en esto, sabrán cómo controlarte en cada momento. Si no quieren que salgas una noche, pueden hacer que te preocupes por ellos para que, aunque salgas, no te lo pases bien.
  9. No tienen empatía: cuando no tengan un interés personal en ayudarte, no los verás mover una pestaña si estás pasando un mal rato. Sus problemas siempre serán más importantes. Hablarán de que hay que arreglar el mundo pero ni siquiera se darán cuenta de si estás preocupado. Querrán implicarse en movimientos solidarios pero no cuidarán de sus seres queridos.
  10. Son impredecibles: les gusta desestabilizarte con sus cambios de planes y de gustos. Muchas veces no hablan de lo que planean, esconden sus intenciones hasta que llevan sus planes a cabo, y tú tienes que adaptarte y estar siempre con las emociones desajustadas.
  11. Mienten muy bien: te quedarás impresionado/a con su capacidad para mentir y para hacer mil cosas a escondidas que ni siquiera te ha dado tiempo a imaginar.
  12. Minimizan las necesidades de los demás: ellos siempre necesitan cosas, nunca es suficiente con lo que les das. Ahora bien, si tú necesitas algo o estás triste, minimizarán tus problemas y a ti mismo/a, te tildarán de exagerado/a y te dirán que estás montando un drama (su especialidad).
  13. Odian la autoridad: algunos narcisistas encubiertos son líderes de sectas y grupos espirituales. Crean grupos en los que supuestamente son todos iguales. No soportan la autoridad porque en el fondo desean con todas sus fuerzas mandar ellos y tener seguidores. Por este motivo, suelen ser muy críticos con los políticos, los profesores y todos aquellos que tengan un grupo a su cargo. No soportan sentirse uno más en sociedad y suelen saltarse las normas alegando motivos espirituales. Según ellos, las normas están hechas con odio y hay que hacerlas con amor (del suyo, claro).
  14. No admiran a casi nadie ni tienen ídolos: no pueden admitir que les gustaría ser famosos ni que sienten envidia, así que se dedican a criticar a cualquiera que tenga la atención de los demás.
  15. Pueden tapar su tacañería con discursos espirituales: no quieren gastar dinero y por eso te tacharán de materialista cada vez que quieras hacer algo por lo que haya que pagar. Si quieres ir al cine, o cenar fuera, o comprar cualquier cosa, tendrás que pagar tú o aceptar quedarte en casa.
  16. Intentan que no sobresalgas: un día te dirán que no te arregles, otro que no ganes dinero, otro que no te lleves el mérito de tu trabajo o que no pongas tu nombre en el libro que has escrito. Te harán ver que si asciendes o sobresales de algún modo eres una mala persona.
  17. Quieren transferirte su frustración: te pueden decir que necesitan ayuda y no dejarte actuar. Pueden decirte que no les regales algo en concreto y unos días después decir que otra persona les regaló lo mismo y que ha sido el mejor regalo de su vida. Si se dan cuenta de que quieres un determinado lugar en su vida, no te lo darán jamás (pero a otros sí). Te harán sentir impotente y frustrado/a, y te sentirás, incluso, como un niño enfadado. En realidad es lo que sienten ellos.
  18. No tenéis los mismos derechos: él tiene el derecho de ser escuchado y tú debes escucharlo. Él tiene el derecho de ser libre y pisar tus derechos, y tú debes permitirlo. Si no lo haces, eres egoísta y poco evolucionado.
  19. Es imposible ser feliz a su lado: si te ven feliz pueden ponerse serios, hacer que te preocupes por algo o darte un discurso sobre lo terrible que es el mundo para que bajes de la nube. Frecuentemente critican lo que hacen los demás (y lo que haces tú). Con ellos, lo de “vive y deja vivir” no existe.
  20. Utilizan la espiritualidad para hacerte sentir culpable y manipularte: en pareja, a veces, la espiritualidad requerirá que te mueras de celos en silencio para respetar su espacio. Otras veces, requerirá que dejes de usar maquillaje o que no trabajes.
  21. Están llenos de límites: cuando intentas poner algún límite en su trato o intentas proteger tus emociones, te acusan de rígido y limitante. Eso sí, no intentes sacarlos a ellos de su zona de confort. No les hagas comer algo diferente, o ir a sitios diferentes o, en general, hacer cualquier cosa que no controlen por completo, porque entrarán en crisis y encontrarán algún discurso espiritual o profundo que no les permita hacer lo que les pides.
  22. Te interrumpen y te generan rabia: son especialistas en cortar y dificultar la fluidez de las conversaciones, interrumpiendo tus frases para decir que eso ellos no lo ven bien. O para puntualizar algunas cosas. Pueden interrumpir cualquier cosa que vayas a hacer diciéndote que seas más delicado o que pienses un poco, de modo que acabas reprimiendo mucha rabia e impulsos naturales y esa rabia acaba yendo en tu contra.
  23. Suelen ser muy promiscuos: les puede gustar el sexo descontrolado, a veces sin protección, y las experiencias múltiples. Hablan de rituales de amor libre en los que poco importa cómo te puedas sentir al respecto. Es más, si no aceptas asistir a uno de esos eventos, será debido a tus límites y a tu poca espiritualidad.
  24. Si les llevas la contraria se sienten ofendidos: no soportan quedarse sin argumentos ni que haya gente que les confronte o que piense diferente a ellos, así que directamente rechazan seguir hablando del tema o rompen el vínculo con esa persona. No obstante, ellos llevan la contraria a los demás constantemente.

 

No es fácil descubrir a un narcisista encubierto. La mayor parte de las veces, te darás cuenta de que está pasando algo raro porque te pondrás enfermo/a más veces de lo habitual, te sentirás culpable por todo y tendrás cierto nivel de estrés al pensar en vuestros encuentros. Tu relación parecerá un rompecabezas sin resolver y, cada vez que muevas una ficha, el dibujo y la forma cambiarán, imposibilitando su resolución.

Por eso, es importante que tengas claros los indicios que hemos mencionado y cómo te encuentras antes y después de ver a esa persona. ¿Te genera dolor de cabeza o ansiedad pensar en la relación? ¿Te hace sentir que eres decepcionante o que no eres lo suficientemente bondadoso/a? ¿Crees que esa persona tiene un concepto del amor muy elevado pero que solo le beneficia a ella? ¡Cuidado! Aquí huele a narcisista espiritual…

 

Los narcisistas encubiertos de tipo espiritual suelen autoproclamarse bondadosos, altruistas y espiritualmente superiores, pero tienen un concepto del amor que solo les beneficia a ellos. -       

¿Te ha servido este post? ¿Conoces a algún/a narcisista de este tipo? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

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