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Cuando alguien actúa como si no existieras

Cuando alguien actúa como si no existieras

Podríamos llamarlo “no tenerte en cuenta”, “tener un carácter rígido” o “hacerte ghosting”. Hay muchas formas en las que una persona puede demostrarte que no existes para ella, pero no siempre somos capaces de ver claramente la situación.

Por ejemplo, si una persona no te mira cuando te habla, tendrás una sensación de desesperación y pensarás que no te está prestando atención. Si hace ruido por la casa aunque tú estés durmiendo, o toma decisiones sin tenerte en cuenta, seguramente te sentirás despreciado/a o solo. Y si, directamente, no te saluda cuando te ve, pasa días sin hablarte y deja tus mensajes en visto sin responder nada, empezarás a sentir que no existes.

 

¿Por qué esto es tan dañino?

 

1. Piensa en el funcionamiento de un cáncer: una célula, por ejemplo, del pulmón, empieza a funcionar como si fuera una célula del riñón y crea un destrozo. A esa célula le da igual estar en el pulmón y se comporta como si estuviera en otra parte, por lo que acaba dominando la zona si no se actúa a tiempo.

Ahora imagina, por ejemplo, que eres pelirrojo y tu pareja lleva una camiseta en la que pone “No me gustan los pelirrojos”. Cuando le comentas que te resulta un poco molesto, te dice que todo te lo llevas a lo personal y que tú sí le gustas. Pero ya ha creado una disonancia en ti: aunque ella odie a los que son como tú, a ti no te odia.

O imagina que tienes unas figuritas en la estantería y, detrás, está un libro suyo. Tu pareja coge su libro sin tener en cuenta que las figuritas están ahí, así que se caen y se rompen. Parece que ni siquiera se inmuta y deja los trozos en el suelo o, si se da cuenta, te echa la culpa por tener eso ahí.

Otro ejemplo, habéis quedado a las 20h pero le has dicho que te comunicarás con ella en algún momento del día para que te ayude a decidir qué regalo le compráis a un amigo en común. Tu pareja apaga el teléfono y lo enciende a las 19:50. Tú te has pasado el día intentando localizarla, porque sabes que siempre pone pegas a todo lo que compras, así que te has pasado el día oyendo imaginariamente sus quejas, intentando tenerla en cuenta y con un sentimiento de impotencia enorme. Cuando enciende el teléfono, te dice con toda la calma del mundo que no tiene la obligación de estar localizable en todo momento, que eres muy controlador/a.

¿Y qué hay de cuando alguien nos impone su ritmo? Al hablar, al aceptar comunicación, al caminar…

Todos estos comportamientos tienen algo en común, y es el egocentrismo y la dominación. El egocentrismo no es libertad, es libertinaje, ya que pisa los derechos del otro y le hace sentir que es menos importante en la relación. No es respetuoso, sino agresivo. En casos de abuso, lo que pretende es trasladarte al mundo del otro, ese mundo en el que solo eres lo que él/ella te deja ser.

2. Te está haciendo funcionar como si estuvieras en una situación de supervivencia: cuando tenemos miedo de morir, dejamos de razonar y empezamos a comportarnos como animales aterrorizados. Si alguien nos está haciendo ver constantemente que no existimos, una parte irracional de nosotros se activa y se mantiene alerta y alterada.

A veces, esto nos lleva a tal punto que gritamos, lloramos desconsoladamente o saltamos ante cualquier señal que nos active esa creencia de que no existimos o de que existe un peligro de morir (física o psíquicamente) aunque, si nos parásemos a pensar, sabríamos que es solo una falsa alarma. Otras veces, nuestra forma de defendernos es adaptarnos a la situación y hacer ver que el maltrato no existe: “hacernos los muertos”, hasta que el otro deje de atacarnos.

Cuando estamos en este punto, estamos actuando en modo reptiliano (con las estrategias de luchar y parecer muerto), y hemos dejado a un lado todas nuestras habilidades psicólogicas, así como la reptiliana que más nos serviría en este momento (la huída). En esas condiciones es muy difícil huír, ya que, después de tanto maltrato, solo existimos cuando la pareja abusadora lo dice, y da mucho miedo huir hacia un lugar en el que creemos que no vamos a existir.

Algunas personas me han hablado, incluso, de que sienten que están en una dimensión diferente a su pareja y totalmente imposibilitadas. Saben que eso no es así, pero tienen una sensación de lejanía y de impotencia extremas y llegan, incluso, a sentirse disociadas de quienes eran antes y de la relación.

 

Por estos motivos, es altamente dañino cuando alguien actúa de forma egoísta o nos hace algún tipo de ghosting. El miedo a ser invadidos y el miedo a dejar de existir son miedos ancestrales que, con frecuencia, nos hacen olvidar que ya no estamos en medio de la selva y que el otro solo es una persona de la que podemos escapar más fácilmente de lo que nos quiere hacer creer.

 

Cuando tu pareja actúa como si no estuvieras, está provocando cambios en tu psique que pueden llevarte a sentimientos muy dolorosos y a actuar como si estuvieras fuera de control. Recuerda siempre que tú eres dueño/a de tu mente y de tu vida. -       

¿Te ha ocurrido alguna vez? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

El motor destructivo de las personas con filofobia o miedo al compromiso

El motor destructivo de las personas con filofobia o miedo al compromiso

Seguro que, si has estado con alguien que tuviera miedo al compromiso, sabes de qué motor destructivo te hablo. Yo lo denomino “motor” porque es una fuerza con la que consiguen abrirse camino y romper y quitar importancia a lo que haya en medio.

No importa en qué situación o contexto estés con esa persona, hay algo encendido en ella. A veces de forma más silenciosa y otras veces en plena actividad. Un motor que destruye los momentos bonitos y prepara una huida.

Curiosamente, es un motor que también muestran las personas con Trastorno Narcisista, la diferencia radica en que los narcisistas buscan destruir al otro y, por lo general, las personas con filofobia solo buscan destruir el vínculo, sin dañar a la otra persona.

 

¿Cómo se presenta ese motor?

 

  1. En forma de aburrimiento: <<¿Qué hacemos?>>, <<¿Por qué estamos aquí?>>, <<Buscamos algo para divertirnos?>>. Es una forma de no conectar emocionalmente con el otro y de no estar en el momento presente. También intenta transmitir que el vínculo es insuficiente para que él se lo pase bien, que no tiene sentido estar ahí simplemente hablando o en compañía.
  2. En forma de críticas o de mal humor: está claro que si te gusta mucho alguien no vas a estar criticando todo lo de vuestro alrededor todo el rato. Más bien, te volverás flexible, tolerante e intentarás que los encuentros sean un momento tranquilo para los dos. Las críticas constantes aparecen en un intento de mostrar que él/ella no se lo está pasando bien y que está focalizado/a en cosas superfluas. Está canalizando como puede el impulso de huir.
  3. En forma de depresión: <<Últimamente estoy triste>>, <<Siento que tengo ganas de conocer a otra gente>>, <<Necesito hacer cosas que me gusten>>… es su forma particular de decirte que tú no lo/a alegras lo suficiente y, por tanto, que no se encuentra en ese momento de enamoramiento en que todo se ve de color rosa.
  4. En forma de movimientos continuos o bruscos: puede que esa persona esté todo el rato moviendo un pie, o una pierna, o que cambie cosas de sitio de repente, en un intento de romper la energía
  5. En forma de comentarios poco románticos: una noche bajo las estrellas se convertirá en “un lugar oscuro y donde estudiar astronomía”. Un abrazo se convertirá en una charla constructiva sobre anatomía. Tendrán la tendencia de racionalizar las cosas para quitarles carga emocional. Es probable que eso te resulte muy frustrante.
  6. En forma de diferenciaciones: puede que digas algo como <<un día podríamos ir juntos a este bar>>, y que te conteste <<sí, podrías ir a este bar, y yo también podría ir>>, intentando evitar el “nosotros”, o todo lo que suene a equipo o a construir. También a modo de evitar el sentimiento de equipo, intentará tener gustos diferentes a los tuyos y encontrar diferencias hasta en vuestras similitudes, algo que es totalmente forzado, ya que las personas, de forma natural, buscamos coincidencias en el diálogo con otros.
  7. En forma de incongruencias: si pasáis dos días juntos y todo va perfecto, verás como en él/ella se activa el motor al día siguiente y casualmente está desaparecido/a o tiene muchas cosas que hacer y por eso no puede hablar contigo. Con cada avance, parece haber un retroceso o un cambio de dirección.

En cuanto detectas ese impulso destructivo, puedes verlo en muchas ocasiones y, especialmente, en los momentos bonitos o a la hora de tomar decisiones conjuntas. Es importante tomar distancia o intentar ver las cosas con perspectiva, para no pensar que somos nosotros/as los que no somos suficiente o los que no acabamos de gustarles.

La forma de salir de ese bucle interminable es poniendo límites y haciendo ver al otro que no puede destruir a su antojo o que, si lo hace, hay consecuencias.

 

Las personas con filofobia o miedo al compromiso parecen funcionar con un motor destructivo que tiene la finalidad de boicotear momentos bonitos y, en general, la relación de pareja. -       

¿Te ha servido este post? ¿Has tenido alguna relación con alguien que tuviera filofobia? ¿La has sufrido tú? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

¿Libertad o libertinaje? Te explico cuál es la diferencia

¿Libertad o libertinaje? Te explico cuál es la diferencia

 

Hace unas semanas, un chico, en la calle, hablaba sobre su libertad de contestar o no los mensajes que le envía su amigo para quedar.

Unos días después, una chica le decía a su novio de una forma bastante altiva que ella tenía la libertad de bailar con otros chicos y dejarse tocar, y que si eso le molestaba era por culpa de su inseguridad.

Días más tarde, un hombre (socio en un negocio) le decía a su otro único socio que no iba a trabajar durante la recta final de un proyecto, porque tenía derecho a tomarse unas vacaciones, y que si quería trabajara él.

¿Sabes cuál es la diferencia entre la libertad y el libertinaje?

La libertad es el derecho que todos tenemos a tomar decisiones y a conducir nuestra propia vida. El libertinaje es el uso de esa libertad de forma indiscriminada, sin respetar los derechos del otro y sin aceptar las consecuencias de los propios actos.

Por ejemplo, si un día estoy cansada y decido no responder un mensaje a otra persona, y luego esa persona me lo reclama, tengo dos opciones: decirle que estaba cansada y que por eso no respondí (de modo que la otra persona decida libremente si quiere volver a escribirme), o darle una respuesta ambigua o irrespetuosa (bajando su autoestima y haciéndole creer que la culpa la tiene ella por esperar una respuesta). Si yo quiero tener la libertad de ser intermitente en una relación, debo asumir las consecuencias de esa intermitencia, sin intentar saltármelas mintiéndole al otro.

La auténtica libertad implica un reconocimiento de la libertad del otro. Me sorprende oír a tanta gente hablando de una libertad en la que solo está implicada ella misma. Una libertad que ha nacido de un sentimiento de víctima que le lleva a pensar que “él/ella lo merece todo, el mundo le debe todo y quien no esté dispuesto a quedarse sin nada para dárselo todo es porque es egoísta”.

Cuando el victimismo es muy profundo, se puede convertir en sadismo y en despotismo. Y cuando alguien te habla de su libertad y te hace sentir sometido, quizás es porque algo raro hay detrás. Quizás es algo tuyo, o quizás es algo suyo. Pero seguramente uno de los dos está faltando al respeto al otro.

Sí, es normal no responder un mensaje por estar cansado, pero no lo es tanto quedarse hablando con otras personas para que esa primera te vea en línea y aprenda de ese modo lo libre que eres. Tampoco es normal enumerar tus libertades con el fin de hacer sentir mal a otra persona y transferirle un sentimiento de injusticia que te permita estar al mando de la relación.

La libertad es respetuosa. El libertinaje es agresivo. -       

¿Te ha servido este post? ¿Alguien ha abusado de su libertad contigo? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

La devaluación: la segunda fase de la relación con un/a narcisista

La devaluación: la segunda fase de la relación con un/a narcisista

Durante la primera fase de la relación con un/a narcisista, este/a te hará un love-bombing que te dejará en estado de embriaguez. Por una parte, su comportamiento te parecerá exagerado, pero, por otra, estarás tan feliz de que, al fin, una relación te salga bien desde el principio que te dejarás llevar por esas emociones tan bonitas y esa sensación de tranquilidad.

A menudo, a las víctimas de narcisistas les cuesta detectar si realmente han estado con uno de ellos, ya que todavía tienen esperanzas y con el tiempo van olvidando la intensidad que tuvo ese bombardeo de amor. No obstante, hay algo que suelen detectar con más facilidad, y es que en un momento dado las cosas empezaron a torcerse y ya no volvieron a ser como antes.

Esto puede ocurrir en las relaciones sanas, cuando de repente uno descubre algo sobre el otro que no es capaz de tolerar y se replantea si seguir o no con esa persona. Suele tratarse de un descubrimiento impactante que choca con los valores que tiene el que se replantea seguir.

En una relación con un/a narcisista, hay un punto de inflexión que poco tiene que ver con los valores personales de este/a. Sencillamente tiene que ver con que das una señal de afecto que le hace entender que te ha atrapado. Ya estás en su telaraña y es hora de cocinarte. Con frecuencia, esa señal de afecto es una de las siguientes:

  1. Le dices te quiero por primera vez (aunque él o ella ya te lo hubiera dicho antes)
  2. Le haces un regalo
  3. Haces algo que rompe un poco vuestra rutina (le propones un viaje, lo vas a buscar al trabajo, lo contactas por otro medio distinto al habitual…). Él o ella siente que “has roto las normas” o te has salido un poco de lo establecido y necesita poner en orden las cosas de nuevo, aunque lo que hayas hecho sea una tontería.

Ante tu muestra de afecto o tu iniciativa, todo cambiará y caerás en la fase de la devaluación.

 

¿En qué consiste la fase de la devaluación?

El/la narcisista se enfadará o se pondrá triste, y luego empezará a mostrarse decepcionado/a. Tú no entenderás nada, pero al tener como punto de referencia esa iniciativa que tomaste, entenderás que tienes que compensar esa “rapidez” o “torpeza” con la que supuestamente actuaste y que lo mejor será dejar que él o ella leve el ritmo de la relación.

Teniendo eso en cuenta, tú te quedas sin demasiadas opciones. Ya que no puedes decidir nada en la relación, sin querer entrarás en un bucle psicológico que te llevará a “mejorarte a ti mismo/a” hasta que el/la narcisista te acepte de nuevo. Porque sí, quizás seguís en la relación, pero sientes que que ya no le gustas y que está profundamente decepcionado/a contigo.

 

¿Cómo manifiesta el/la narcisista esta decepción?

Además de la reacción a tu supuesta iniciativa incorrecta (que a veces ni siquiera existe), durante la fase de devaluación va a empezar a mostrar diversas conductas:

  1. Ya no te idolatra, se muestra indiferente ante ti.
  2. Cuando le cuentas algo (puede ser gracioso, triste o alegre), no expresa la emoción que sabe que toca, te priva de ella. Solo muestra una cara neutra y actúa como si lo que dijeras fuera decepcionante o no cumpliera con sus expectativas. ¿Le has contado un chiste? No le hace ninguna gracia. ¿A alguien le ha ocurrido algo triste? Su cara seguirá absolutamente neutra. ¿Tu amiga va a tener un bebé? Pues como todo el mundo, ¿cuál es la noticia?
  3. Te corrige constantemente cuando intentas decirle algo. Te interrumpe para robarte la energía. Mientras hablas parece estar buscando la forma de destrozar tus argumentos o de encontrar una incongruencia. El mensaje que te transmite es: “Tú siempre con tus errores y haciendo las cosas de cualquier manera”.
  4. Está triste y desmotivado/a, dice que no hay nada en su vida que le haga ilusión o que vaya bien. Entonces no sabes si es que lo vuestro tampoco va bien o es que para él/ella no es importante.
  5. Habla de amor y de relaciones como si estuviera soltero/a. Hace comentarios como “cuando conoces a la persona de tu vida…” o “cuando estás realmente ilusionado con alguien…”, como si vosotros estuvierais muy lejos de eso. Puede que en estas circunstancias, después del love-bombing, diga que solo sois amigos o que nunca quiso tener una relación.
  6. Se muestra alegre con todo el mundo excepto contigo.
  7. Si intentas alegrarle el día, regalarle algo o hacer o decir cualquier cosa que le hubiera gustado hace un mes, “ya no le gusta, no tienes ni idea de cómo es y tus soluciones y propuestas no le sirven si eres tú quien las ha pensado”.
  8. Intenta contagiarte ese profundo sentimiento de tristeza y desmotivación.
  9. Si tienes alguna necesidad, serás tildado/a de inmaduro. Si él o ella tiene una necesidad, intentarás ayudar pero tu ayuda no servirá para nada (ya que tú “no sabes, no entiendes y tus ideas no valen”).
  10. No te tendrá en cuenta para cosas importantes y te hará sentir como un niño/a pequeño/a que no comprende que los mayores están ocupados.
  11. Puede que hable de terceras personas y que te compare directa o indirectamente con ellas.
  12. Sus emociones positivas hacia ti, si aparecen alguna vez, durarán muy poco y serán impredecibles: estarás en una montaña rusa emocional.

 

7 consejos importantes para sobrevivir a la devaluación narcisista

¿Estás pasando por esta fase? Recuerda protegerte y aplicar los siguientes consejos:

  1. Asume que, a la larga, lo mejor va a ser el contacto cero, ya que estas personas no cambian.
  2. No caigas en la trampa de mostrarte siempre “difícil de conquistar” para que te persiga eternamente. No estás ante una buena persona y no debes subestimar sus técnicas. Lo más probable es que acabes cayendo o qué él/ella pase de mostrar amor a mostrar ira y a darte problemas serios.
  3. No dejes tu vida a un lado, así el posible abandono o rechazo no será tan doloroso para ti.
  4. Si te hace sentir celoso/a de una tercera persona, recuerda que lo más probable es que no tenga nada con ella y, en caso de tenerlo, esa persona empezará a pasarlo mal muy pronto y no tienes nada que envidiar, ya que tú, si te lo propones, puedes ser libre y alejarte de/la narcisista, porque ya sabes lo que hay.
  5. Ten claro que su tristeza y su desmotivación no son responsabilidad tuya.
  6. Cuida mucho tu autoestima para poder salir de este tipo de relaciones en cuanto las detectes y no engancharte.
  7. No compitas con el/la narcisista, recuerda que nunca podrás ganar contra una persona que no tiene empatía ni escrúpulos.

 

La devaluación narcisista consiste en hacerte sentir que has hecho algo mal y has decepcionado a esa persona en lo más profundo. El objetivo de hacerte sentir eso es que te deprimas, te esfuerces por recuperar su aprobación y seas más dócil y obediente. -       

¿Te ha servido este post? ¿Has pasado por una devaluación narcisista? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

(¡Por cierto, la imagen es de <a href=’https://www.freepik.es/vectores/triste’>Vector de Triste creado por stories – www.freepik.es</a>!)

 

¡Un abrazo!

Mi pareja siempre me lleva la contraria

Mi pareja siempre me lleva la contraria

Seguramente, el simple hecho de leer el título de este post te habrá provocado agotamiento. Hay personas a las que parece imposible contentar y que se pasan la vida mostrando desacuerdo, juzgando y criticando.

 

Hay formas directas de llevar la contraria:

-Ayer te dejaste la chaqueta.

-No es cierto, ya eran las 0:30. No fue ayer, fue hoy.

 

Y formas más indirectas:

-Esta mañana he ido al cine.

-Has ido al cine y has visto una película.

 

La intención del que responde es la misma: corregir y reafirmar que su punto de vista es el válido, ya sea diciendo que te has equivocado o que no has dado toda la información.

¿Y qué decir de quienes muestran emociones que anulan o absorben las nuestras? Sí, esas personas tan molestas a las que les cuentas algo con ilusión y no reaccionan o simplemente parafrasean lo que has dicho pero de una forma completamente neutra. Esa también es una forma de llevar la contraria.

 

¿De dónde nace esa necesidad de contrariar al otro?

Este fenómeno se da básicamente en dos etapas de la vida: entre los dos y tres años y en la adolescencia. Ocurre durante el desarrollo de la personalidad, etapa en la que el niño o adolescente necesita separarse emocionalmente de la familia para existir por sí mismo y reafirmar su identidad. Llevando la contraria se aísla psicológicamente y, en ese espacio que consigue, desarrolla su nueva personalidad: se hace un hueco como individuo. Finalmente, con su identidad formada, vuelve al grupo renovado y con capacidad para adaptarse a él sin perderse a sí mismo.

A menudo, esta necesidad de contrariar todo el tiempo durante la edad adulta nace de una inmadurez emocional: el adulto no ha desarrollado completamente su personalidad y ve la adaptación al medio o a una conversación como un peligro para su integridad. Es decir, en el fondo, piensa que si se fusiona con el grupo se perderá a sí mismo y, por tanto, siente un impulso de reafirmar su identidad diciendo algo diferente a lo que dice el otro o simplemente repitiendo lo mismo de otra manera, para existir de forma independiente.

-¿Crees que podríamos tomarnos un café?

-Opino que podríamos tomarnos un café.

Por si no te has fijado en la sutileza, es una respuesta que podría existir de forma independiente a la pregunta, ya que esta no sería necesaria.

A veces intentan reafirmar su identidad criticando lo que haces. Les preguntas qué les parece algo que has hecho y no dicen nada bueno. Ni siquiera dicen lo malo con cuidado ya que, para ellos, una opinión válida es una opinión contraria, negativa o incluso agresiva y decir que algo les parece bien es adaptarse y, por tanto, parecer débiles y quedar expuestos.

Estas personas pueden llegar a ser muy molestas cuando se comportan así y, especialmente, si lo hacen de forma habitual. Pero puedes pensar que, muchas veces, no es un comportamiento malintencionado sino un impulso que nace de su inseguridad, su baja autoestima y su miedo a no ser nadie dentro de un grupo.

No pretendo justificar el comportamiento, ya que todos tenemos inseguridades y no por eso atacamos a los demás, pero sí tomar en cuenta la fragilidad que se esconde tras esa aparente agresividad.

Los más sibilinos pueden querer hacerse con el hueco que tú sí has conseguido en la sociedad: te contrarían hasta que sientes su inseguridad como tuya y ellos tu antigua seguridad como suya.

También debido a esta inmadurez, algunas veces, tu pareja puede empezar a comportarse así de pronto y de forma insistente para cansarte y conseguir que termines la relación o para empezar a separarse emocionalmente de ti antes de dejarte.

Este comportamiento en la pareja, sea cual sea su motivación, es especialmente doloroso porque te priva del espacio de confianza y seguridad que debería haber en cualquier relación y te recuerda de forma agresiva y constante que no quiere formar parte de vuestro grupo de dos pero sí tener cierto dominio sobre ti: es decir, que estás solo. Acabas perdiendo la espontaneidad y eso tiene efectos muy negativos en ti y en la relación.

Y ahora vayamos al Trastorno Narcisista de la Personalidad.

Cuando el que lleva la contraria en todo tiene este trastorno, debemos entender que, además del problema de inseguridad que mencionábamos, puede existir una intención de hacer daño y de generar rabia y desesperación. Un narcisista puede interrumpirte varias veces durante una frase con la finalidad de que te sientas frustrado y ridículo. Como necesita tu derrota y tu energía como suplemento narcisista, lo hará una y otra vez para nutrirse de tus reacciones.

 

¿Cómo gestionar una situación así?

Sobre todo, recuerda mantener tu calma interior: es el otro, y no tú, quien ha decidido comportarse de ese modo, así que separa esa actitud de tu percepción de ti mismo. Evidentemente, si se trata de tu pareja, tendría que existir la posibilidad de comunicarle cómo te sientes respecto a su actitud en las conversaciones. No obstante, a veces puede ser contraproducente con según qué tipo de personas. Te propongo estas tres opciones, recordándote que, si estás con una persona narcisista, a la larga, lo mejor será el contacto cero.

  1. En mi opinión, cuando un adulto te lleva la contraria sistemáticamente, a no ser que ames el debate infinito y el enfrentamiento, lo mejor que puedes hacer es utilizar el método de la piedra gris: no reaccionar a sus provocaciones y decir solo lo estrictamente necesario, dejando que se aburra de ti.
  2. También puedes finalizar la guerra diciéndole abiertamente que te está llevando la contraria.
  3. O, si tienes mucha paciencia, puedes buscar una idea que tengáis en común y evitar el enfrentamiento de ese modo, empezando a construir desde ahí.

Las personas emocionalmente inmaduras pueden tener rasgos compatibles con el narcisismo, ya que todavía tienen esa sensación de ser el centro del universo y de que los demás están a su favor o en su contra, sin puntos medios, y no han desarrollado completamente la capacidad de empatía. Por tanto, los dos primeros métodos suelen ser eficaces con ambas clases de personas, ya que todas suelen buscar atención y aprobación. No obstante, cabe destacar que, si hablamos de una persona muy muy inmadura, podría estar buscando límites y la forma de atajar la situación sería hacerte respetar mostrándote más autoritario o haciéndole ver que su comportamiento tiene unas consecuencias. Y, a veces, ese límite o consecuencia es la ruptura.

En cuanto a la tercera opción, con según qué tipo de personas, puede resultarte imposible llegar a alguna idea en común ya que, digas lo que digas, sentirán un fuerte impulso de contrariar. Así que este método, probablemente, solo te funcionará con personas empáticas que por algún motivo estén a la defensiva en un tema concreto y tengan miedo a cambiar de opinión.

 

A menudo, las personas que llevan la contraria sistemáticamente lo hacen por inseguridad y para reafirmar su identidad: solo así sienten que existen por sí mismas. -       
 

¿Te ha ocurrido alguna vez? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

La disonancia cognitiva en las relaciones de abuso

La disonancia cognitiva en las relaciones de abuso

Una disonancia cognitiva es una incongruencia mental. Se da cuando dos ideas incompatibles (y que tienen la misma fuerza) conviven en tu cabeza.

Por ejemplo: “No soy nadie sin mi pareja” y “Mi pareja me está haciendo daño”.

Nos gusta sentir que nuestro comportamiento es coherente con lo que pensamos y, si no lo conseguimos, nos autoengañamos. Quizás me gustaría dejar a mi pareja, pero no puedo, porque tengo la firme creencia de que sin ella no soy nadie.

Entonces se cruza otra idea: “La gente que no es capaz de dejar a su pareja es débil”.

Si no soy capaz de dejar a una persona que me hace daño, puedo decidir, a partir de ahora, pensar que esa persona no es dueña de sus actos. Eso querrá decir que no es que yo sea débil, sino que soy muy buena persona o que en realidad no hay ningún problema.

Otro ejemplo podría ser: “A mi pareja le gusta pasar tiempo conmigo” y “Mi pareja siempre lo hace todo sin mí”. 

Las disonancias cognitivas pueden crear mucho malestar, y el autoengaño puede llegar a ser muy grande con tal de no enfrentarnos a ese desequilibrio.

A menudo, una de las dos creencias o ideas habla tan mal de nosotros mismos que no queremos ni ser conscientes de ella. Si creo que no soy nadie sin mi pareja, probablemente no lo pensaré tal cual. Simplemente sentiré un gran impulso hacia ideas alternativas que tapen o disminuyan la creencia de que mi pareja me está haciendo daño. Mucho mejor pensar que eso es mentira para no tener que enfrentarme a la verdad: no me siento capaz de romper con la otra persona.

De vez en cuando, podemos observar disonancias cognitivas o autoengaños desde el inicio de una relación. ¿Alguna vez has escuchado a alguien hablar de forma obsesiva sobre otra persona y luego te ha asegurado que no siente ningún tipo de atracción hacia ella? Probablemente su cerebro, por algún motivo, no le permite mostrarse obsesionada con una relación. Entonces ella muestra la obsesión pero dice que se trata de alguien que no le gusta.

En las relaciones de abuso, hay ciertas creencias que son especialmente dolorosas y difíciles de gestionar. Por eso, el discurso de las personas maltratadas suele estar lleno de disonancias cognitivas. Especialmente, cuando se trata de la visión que tienen de la persona maltratadora o de sus motivos para seguir con ella.

Es frecuente oír cosas como “Es que tiene un pronto incontrolable, pero es una buena persona”, o “Tiene dos personalidades distintas”. Eso suele ocurrir porque, además de que no queremos dejar esa relación, damos más importancia a las ideas que aprendimos primero y tenemos tendencia a descartar aquello que no encaje con la estructura que ya tenemos construida. 

 

¿Puedo ayudar a alguien que tiene una disonancia cognitiva?

Es importante tener en cuenta que, cuando una persona tiene una gran disonancia cognitiva y se encuentra mal, no es una buena idea decirle lo que no quiere ver. Ella no está preparada para enfrentarse a esa verdad y ponérsela delante solo hará que su mundo se derrumbe y que busque formas de tapar de nuevo esa creencia, gastando mucha más energía y encontrándose mucho peor. Si yo me siento débil para dejar a una persona y tú me dices “No es que no tengas motivos para dejarla, es que eres débil y no puedes”, yo me voy a sentir muy mal y voy a hacer lo posible por olvidarlo, usando las estrategias que puedo usar desde esa parte frágil: cerrarme y seguir luchando por lo que quiero.

Imagina que tienes un peluche de hace años del que no sabes si desprenderte. Lo coges, un poco indeciso/a, y sales a pasear pensando que quizás lo dejas en la basura. Por el camino empieza a llover y tú, instintivamente, lo proteges contra tu pecho. Empieza a granizar y tú decides volver a casa con tu peluche, al que todavía quieres más que antes.

¿Crees que la lluvia que iba a atacar a tu peluche ha hecho que quieras desprenderte de él?

Bien. Pues muchas veces ocurre que vemos a alguien que se plantea dejar una relación o que empieza a tener dudas, y lo que hacemos es convertirnos en lluvia y granizo. Atacamos a la persona, y a la pareja, echamos toda nuestra rabia, esperando que ese sea el toque final necesario para lograr que la relación se rompa. No obstante, lo único que provocamos es despertarle ese instinto de protección y hacer que le dé más pena todavía, aferrándose más a la relación.

Porque damos por hecho que si sigue con esa persona es porque aún le gusta y queremos conseguir que deje de gustarle. Pero, ¿y si lo que siente es una profunda lástima? Convertir a su pareja en la víctima de nuestras críticas no hará que deje de darle pena. No podemos deshacer una disonancia cognitiva sin saber qué idea es la que esa persona no está preparada para aceptar, ya que para ella puede ser terrible y totalmente contraproducente. Si ella pudiera aceptar la realidad, no se encontraría así de mal ni estaría en esa situación.

Cuando estamos delante de alguien que tiene una disonancia grave, lo mejor es decirle que acuda a un profesional que le ayude a aclarar sus ideas y a sentirse mejor. Recuerda que no se trata de alguien que busca los pros y contras de elegir una cosa u otra, se trata de una persona en un estado psicológico muy delicado y que necesita ayuda.

Este mecanismo de defensa es muy común en las adicciones. Si una persona quiere estar sana y también quiere seguir fumando, quizás empiece a defender que lo más importante del mundo es estar delgada y que dejando de fumar engordaría.

 

¿Cómo puedo saber si tengo alguna disonancia cognitiva?

Hay tres señales que pueden indicar que estás luchando contra una disonancia cognitiva:

  1. Te encuentras mal físicamente: tienes ansiedad, dolores de cabeza, confusión, palpitaciones, mareos o más vértigo del que habitualmente suelas tener.
  2. Llevas un tiempo buscando argumentos para justificar alguna acción que no encaja con tus valores.
  3. Evitas ciertas situaciones que, no sabes por qué, te generan mucho malestar: tienes la sensación de que hay una realidad terrible a la que no quieres ni acercarte y que, a veces, estás a punto de descubrir.

Si estás en una relación complicada y te encuentras en una incongruencia mental que te impide sentirte bien o hacer tu vida de la forma habitual, lo mejor es que pidas ayuda para resolverla de la forma más fácil y llevadera según tu caso.

 

Decimos que experimentamos una disonancia cognitiva cuando tenemos dos ideas contradictorias igual de importantes o nuestro comportamiento no es coherente con nuestros valores y creencias y eso nos genera un malestar. Al no querer (o no poder) librarnos de la primera creencia o del comportamiento que llevamos a cabo, buscamos excusas mentales para seguir comportándonos así sin sufrir. -       

¿Te ha servido este post? ¿Has tenido o tienes alguna disonancia cognitiva? ¿Alguna vez has intentado que alguien resuelva la suya? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

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