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La disonancia cognitiva en las relaciones de abuso

La disonancia cognitiva en las relaciones de abuso

Una disonancia cognitiva es una incongruencia mental. Se da cuando dos ideas incompatibles (y que tienen la misma fuerza) conviven en tu cabeza.

Por ejemplo: “No soy nadie sin mi pareja” y “Mi pareja me está haciendo daño”.

Nos gusta sentir que nuestro comportamiento es coherente con lo que pensamos y, si no lo conseguimos, nos autoengañamos. Quizás me gustaría dejar a mi pareja, pero no puedo, porque tengo la firme creencia de que sin ella no soy nadie.

Entonces se cruza otra idea: “La gente que no es capaz de dejar a su pareja es débil”.

Si no soy capaz de dejar a una persona que me hace daño, puedo decidir, a partir de ahora, pensar que esa persona no es dueña de sus actos. Eso querrá decir que no es que yo sea débil, sino que soy muy buena persona o que en realidad no hay ningún problema.

Otro ejemplo podría ser: “A mi pareja le gusta pasar tiempo conmigo” y “Mi pareja siempre lo hace todo sin mí”. 

Las disonancias cognitivas pueden crear mucho malestar, y el autoengaño puede llegar a ser muy grande con tal de no enfrentarnos a ese desequilibrio.

A menudo, una de las dos creencias o ideas habla tan mal de nosotros mismos que no queremos ni ser conscientes de ella. Si creo que no soy nadie sin mi pareja, probablemente no lo pensaré tal cual. Simplemente sentiré un gran impulso hacia ideas alternativas que tapen o disminuyan la creencia de que mi pareja me está haciendo daño. Mucho mejor pensar que eso es mentira para no tener que enfrentarme a la verdad: no me siento capaz de romper con la otra persona.

De vez en cuando, podemos observar disonancias cognitivas o autoengaños desde el inicio de una relación. ¿Alguna vez has escuchado a alguien hablar de forma obsesiva sobre otra persona y luego te ha asegurado que no siente ningún tipo de atracción hacia ella? Probablemente su cerebro, por algún motivo, no le permite mostrarse obsesionada con una relación. Entonces ella muestra la obsesión pero dice que se trata de alguien que no le gusta.

En las relaciones de abuso, hay ciertas creencias que son especialmente dolorosas y difíciles de gestionar. Por eso, el discurso de las personas maltratadas suele estar lleno de disonancias cognitivas. Especialmente, cuando se trata de la visión que tienen de la persona maltratadora o de sus motivos para seguir con ella.

Es frecuente oír cosas como “Es que tiene un pronto incontrolable, pero es una buena persona”, o “Tiene dos personalidades distintas”. Eso suele ocurrir porque, además de que no queremos dejar esa relación, damos más importancia a las ideas que aprendimos primero y tenemos tendencia a descartar aquello que no encaje con la estructura que ya tenemos construida. 

 

¿Puedo ayudar a alguien que tiene una disonancia cognitiva?

Es importante tener en cuenta que, cuando una persona tiene una gran disonancia cognitiva y se encuentra mal, no es una buena idea decirle lo que no quiere ver. Ella no está preparada para enfrentarse a esa verdad y ponérsela delante solo hará que su mundo se derrumbe y que busque formas de tapar de nuevo esa creencia, gastando mucha más energía y encontrándose mucho peor. Si yo me siento débil para dejar a una persona y tú me dices “No es que no tengas motivos para dejarla, es que eres débil y no puedes”, yo me voy a sentir muy mal y voy a hacer lo posible por olvidarlo, usando las estrategias que puedo usar desde esa parte frágil: cerrarme y seguir luchando por lo que quiero.

Imagina que tienes un peluche de hace años del que no sabes si desprenderte. Lo coges, un poco indeciso/a, y sales a pasear pensando que quizás lo dejas en la basura. Por el camino empieza a llover y tú, instintivamente, lo proteges contra tu pecho. Empieza a granizar y tú decides volver a casa con tu peluche, al que todavía quieres más que antes.

¿Crees que la lluvia que iba a atacar a tu peluche ha hecho que quieras desprenderte de él?

Bien. Pues muchas veces ocurre que vemos a alguien que se plantea dejar una relación o que empieza a tener dudas, y lo que hacemos es convertirnos en lluvia y granizo. Atacamos a la persona, y a la pareja, echamos toda nuestra rabia, esperando que ese sea el toque final necesario para lograr que la relación se rompa. No obstante, lo único que provocamos es despertarle ese instinto de protección y hacer que le dé más pena todavía, aferrándose más a la relación.

Porque damos por hecho que si sigue con esa persona es porque aún le gusta y queremos conseguir que deje de gustarle. Pero, ¿y si lo que siente es una profunda lástima? Convertir a su pareja en la víctima de nuestras críticas no hará que deje de darle pena. No podemos deshacer una disonancia cognitiva sin saber qué idea es la que esa persona no está preparada para aceptar, ya que para ella puede ser terrible y totalmente contraproducente. Si ella pudiera aceptar la realidad, no se encontraría así de mal ni estaría en esa situación.

Cuando estamos delante de alguien que tiene una disonancia grave, lo mejor es decirle que acuda a un profesional que le ayude a aclarar sus ideas y a sentirse mejor. Recuerda que no se trata de alguien que busca los pros y contras de elegir una cosa u otra, se trata de una persona en un estado psicológico muy delicado y que necesita ayuda.

Este mecanismo de defensa es muy común en las adicciones. Si una persona quiere estar sana y también quiere seguir fumando, quizás empiece a defender que lo más importante del mundo es estar delgada y que dejando de fumar engordaría.

 

¿Cómo puedo saber si tengo alguna disonancia cognitiva?

Hay tres señales que pueden indicar que estás luchando contra una disonancia cognitiva:

  1. Te encuentras mal físicamente: tienes ansiedad, dolores de cabeza, confusión, palpitaciones, mareos o más vértigo del que habitualmente suelas tener.
  2. Llevas un tiempo buscando argumentos para justificar alguna acción que no encaja con tus valores.
  3. Evitas ciertas situaciones que, no sabes por qué, te generan mucho malestar: tienes la sensación de que hay una realidad terrible a la que no quieres ni acercarte y que, a veces, estás a punto de descubrir.

Si estás en una relación complicada y te encuentras en una incongruencia mental que te impide sentirte bien o hacer tu vida de la forma habitual, lo mejor es que pidas ayuda para resolverla de la forma más fácil y llevadera según tu caso.

 

Decimos que experimentamos una disonancia cognitiva cuando tenemos dos ideas contradictorias igual de importantes o nuestro comportamiento no es coherente con nuestros valores y creencias y eso nos genera un malestar. Al no querer (o no poder) librarnos de la primera creencia o del comportamiento que llevamos a cabo, buscamos excusas mentales para seguir comportándonos así sin sufrir. -       

¿Te ha servido este post? ¿Has tenido o tienes alguna disonancia cognitiva? ¿Alguna vez has intentado que alguien resuelva la suya? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

No quería comprometerse… hasta que conoció a otra persona

No quería comprometerse… hasta que conoció a otra persona

Llevabas varios meses, o incluso años, saliendo con alguien que decía que en ese momento de su vida no quería un compromiso. Te lo dijo desde el principio pero pensaste que, si seguías ahí, lograrías que cambiara de opinión. Después de esperar durante un largo tiempo y dar lo mejor de ti, conoció a otra persona y, poco después, estaba haciendo por ella todo lo que habías anhelado para ti, e incluso le estaba rogando que tuvieran una relación comprometida.

 

¿Te suena esta situación?

Lo habitual es que, si te ha ocurrido algo así, acabases maldiciendo a ese hombre/mujer por haberte mentido, por decirte que no quería ningún compromiso en ese momento, cuando en realidad sí que lo quería, pero no contigo. ¿Tiene la culpa de no querer un compromiso contigo? Evidentemente no. Tiene la culpa de haberte manipulado para que aceptes la situación, de haber usado las palabras “en este momento”. Por una parte, vio la posibilidad de sacar provecho de esa relación sin normas si te mantenía ahí y, por otra, pensó que te resultaría doloroso oír que no quería nada serio contigo. Pero lo más seguro es que, conscientemente, nunca haya querido hacerte daño.

A continuación te doy algunos de los motivos que realmente pueden causar que alguien esté emocionalmente impedido para empezar una relación estable:

-Acaba de terminar otra

-Acaba de morir un ser querido para él/ella

-Está implicado/a en un proyecto profesional muy importante y necesita poner ahí toda su atención

-Tiene una crisis personal

-Está enfermo/a o alguien querido lo está

-Su vida es realmente un conjunto de viajes de negocios

 

Ahora, veamos los argumentos que suelen dar las personas que solo pretenden aprovecharse de ti:

-Ahora no es un buen momento para tener una relación

-Tengo que estar concentrado/a en mí

-No quiero un compromiso con nadie porque no me gustan las relaciones de pareja

-No tengo tiempo para dedicar a una pareja (pero sí para tener encuentros sexuales con otras personas)

-No eres tú, soy yo

Entonces es momento de ser valiente, y preguntarte a ti mismo/a: si apareciera el hombre o mujer de sus sueños, ¿seguiría sin tiempo y sin ganas? ¿Se vería obligado/a a rechazar esa relación debido a sus circunstancias vitales del momento? En las seis primeras situaciones, probablemente sí. En las cinco últimas, no.

Imagina que entras a una tienda de ropa y, cuando la dependienta viene a ayudarte, le dices que en ese momento de tu vida no quieres comprar nada (realmente así lo crees) y que solo quieres mirar. Entonces ves la prenda de tus sueños, esa que siempre has querido tener y solo queda una. Sientes el impulso de probártela y te queda bien. Entonces sientes otro impulso, el de comprarla, y piensas “¡No! ¡No me viene bien comprar esto ahora mismo!”. Pero, mientras lo piensas, miras en tu monedero a ver cuánto dinero llevas. Finalmente, a pesar de esa vocecita que te dice que no lo hagas, ahí estás, en la caja, entregando tu dinero y agarrando la bolsa con ilusión y ganas de llevar eso puesto a todas partes.

Si hubieras visto esa misma prenda de otro color, con otro bordado, con botones en el cuello, quizás no te hubieras dejado convencer, no habrías salido de tu esquema. No obstante, esa era la prenda de tus sueños y debías hacer una excepción. Y si no hubieras llevado dinero encima, hubieras movido cielo y tierra para que te reservaran esa prenda exclusiva hasta que pudieras ir a pagarla.

 

¿Qué ocurre cuando aceptas esperar a alguien?

Si decides, sin que te lo hayan pedido, esperar a que el otro cambie de opinión sobre el compromiso mostrándole lo mucho que puedes ofrecer, lo que ocurrirá, casi invariablemente, es que esa persona tomará aquello que le des y luego seguirá rechazando el compromiso.

Imagina ahora, de nuevo, el escenario de la tienda. Ves una prenda que te gusta bastante pero no estás dispuesto/a a pagar por ella. La dependienta se percata y te dice: “¿No quieres pagar ahora? ¡No importa! Llévatelo y úsalo un par de veces a ver qué tal te sientes. Luego, si quieres, vuelve a pagarlo o nos lo devuelves y no pasa nada.”

Puede que pienses tres cosas:

1. Lo usaré algunas veces y luego lo devolveré poniendo cualquier excusa.

2. Mejor no me lo llevo, o me lo llevo con mala cara y diciendo que no lo compraré, para evitar que me pidan explicaciones cuando lo devuelva.

3. ¿Me lo prestan gratis? ¡Seguro que es una trampa!

Por lo general, las cosas gratuitas crean desconfianza. Te hacen pensar que tienen muy poco valor o que hay una trampa detrás. ¿Quién no ha pensado nunca en ir a la clase de prueba de un curso y luego desaparecer? Es parte de la naturaleza humana.

 

¿Qué tiene la nueva pareja que no tengas tú?

En la mayoría de casos, nada. Quizás es mejor que tú en algo, pero no es esa la cualidad que le ha hecho estar con ella. Esa nueva persona es, sencillamente, alguien que se ha mantenido independiente y que ha sabido marcar límites. Es alguien que le puso un precio al vestido desde el principio sin obligar a nadie a comprarlo y no entregó su tiempo ni sus recursos dejando ver que no tenían valor.

En otros casos, esa otra persona tiene una personalidad mucho más afín o realmente le gusta más por algún motivo. Pero, por lo general, se tratará de alguien que se lo puso un poco difícil, porque es el hecho de que una relación sea imposible lo que hace que alguien con miedo al compromiso recule en su decisión.

Es habitual que las personas que quedaron en la categoría “amigos con derechos” se obsesionen con la nueva pareja y hagan auténticas investigaciones a través de redes sociales o posibles amigos en común. Lo cierto es que hacer eso solo les lleva a retrasar su propia recuperación y a encontrar cualidades en el otro/la otra que ni siquiera son reales.

 

¿Cuál es la mejor opción cuando alguien te dice que no quiere un compromiso?

Tienes que tener en cuenta varios aspectos. ¿Cuáles son las circunstancias personales de tu amigo/a? ¿Te ha pedido tiempo o te ha dicho que no quiere comprometerse y tú has decidido esperar? ¿Tiene un motivo de peso para no comprometerse en este momento?

Debes tener claro que si decides esperar a alguien sin que te lo haya pedido luego no puedes reclamar. Por otra parte, si es la otra persona la que te ha pedido que esperes, quizás sea porque no tiene los recursos emocionales para decir directamente que no, y en ese caso tienes que actuar pensando solo en ti y alejarte. Por encima de todo, y especialmente si acabas de conocer a esa persona y no hay mucho vínculo entre vosotros, recuerda que el mar está lleno de peces y que estar en segundo plano en la vida de alguien por mucho tiempo es algo psicológicamente devastador.

Si aún así estás seguro/a de que se trata de una mala racha y decides esperar, no pierdas la perspectiva de la realidad, mantén otras opciones abiertas y enfoca tu vida en objetivos no sentimentales. Recuerda no entregar todo si esa persona no se compromete, porque eso te hará perder tu centro e implicarte mucho más en la relación.

Por último, si es algo que te ocurre habitualmente, si sales con personas que en ese momento no quieren un compromiso y justo después conocen a alguien con quien se casan, es hora de darle un empujoncito a tu autoestima, centrarte en ti y revisar tu nivel de entrega y los límites que pones en tus relaciones.

 

Si sueles tener relaciones con personas que no quieren comprometerse y, justo después, lo hacen con alguien nuevo, probablemente tienes problemas para poner límites o entregas demasiadas cosas antes de tiempo -       
 

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¡Un abrazo!

5 regalos emocionales que jamás debes hacer

5 regalos emocionales que jamás debes hacer

Hablamos de regalar cuando nos referirnos a entregar algo a alguien que, por lo general, se sentirá feliz con el detalle. Un regalo es un extra, un obsequio que se hace de forma desinteresada y que genera en las dos personas un beneficio emocional.

Ahora, ¿qué no es un regalo (en términos sanos)? Un regalo no tiene que suponer una grandísima pérdida a cambio de un poco de alivio emocional al entregarlo. Es decir, no puedes entregarle tu proyecto de fin de curso a un compañero de clase para que no se enfade contigo. Un verdadero regalo no está pensado para evitar algo malo, sino para lograr emociones positivas en ambas partes.

En este punto, es importante que detectes que si das demasiadas cosas (materiales o inmateriales) a alguien porque sientes amenazada vuestra relación, quizás tienes un bajo autoconcepto, esa persona te está haciendo chantaje o estás en una relación desigual en la que no se te corresponde como mereces.

A continuación, menciono 5 regalos emocionales que habitualmente se hacen las parejas, en situaciones de desigualdad de poder, esperando que la relación cambie o que la otra persona no se sienta decepcionada.

 

¿Qué 5 cosas jamás debes regalar a alguien? 

 

1. Tu cuerpo: porque tu cuerpo no es una cosa, es parte de ti. Y cuando entregas tu cuerpo, por ejemplo, en una relación sexual, te estás entregando también a ti. No es malo entregarse del todo a alguien con quien te sientas cómodo/a y preparado/a, pero si regalas tu intimidad a alguien que no se lo ha ganado para que no se aburra de ti, ¿qué piensas que ocurrirá después de que os acostéis? Exacto, justo lo que querías evitar. Y, lo más importante, es que tu autoestima quedará dañada al sentir que has hecho algo que no querías hacer y el otro/la otra probablemente se marchará, dejando un vacío incómodo.

2. Tu tiempo: puedes compartirlo, o darlo de forma recíproca, pero si alguien te dice que intentará tener tiempo de llamarte algún día de esta semana, no le regales una semana de tu tiempo mirando el teléfono y esperando. Pensarás que no es tan malo, que eso no es un regalo porque el otro no lo recibe, pero tú se lo has dado porque has perdido ese tiempo.

3. Tus sueños: ¿cuántos sueños tenías al empezar la relación y cuántos tienes ahora? El amor romántico que nos venden en las películas daña seriamente nuestra forma de percibir las relaciones, porque nos invita a dejar a un lado todos nuestros proyectos para centrarnos únicamente en uno, y nos hace creer que el sueño de nuestra vida debe ser permanecer junto a nuestra pareja. También puede ocurrir que nos obsesionemos con alguien y le dediquemos todos nuestros pensamientos.

A veces, los sueños se manifiestan en forma de hobbies. Quizás te gusta tocar la guitarra y ya no lo haces porque tu clase coincide con la hora a la que a tu pareja le va mejor verte, porque primero se ocupa de sus amigos, luego de sus propios hobbies, luego de sus mascotas y finalmente de cualquier desconocido que se encuentre por la calle. No le regales tu sueño, no lo merece.

4. Tus cualidades: alguna vez he visto casos de parejas en las que, al principio, uno de sus miembros era muy divertido, atractivo o tenía una cualidad especial que lo hacía único. Después de un tiempo largo, los roles habían cambiado; el primero ya no hacía ninguna broma, se había descuidado físicamente y parecía una copia del otro. No obstante, ese otro, había tenido tiempo de cambiar y de robar esas cualidades positivas. Comentarios narcisistas encubiertos como “no te arregles tanto y cultiva tu mente” o “creo que a los demás les molesta que intentes llamar la atención, mejor que en los encuentros estés callado/a” provocan este cambio de roles y hacen que vayas perdiendo tu propia esencia para convertirte en aquello que crees que se espera de ti.

5. Tu vitalidad: no permitas que alguien empeore tus horarios de sueño porque siempre necesita algo por la noche, no le concedas favores constantes que te restan energía y no te aportan nada. Si tu pareja se ha acostumbrado a que hagas cosas por ella y ni siquiera las valora, ha llegado el momento, una vez más, de dejar de regalar. Si tu pareja te hace sufrir y eso te hace comer peor, dejar de arreglarte, dormir mal, hablar más bajito o dejar de reír con otras personas, le estás regalando tu vitalidad para que la tenga él o ella.

 

Recuerda que una persona empática y mentalmente sana no aceptará ese tipo de regalos, porque se sentirá cómoda en un vínculo entre iguales y no en una relación de poder. Como hemos visto, hacer regalos a quien no se lo merece es perjudicial para la psique de uno mismo y para la relación, y apenas aporta beneficios emocionales, solo el alivio de pensar que la relación continuará (un pensamiento equivocado, por cierto).

 

Si entregas demasiadas cosas (materiales o inmateriales) a alguien porque sientes amenazada vuestra relación, quizás tienes un bajo autoconcepto, esa persona te está haciendo chantaje o estás en una relación desigual en la que no se te corresponde como mereces. -       

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¡Un abrazo!

El poliamor narcisista

El poliamor narcisista

Para empezar… ¿qué es el poliamor?

El poliamor se entiende como un modelo relacional en el que se puede amar a varias personas a la vez y/o tener sexo con ellas, de forma consensuada, consentida y respetuosa para todas. No tiene nada que ver con el abuso emocional, la infidelidad, el sexo descontrolado o la falta de responsabilidad.

A nivel general, se pueden dividir estas relaciones en dos grandes grupos:

  1. Relaciones poliamorosas jerárquicas: cuando dos personas tienen una relación principal a la que dan prioridad, y otras relaciones simultáneas que quedan en un segundo plano.
  2. Relaciones poliamorosas no jerárquicas: cuando una persona tiene varias relaciones al mismo tiempo y ninguna de ellas es prioritaria sobre las demás.

Hay otras variantes de poliamor y distintos conceptos importantes asociados, pero en esta ocasión nos quedaremos con estos dos grupos para poder centrarnos en el tema del narcisismo.

Para tener una relación poliamorosa es necesario que se haya llegado a ella de forma consensuada, sin ningún tipo de chantaje emocional y con la mayor honestidad y respeto. -       

Si en una pareja monógama la comunicación es importante, en una poliamorosa lo es mucho más, y es que hay que revisar constantemente las condiciones establecidas para cuidar de los sentimientos de los integrantes. Por este motivo, el poliamor no es una opción para personas que no se sienten responsables de sus propias acciones o que huyen del compromiso por miedo a las responsabilidades.

 

El poliamor narcisista

Los/as narcisistas se saltan casi todas las normas éticas que han establecido los conocedores y practicantes del poliamor. Ellos/as usan este modelo relacional como una forma de abuso psicológico hacia sus víctimas y para obtener más sexo, energía y admiración por parte de las personas implicadas en la relación. Para que el abuso surja mayor efecto, el/la narcisista prefiere que la víctima sea monógama en un inicio.

Por una parte, argumentarán sus preferencias relacionales con el discurso que suelen utilizar los verdaderos poliamorosos. Por otra, te darás cuenta de que la única persona que está respetando las emociones y la libertad del otro eres tú.

 

Los principios abusivos del poliamor narcisista

Por mucho que te haya insistido en que el poliamor es más respetuoso con las personas que la monogamia, verás que su versión no tiene que ver con ningún valor deseable, sino que está basada en el egoísmo y el abuso psicológico.

 

#Deshonestidad y falta de ética:

Una persona narcisista no se declarará poliamorosa desde el principio. Tendrá unas cuantas citas contigo, te realizará el famoso bombardeo de amor, te hará sentir la persona más importante del mundo, llegaréis a tener sexo, y, entonces, ¡zas! “No sé cómo decirte esto, tampoco has sacado tú el tema… resulta que soy poliamoroso/a”. No te molestes en decir que es tarde para contártelo, con un/a narcisista, la culpa siempre será tuya: por no preguntar, por tener expectativas, por ser inmaduro/a, poco comprensivo/a, mala persona, poco evolucionado/a…

Avisarte de su naturaleza poliamorosa a destiempo le resulta más divertido y seguro. No le importa que te hayas ilusionado con la relación que empezabais. De hecho, espera con todas sus fuerzas que lo hayas hecho. Si pensabas que se había enamorado de ti, mucho mejor, porque habrás caído en la trampa. Tu tristeza se convertirá en su suplemento narcisista, en autoestima renovada que lo/la engrandecerá, le provocará un subidón de felicidad y lo/la motivará para seguir seduciendo a otras personas.

El/la narcisista necesita engancharte primero para que aceptes sus términos y sentirse especial por haberte roto el corazón. Te dirá que tienes libertad para elegir si te vas o te quedas, pero se habrá cuidado de atarte emocionalmente antes de empezar con la tortura. Te habrá ilusionado solo para traicionarte, te habrá subido a lo más alto para bajarte de golpe y crear así un vínculo traumático.

 

#Deslealtad:

En su vida no faltarán las historias en las que haya sido infiel a anteriores parejas. Te sorprenderás cuando te cuente cómo tuvo sexo con la hermana de su novia, con el novio de su mejor amiga o con su cuñada.

En el poliamor se habla de distintos tipos de fidelidad. Sus practicantes ponen énfasis en que haya lealtad, respeto hacia las demás personas y total transparencia y honestidad. Muy lejos de todo eso, está el/la narcisista junto a su mejor amiga, la mentira. Te darás cuenta de que miente infinidad de veces, y que no tiene ningún problema en traicionar a quien sea (robando, difundiendo secretos, dando consejos malintencionados…).

 

#Falta de empatía:

Si debido a tu enganche psicológico has aceptado los términos del poliamor, como era su objetivo, prepárate para toda clase de malos tratos psicológicos: “Perdón pero justo tengo que pasar por delante de tu casa con esta nueva persona”, “¿se te ocurre qué puedo ponerme para ir a mi cita?”

Sabe perfectamente que juega con ventaja y enseguida se le verán las intenciones: hacer que te mueras de celos, que vivas la emoción de su cita sin estar implicado/a en ella, que te sientas como un juguete abandonado. En definitiva, recoger de ti toda la energía posible para aumentar su autoestima y su sentido de autovalor. Porque, ¿dónde se ha visto un poliamoroso empático que intente ponerte celoso/a? Resulta incoherente que alguien quiera libertad sentimental y al mismo tiempo disfrute viendo como tú estás enganchado/a y sufriendo. Esa dualidad es una gran alerta roja que indica intenciones de abuso emocional.

 

#Sexo sin protección

A una persona narcisista no le importa lo más mínimo poner en peligro a los demás. Podrá participar en actividades de sexo múltiple, o acostarse con varios/as amantes secretos/as, sin usar ninguna clase de protección y luego te asegurará que tiene su salud controlada para poder meterse en tu cama.

 

#Triangulación:

Frustrará vuestra intimidad, creará triángulos en los que representes el peor vértice. Te contará como de otras personas sí que se enamoró, cómo quiso formar una familia y estar únicamente los/as dos. Te transmitirá que contigo no han surgido esos sentimientos tan fuertes y que, por tanto, necesita complementarte. Si tienes alguna inseguridad personal, aprovechará para decirte que la persona a la que está conociendo es un genio en eso que tú no sabes o no puedes hacer. Si se le ocurre hablarte de una tercera persona mientras estáis en la cama, seguramente lo haga.

La mayoría de personas, por instinto, evitaría que su pareja viera mensajes o llamadas que le hicieran sentir mal. Si estás con un/a narcisista poliamoroso/a, prepárate para situaciones de lo más absurdas: su móvil estará especialmente colocado sobre la mesa para que puedas ver cómo otras personas lo/la buscan, “olvidará” cosas de sus amantes cerca de ti o te llamará por otro nombre a propósito para que actives tu modo espía y busques información sobre esa persona.

 

#Falta de responsabilidad:

“Yo te avisé”, “justo hoy que necesitas hablar no me apetece”, “lo que sientas no es problema mío”, “a mí me gusta el poliamor porque así no tengo que responsabilizarme de nada”. Un/a narcisista no va a cuidar ni respetar tus sentimientos, porque no le importan. Cree que está libre de cualquier responsabilidad y, si te quejas de algo, siempre conseguirá argumentar que es culpa tuya.

 

#Desigualdad relacional:

No establecerá una relación de igualdad contigo. Tú tendrás que respetar sus aventuras amorosas pero, si se te ocurre estar con otra persona, aunque no te lo prohíba, intentará que te sientas mal por ello. No necesariamente le importa que estés con otras personas, pero hacerte sentir mal es parte de su plan. Para el/la narcisista, es preferible que tú quieras una relación monógama, así que lo que en él o ella describa como libertad y madurez, en ti parecerá promiscuidad y falta de autoestima.

Tú tienes que respetar que él/ella no es un objeto, que es libre y que tiene que expresarse y cuidar de sus propios sentimientos, pero a ti sí que te hará sentir como una cosa a la que habrá atrapado a conciencia y tendrás que reprimir tus emociones para no atentar contra sus derechos. El poliamor solo traerá ventajas para él/ella y desventajas para ti, y su libertad será tu cárcel.

 

#Luz de gas y devaluación:

Te hará creer que eres aburrido/a si no aceptas sus términos y, cuando los aceptes, intentará que te sientas poco interesante y débil. Incluso podría darle la vuelta a la situación y decirte un día que ha cambiado su tendencia amorosa y que ya no le interesa la tuya (a la que él/ella mismo/a te llevó). Vivirás en su realidad y te definirás como él/ella lo haga. Perderás parte de tu identidad al renunciar a tus valores.

 

#Falsas esperanzas de cambio

Puede decirte que si quieres un lugar único en su vida tienes que cumplir con una lista de requisitos (imposibles e infinitos) o que alguien una vez consiguió que se volviera monógamo/a, para que te esfuerces en cumplir sus expectativas hasta el agotamiento.

 

 

Conociendo estos datos… ¡Recuerda!

Un verdadero poliamoroso, con actitudes empáticas y respetuosas, y que haya llegado a ese modelo relacional a través de la madurez y no por egoísmo o narcisismo:

  1. Te dirá que es poliamoroso/a desde el principio, sin trampas
  2. No te ilusionará ni dejará que pase el tiempo
  3. Se responsabilizará de los sentimientos que pueda despertar con sus acciones
  4. Tendrá una relación honesta y transparente contigo
  5. Crearéis las normas y los límites entre los/as dos
  6. Intentará que no sufras por celos, y de ningún modo intentará provocártelos
  7. Tendréis una relación de igual a igual
  8. No intentará devaluarte o bajar tu autoestima
  9. No tendrá un largo historial de mentiras y deslealtades

En cambio, un narcisista, psicópata o sociópata practicará un falso poliamor, basado en la falta de responsabilidad, el engaño y el abuso emocional, como una estrategia más para obtener beneficios sin esforzarse, ganar poder sobre ti, volverte emocionalmente dependiente y agrandar su ego a costa de tu autoestima e integridad.

Si eres una persona que prefiere la monogamia, no aceptes otro tipo de relación para evitar una ruptura o para no estar solo/a. Recuerda que la soledad acompañada es uno de los peores sentimientos que se pueden vivir en una relación. Puedes conocer a muchísimas personas que compartan tu forma de pensar y que estén de acuerdo con las condiciones que a ti te llenan y te hacen feliz.

 

Para una persona narcisista, el poliamor representa una estrategia de abuso que le permite agrandar su ego, minar la autoestima de sus víctimas y tener siempre un suplemento disponible. -       

¿Te has encontrado con algún/a narcisista poliamoroso/a? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

¿Tu pareja siempre te acusa de “montar dramas”?

¿Tu pareja siempre te acusa de “montar dramas”?

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¿Te ocurre que, cada vez que expresas un sentimiento de tristeza o desagrado hacia algún comportamiento de tu pareja, te dice que estás montando un drama? ¿Sientes que hay algo que va realmente mal pero cuando se lo dices, te responde que eres demasiado sensible?

Tener una relación con una persona abusadora es una de las experiencias más dolorosas que puede vivir un ser humano y una de las secuelas más dañinas es lo que acabarás pensando sobre ti mismo/a después del abuso.

Es habitual que los narcisistas, psicópatas y sociópatas se diviertan provocando estallidos de rabia y llanto a su víctima, para después decirle que ha exagerado. Este procedimiento lo ven como una inversión a corto, medio y largo plazo.

Seguramente, no pensabas que sería posible discutir tantas veces o escuchar tantas quejas en períodos tan cortos de tiempo hasta que conociste a esa persona. Estas quejas se convirtieron en una provocación constante de la que te defendías siendo mucho más tolerante y paciente, justo como ella pretendía.

 

Los ataques son paulatinos 

Un día critica tu forma de trabajar, otro día tu forma de hablar, otro día el problema es tu vestimenta, pero tú, por el bien de la relación, te callas y te consuelas diciéndote a ti mismo/a que, a pesar de esas críticas, te quiere. Sostienes sus comentarios hirientes sobre la creencia de que en todas las relaciones hay problemas.

Finalmente, termina haciendo un comentario como “cuando me gusta alguien no veo sus defectos” y, en ese momento, tú estallas, ya sea porque te parece una provocación, porque sientes que no le gustas o por la ansiedad acumulada.

Tu estallido es el resultado de un largo período de tensión y resistencia. Has soportado mucho más de lo que podías y tus emociones se han desbordado. Entonces la persona abusadora te dice: “solo he hecho un comentario sin importancia, no hablaba de ti, estás montando un drama”.

 

La expresión “montar un drama” implica crear algo muy grande a partir de algo muy pequeño

Al decirte que estás montando un drama, los mensajes ocultos  que el/la abusador/a quiere transmitirte son los siguientes:

  1. La causa de tus sentimientos no es tan importante como para tener un estallido
  2. La forma en que te expresas es ridícula e inadecuada
  3. No tienes capacidad para distinguir la realidad de la ficción
  4. Estás mentalmente desequilibrado/a y no puedes confiar en tu juicio

Después del estallido y de oír sus palabras, probablemente sentirás un vacío y una confusión considerables. Tu autoestima disminuirá y el agotamiento y el daño causados harán que te refugies en el/la abusador/a de nuevo. Es el peligroso momento en el que se inicia el ciclo otra vez. Ahora dudarás un poco más de la importancia de las provocaciones y de tu propio juicio. Te preguntarás si estás exagerando, si resultas muy cargante por quejarte de cada cosa que te hace daño. De este modo, aguantarás más ataques, tardarás más en estallar y, cuando lo hagas, querrás tener tan justificados cada uno de tus argumentos, que quizás acabes bloqueándote y sin decir nada.

Si te fijas, la persona abusadora estará proyectando en ti sus peores defectos: tú la pones nerviosa, tú te quejas todo el tiempo, tú gritas y pierdes el control. Toda la rabia que ha ido poniendo sobre tus espaldas, día tras día, con comentarios hirientes, ahora resultará ser tuya.

 

La desviación de la culpa

A veces, un/a abusador/a te puede decir que “estás montando un drama” para poner la atención sobre ti y librarse de la culpa de lo que haya hecho. No es porque se sienta realmente culpable, sino para proteger su frágil ego y no darte la razón. Como él/ella lo hace todo bien, no puede permitir que pienses lo contrario: un error podría hacer que empezaras a dudar de su valía, podrías llegar a darte cuenta de que se está aprovechando de ti. Entonces, lo más fácil y seguro es desviar la atención hacia tu irritabilidad o inseguridad.

 

Si dudas de ti, tendrás que confiar en alguien más 

Si llegas a creerte el mensaje perverso que hay detrás de sus comentarios, necesitarás a alguien “con más juicio” que te diga qué debes sentir y cuándo. Porque si sientes que tienes un desequilibrio mental, creerás que no puedes pensar por ti mismo/a.

 

Si tu pareja, cuando expresas tristeza, te dice que estás montando un drama está despreciando lo que sientes y piensas y, en definitiva, lo que eres. Esto puede disminuir tu autoestima y, cuantas más veces ocurra, más agotado/a y anulado/a estarás.

Si tienes una baja autoestima, estás cansado/a y dudas de tu juicio, es mucho más probable que no quieras salir de la relación en la que estás.

 

¿Qué puedes hacer?

Si estás muy confundido/a o desorientado/a, no te centres en si tienes o no razones para estallar cada vez que estás ante una provocación. Tampoco te bases en la gravedad de esos motivos para decidir si continúas con esa persona (cuando hay dependencia emocional, es muy difícil ser objetivo).

La realidad es que estás triste y probablemente ansioso/a debido a tu relación de pareja, y ese es un gran motivo para replanteártela. Nadie puede rebatirte lo que sientes. Entonces, debes tomar tu decisión en base a esa premisa.

 

Si tu pareja, cuando expresas tristeza, te dice que estás montando un drama, está despreciando lo que sientes y piensas y, en definitiva, lo que eres. Esto puede disminuir tu autoestima, agotarte y anularte. -       

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