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¿Libertad o libertinaje? Te explico cuál es la diferencia

¿Libertad o libertinaje? Te explico cuál es la diferencia

 

Hace unas semanas, un chico, en la calle, hablaba sobre su libertad de contestar o no los mensajes que le envía su amigo para quedar.

Unos días después, una chica le decía a su novio de una forma bastante altiva que ella tenía la libertad de bailar con otros chicos y dejarse tocar, y que si eso le molestaba era por culpa de su inseguridad.

Días más tarde, un hombre (socio en un negocio) le decía a su otro único socio que no iba a trabajar durante la recta final de un proyecto, porque tenía derecho a tomarse unas vacaciones, y que si quería trabajara él.

¿Sabes cuál es la diferencia entre la libertad y el libertinaje?

La libertad es el derecho que todos tenemos a tomar decisiones y a conducir nuestra propia vida. El libertinaje es el uso de esa libertad de forma indiscriminada, sin respetar los derechos del otro y sin aceptar las consecuencias de los propios actos.

Por ejemplo, si un día estoy cansada y decido no responder un mensaje a otra persona, y luego esa persona me lo reclama, tengo dos opciones: decirle que estaba cansada y que por eso no respondí (de modo que la otra persona decida libremente si quiere volver a escribirme), o darle una respuesta ambigua o irrespetuosa (bajando su autoestima y haciéndole creer que la culpa la tiene ella por esperar una respuesta). Si yo quiero tener la libertad de ser intermitente en una relación, debo asumir las consecuencias de esa intermitencia, sin intentar saltármelas mintiéndole al otro.

La auténtica libertad implica un reconocimiento de la libertad del otro. Me sorprende oír a tanta gente hablando de una libertad en la que solo está implicada ella misma. Una libertad que ha nacido de un sentimiento de víctima que le lleva a pensar que “él/ella lo merece todo, el mundo le debe todo y quien no esté dispuesto a quedarse sin nada para dárselo todo es porque es egoísta”.

Cuando el victimismo es muy profundo, se puede convertir en sadismo y en despotismo. Y cuando alguien te habla de su libertad y te hace sentir sometido, quizás es porque algo raro hay detrás. Quizás es algo tuyo, o quizás es algo suyo. Pero seguramente uno de los dos está faltando al respeto al otro.

Sí, es normal no responder un mensaje por estar cansado, pero no lo es tanto quedarse hablando con otras personas para que esa primera te vea en línea y aprenda de ese modo lo libre que eres. Tampoco es normal enumerar tus libertades con el fin de hacer sentir mal a otra persona y transferirle un sentimiento de injusticia que te permita estar al mando de la relación.

La libertad es respetuosa. El libertinaje es agresivo. -       

¿Te ha servido este post? ¿Alguien ha abusado de su libertad contigo? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

Vision board o Pizarra de sueños: qué es y cómo hacer la tuya para 2022

Vision board o Pizarra de sueños: qué es y cómo hacer la tuya para 2022

Un Vision board es una representación gráfica de tus sueños y objetivos a futuro. Habitualmente, se trata de una cartulina con algunas fotos y frases. ¿Te gustaría hacer el tuyo, ahora que empezamos un nuevo año?

Se trata de que pienses en aquello que quieres conseguir durante el año 2022 y lo plasmes en un collage. Que crees algo bonito juntando imágenes y frases que te motiven o inspiren.

 

Material necesario

 

Para ello, vas a necesitar:

·1 cartulina o un papel del color que más te guste.

·Tijeras

·Pegamento

·Lápices, bolígrafos, rotuladores… ¡Lo que prefieras!

·Revistas que ya no uses

 

Opcional:

·Internet

·Impresora

·Folios

·Una foto tuya

 

Procedimiento

 

  1. Haz una lista (mental o por escrito) de las cosas que quieres conseguir. Si te cuesta inspirarte, recuerda que te puedes fijar en las áreas de una Rueda de vida (amor, dinero, salud, amistad, familia, trabajo, crecimiento espiritual, ocio).
  2. Recuerda que tus objetivos deben ser realistas y concretos. Esto es, objetivos que creas que es posible lograr. Pueden ser difíciles o requerir esfuerzo, pero no pongas cosas imposibles, poco definidas (como “quiero que las cosas vayan bien”) o para las que necesites más tiempo. Un vision board abstracto o poco realista supondrá una frustración asegurada cada vez que lo mires.
  3. Busca en las revistas imágenes que te recuerden a eso que quieres conseguir y recórtalas. Si no encuentras exactamente lo que quieres, puedes recurrir a internet e imprimir las fotos que te gusten. Es importante que la imagen represente aquello que quieres. Si tu objetivo es pintar las paredes de azul, no te conformes con la foto de un bote de pintura blanca.
  4. Cuando tengas todos los recortes, haz pruebas de cómo distribuirlos. Tienes que poder ver, de una sola vez, cuáles son tus propósitos.
  5. Busca alguna/s frase/s inspiradora/s que te llenen de energía.
  6. Ponle título a tu Vision board. Por ejemplo, Vision board 2022.
  7. Si quieres, puedes poner en medio una foto tuya (preferentemente, en la que estuvieras feliz por haber conseguido algo) o tu nombre.
  8. ¡Es hora de usar el pegamento! Pega tus fotos y frases en la cartulina o en el papel.

 

¿Qué hago con mi Vision board?

Cuando hayas acabado tu collage, busca un lugar para colgarlo. Si puede ser, donde lo veas nada más abrir los ojos por la mañana. Si tienes a alguien en casa y te da vergüenza que lo vea, tienes tres opciones:

  1. Reflexionar sobre por qué te da vergüenza, ya que podría ser que te sientas pequeño/a ante esos objetivos y por eso no quieres que nadie los vea.
  2. Hacer tu Vision board menos explícito, aunque eso podría ser contraproducente.
  3. Ponerlo en otro lugar, menos a la vista, pero donde lo puedas ver siempre que quieras.

 

¡Espero que te lo pases bien elaborando tu Pizarra de sueños!

 

Para hacer un Vision board necesitas cartulina, revistas, rotuladores, tijeras, pegamento y todos los sueños realistas que tengas. -       

 

¡Por cierto! La imagen es de <a href=’https://www.freepik.es/vectores/familia’>Vector de Familia creado por macrovector – www.freepik.es</a>.

 

¿Te animas a hacer tu propio collage? ¿Ya lo has hecho? ¿Quieres descargarte las dos plantillas que he preparado para ti? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

La depresión navideña: 6 causas y 7 soluciones

La depresión navideña: 6 causas y 7 soluciones

La depresión navideña, también conocida como depresión blanca, es un tipo de trastorno estacional que aparece en algunas personas al llegar estas fiestas. Se suele manifestar como un sentimiento de tristeza y cierta desmotivación ante la idea de celebrar la Navidad.

No son pocas las personas que se sienten así y tampoco son pocas las que pierden la ilusión al verse envueltas de familiares que no cooperan. Al final, unos se retroalimentan a otros y puede acabar creándose un fuerte rechazo hacia estas celebraciones.

 

¿A qué se debe la depresión navideña?

 

A continuación, mencionamos las 6 causas más comunes que te pueden llevar a tener estos sentimientos de tristeza y desmotivación cuando se acercan estas fechas:

1. Hemos perdido conciencia del significado de la Navidad

Es importante señalar que, hace años, la Navidad tenía un significado totalmente religioso y se celebraba el nacimiento de Jesús. Las personas estaban contentas recordando y celebrando este hecho. No obstante, en la actualidad, la tradición de juntarse en estas fechas ha adquirido, para muchos, un significado diferente: son fechas para reunirse y fortalecer la unión familiar, olvidando el origen de la celebración. Por este motivo, la gente puede estar triste si falla alguno de los componentes que acompañan ahora a “la nueva Navidad”.

Es como si a una persona muy religiosa le dijéramos que, en realidad, Jesús nació otro día. Ella, inmediatamente, querría cambiar de fecha la celebración. Entonces, si a una persona que ha aprendido que el significado de la Navidad es familiar le decimos que ya no están todos sus familiares, quizás sentirá que la fiesta ya no tiene sentido y la verá como “el aniversario del día en que se juntaban todos”, cosa que, evidentemente, la pondrá en contacto con la tristeza. Seguramente, querrá pasar de puntillas por estas fechas y no celebrar nada.

2. Echamos de menos a algunos familiares

La depresión navideña no suele darse en niños debido a que, en general, cuando somos pequeños, tenemos en nuestra mesa a muchos más familiares que cuando vamos creciendo. Antes la gente tenía más hijos, recorría muchos km para juntarse ese día con sus familiares y no existían los móviles que ahora nos distraen y distancian de los de la mesa. Además, a eso se le suma que, a medida que vamos creciendo, inevitablemente perdemos a algunos parientes, puede ser porque han fallecido o porque hemos perdido el contacto con ellos.

Ahora nos juntamos y nos es difícil obviar esas pérdidas, al mismo tiempo que prestamos menos atención a los que todavía siguen con nosotros, sin pensar que eso nos podría ayudar a seguir disfrutando de estas reuniones.

3. Parece obligatorio ser feliz

Parece que todo el mundo es feliz en Navidad. La gente sonríe, por la calle y por la tele. Entonces, ¿será que nosotros somos los raros?

Debido a esta publicidad que se da a estas fechas, es posible que nos sintamos solos en nuestro sentimiento o que pensemos que tenemos que disimular y dar la talla para que otros familiares no lo pasen mal o, simplemente, para no ser diferentes.

4. Hay que comprar regalos

Por otra parte, con la edad, desaparece ese sentimiento de magia que teníamos al pensar en los Reyes Magos y aparece el estrés de tener que gastar dinero, acertar con los regalos y comprarlos todos a tiempo.

La magia puede dejar lugar a la depresión del consumismo, a sentir que nos quedamos sin nada o que las compras no tienen sentido.

5. No tenemos ganas de reunirnos con algunas personas

Si bien podemos echar de menos a algunos familiares, es posible que tengamos que asistir a algún encuentro demasiado protocolario o con alguien con quien tengamos problemas. Quizás no nos apetece encontrarnos con ese cuñado inoportuno o con esa tía que nos pregunta delante de todos si ya hemos solucionado nuestros problemas de ansiedad.

En algunas familias, las reuniones parecen una exhibición de logros y cada uno aprovecha para sacar y mostrar sus más coloridas plumas. Quizás no te sientes cómodo/a con ello. O, lo peor de todo, quizás hay algún personaje no empático en tu mesa.

6. Se acaba el año y, quizás, no estamos satisfechos con lo que hemos conseguido

Con estas fiestas acaba también el ciclo anual. Es probable que te pongas a recapitular aquellas cosas que te propusiste en enero y que hagas especial hincapié en aquellas que no pudiste conseguir. ¿Lo conseguirás este año? ¿Has cambiado tus objetivos? ¿Pusiste mucho empeño en un objetivo que finalmente abandonaste? Son preguntas que pueden pasar por tu mente.

 

 

¿Cómo hacer para aliviar este sentimiento de tristeza?

 

1. Recuerda enfocarte en las personas que todavía están contigo, en vez de hacerlo en aquellas que perdiste. Quizás al principio sea difícil, pero si consigues dirigir tu atención hacia lo positivo luego te saldrá sin esfuerzo.

2. Si tienes niños pequeños, puedes aprovechar eso para coger fuerzas: puedes centrarte en que se lo pasen bien y en crear esa magia para ellos. A veces, adoptar un rol distinto en una situación puede hacer que superemos nuestra tristeza. Además, estar física y emocionalmente ocupados nos ayuda a contrarrestar las obsesiones. 

3. Entre adultos no es necesario fingir. No tienes que dar la talla ni ser el/la más feliz de la mesa. Si estás triste, estás triste. Eso te quitará presión. Una cosa es boicotear o mostrarte no cooperador, y otra ser humano.

4. Por otra parte, recuerda que, si hablas de cosas bonitas, probablemente se te sume alguien. Si sois unos cuantos los que os sentís tristes, no conviene crear una conversación que fomente esa tristeza. 

5. Si una reunión te pone especialmente triste, o hay alguien que siempre consigue incomodarte, recuerda que puedes decidir no ir. Quizás no acabes de creértelo, pero así es. No estás realmente obligado/a a asistir a ninguna reunión, a menos que estés a cargo de alguien. Y tampoco estás obligado/a a decir el verdadero motivo por el que no vas.

6. En cuanto a los regalos, decide si quieres unirte a eso de dar y recibir regalos o no te apetece. Si es que sí, intenta organizarte con un poco de tiempo para no gastar más de lo que querrías y para comprar algo más acertado para cada uno/a. Eso te dará tranquilidad.

7. No pierdas de vista que puedes generar tu propia idea sobre estas fiestas. Puedes aprovechar para hacer limpieza y empezar el año como nuevo/a (es una tradición japonesa), también puedes retomar el contacto con viejos amigos aprovechando la excusa de felicitarles las fiestas, puedes hacer manualidades de toda clase (tarjetas, elementos decorativos, las posibilidades son infinitas), puedes hacerte un cambio de imagen para despedir el año… ¡Tú decides! 

 

La depresión navideña es un problema mucho más común de lo que crees. No esconder lo que sientes te quitará presión y aliviará tus sentimientos. -       

¿Te ha servido este post? ¿Alguna vez has tenido síntomas depresivos en Navidad? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

La devaluación: la segunda fase de la relación con un/a narcisista

La devaluación: la segunda fase de la relación con un/a narcisista

Durante la primera fase de la relación con un/a narcisista, este/a te hará un love-bombing que te dejará en estado de embriaguez. Por una parte, su comportamiento te parecerá exagerado, pero, por otra, estarás tan feliz de que, al fin, una relación te salga bien desde el principio que te dejarás llevar por esas emociones tan bonitas y esa sensación de tranquilidad.

A menudo, a las víctimas de narcisistas les cuesta detectar si realmente han estado con uno de ellos, ya que todavía tienen esperanzas y con el tiempo van olvidando la intensidad que tuvo ese bombardeo de amor. No obstante, hay algo que suelen detectar con más facilidad, y es que en un momento dado las cosas empezaron a torcerse y ya no volvieron a ser como antes.

Esto puede ocurrir en las relaciones sanas, cuando de repente uno descubre algo sobre el otro que no es capaz de tolerar y se replantea si seguir o no con esa persona. Suele tratarse de un descubrimiento impactante que choca con los valores que tiene el que se replantea seguir.

En una relación con un/a narcisista, hay un punto de inflexión que poco tiene que ver con los valores personales de este/a. Sencillamente tiene que ver con que das una señal de afecto que le hace entender que te ha atrapado. Ya estás en su telaraña y es hora de cocinarte. Con frecuencia, esa señal de afecto es una de las siguientes:

  1. Le dices te quiero por primera vez (aunque él o ella ya te lo hubiera dicho antes)
  2. Le haces un regalo
  3. Haces algo que rompe un poco vuestra rutina (le propones un viaje, lo vas a buscar al trabajo, lo contactas por otro medio distinto al habitual…). Él o ella siente que “has roto las normas” o te has salido un poco de lo establecido y necesita poner en orden las cosas de nuevo, aunque lo que hayas hecho sea una tontería.

Ante tu muestra de afecto o tu iniciativa, todo cambiará y caerás en la fase de la devaluación.

 

¿En qué consiste la fase de la devaluación?

El/la narcisista se enfadará o se pondrá triste, y luego empezará a mostrarse decepcionado/a. Tú no entenderás nada, pero al tener como punto de referencia esa iniciativa que tomaste, entenderás que tienes que compensar esa “rapidez” o “torpeza” con la que supuestamente actuaste y que lo mejor será dejar que él o ella leve el ritmo de la relación.

Teniendo eso en cuenta, tú te quedas sin demasiadas opciones. Ya que no puedes decidir nada en la relación, sin querer entrarás en un bucle psicológico que te llevará a “mejorarte a ti mismo/a” hasta que el/la narcisista te acepte de nuevo. Porque sí, quizás seguís en la relación, pero sientes que que ya no le gustas y que está profundamente decepcionado/a contigo.

 

¿Cómo manifiesta el/la narcisista esta decepción?

Además de la reacción a tu supuesta iniciativa incorrecta (que a veces ni siquiera existe), durante la fase de devaluación va a empezar a mostrar diversas conductas:

  1. Ya no te idolatra, se muestra indiferente ante ti.
  2. Cuando le cuentas algo (puede ser gracioso, triste o alegre), no expresa la emoción que sabe que toca, te priva de ella. Solo muestra una cara neutra y actúa como si lo que dijeras fuera decepcionante o no cumpliera con sus expectativas. ¿Le has contado un chiste? No le hace ninguna gracia. ¿A alguien le ha ocurrido algo triste? Su cara seguirá absolutamente neutra. ¿Tu amiga va a tener un bebé? Pues como todo el mundo, ¿cuál es la noticia?
  3. Te corrige constantemente cuando intentas decirle algo. Te interrumpe para robarte la energía. Mientras hablas parece estar buscando la forma de destrozar tus argumentos o de encontrar una incongruencia. El mensaje que te transmite es: “Tú siempre con tus errores y haciendo las cosas de cualquier manera”.
  4. Está triste y desmotivado/a, dice que no hay nada en su vida que le haga ilusión o que vaya bien. Entonces no sabes si es que lo vuestro tampoco va bien o es que para él/ella no es importante.
  5. Habla de amor y de relaciones como si estuviera soltero/a. Hace comentarios como “cuando conoces a la persona de tu vida…” o “cuando estás realmente ilusionado con alguien…”, como si vosotros estuvierais muy lejos de eso. Puede que en estas circunstancias, después del love-bombing, diga que solo sois amigos o que nunca quiso tener una relación.
  6. Se muestra alegre con todo el mundo excepto contigo.
  7. Si intentas alegrarle el día, regalarle algo o hacer o decir cualquier cosa que le hubiera gustado hace un mes, “ya no le gusta, no tienes ni idea de cómo es y tus soluciones y propuestas no le sirven si eres tú quien las ha pensado”.
  8. Intenta contagiarte ese profundo sentimiento de tristeza y desmotivación.
  9. Si tienes alguna necesidad, serás tildado/a de inmaduro. Si él o ella tiene una necesidad, intentarás ayudar pero tu ayuda no servirá para nada (ya que tú “no sabes, no entiendes y tus ideas no valen”).
  10. No te tendrá en cuenta para cosas importantes y te hará sentir como un niño/a pequeño/a que no comprende que los mayores están ocupados.
  11. Puede que hable de terceras personas y que te compare directa o indirectamente con ellas.
  12. Sus emociones positivas hacia ti, si aparecen alguna vez, durarán muy poco y serán impredecibles: estarás en una montaña rusa emocional.

 

7 consejos importantes para sobrevivir a la devaluación narcisista

¿Estás pasando por esta fase? Recuerda protegerte y aplicar los siguientes consejos:

  1. Asume que, a la larga, lo mejor va a ser el contacto cero, ya que estas personas no cambian.
  2. No caigas en la trampa de mostrarte siempre “difícil de conquistar” para que te persiga eternamente. No estás ante una buena persona y no debes subestimar sus técnicas. Lo más probable es que acabes cayendo o qué él/ella pase de mostrar amor a mostrar ira y a darte problemas serios.
  3. No dejes tu vida a un lado, así el posible abandono o rechazo no será tan doloroso para ti.
  4. Si te hace sentir celoso/a de una tercera persona, recuerda que lo más probable es que no tenga nada con ella y, en caso de tenerlo, esa persona empezará a pasarlo mal muy pronto y no tienes nada que envidiar, ya que tú, si te lo propones, puedes ser libre y alejarte de/la narcisista, porque ya sabes lo que hay.
  5. Ten claro que su tristeza y su desmotivación no son responsabilidad tuya.
  6. Cuida mucho tu autoestima para poder salir de este tipo de relaciones en cuanto las detectes y no engancharte.
  7. No compitas con el/la narcisista, recuerda que nunca podrás ganar contra una persona que no tiene empatía ni escrúpulos.

 

La devaluación narcisista consiste en hacerte sentir que has hecho algo mal y has decepcionado a esa persona en lo más profundo. El objetivo de hacerte sentir eso es que te deprimas, te esfuerces por recuperar su aprobación y seas más dócil y obediente. -       

¿Te ha servido este post? ¿Has pasado por una devaluación narcisista? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

(¡Por cierto, la imagen es de <a href=’https://www.freepik.es/vectores/triste’>Vector de Triste creado por stories – www.freepik.es</a>!)

 

¡Un abrazo!

Mi pareja siempre me lleva la contraria

Mi pareja siempre me lleva la contraria

Seguramente, el simple hecho de leer el título de este post te habrá provocado agotamiento. Hay personas a las que parece imposible contentar y que se pasan la vida mostrando desacuerdo, juzgando y criticando.

 

Hay formas directas de llevar la contraria:

-Ayer te dejaste la chaqueta.

-No es cierto, ya eran las 0:30. No fue ayer, fue hoy.

 

Y formas más indirectas:

-Esta mañana he ido al cine.

-Has ido al cine y has visto una película.

 

La intención del que responde es la misma: corregir y reafirmar que su punto de vista es el válido, ya sea diciendo que te has equivocado o que no has dado toda la información.

¿Y qué decir de quienes muestran emociones que anulan o absorben las nuestras? Sí, esas personas tan molestas a las que les cuentas algo con ilusión y no reaccionan o simplemente parafrasean lo que has dicho pero de una forma completamente neutra. Esa también es una forma de llevar la contraria.

 

¿De dónde nace esa necesidad de contrariar al otro?

Este fenómeno se da básicamente en dos etapas de la vida: entre los dos y tres años y en la adolescencia. Ocurre durante el desarrollo de la personalidad, etapa en la que el niño o adolescente necesita separarse emocionalmente de la familia para existir por sí mismo y reafirmar su identidad. Llevando la contraria se aísla psicológicamente y, en ese espacio que consigue, desarrolla su nueva personalidad: se hace un hueco como individuo. Finalmente, con su identidad formada, vuelve al grupo renovado y con capacidad para adaptarse a él sin perderse a sí mismo.

A menudo, esta necesidad de contrariar todo el tiempo durante la edad adulta nace de una inmadurez emocional: el adulto no ha desarrollado completamente su personalidad y ve la adaptación al medio o a una conversación como un peligro para su integridad. Es decir, en el fondo, piensa que si se fusiona con el grupo se perderá a sí mismo y, por tanto, siente un impulso de reafirmar su identidad diciendo algo diferente a lo que dice el otro o simplemente repitiendo lo mismo de otra manera, para existir de forma independiente.

-¿Crees que podríamos tomarnos un café?

-Opino que podríamos tomarnos un café.

Por si no te has fijado en la sutileza, es una respuesta que podría existir de forma independiente a la pregunta, ya que esta no sería necesaria.

A veces intentan reafirmar su identidad criticando lo que haces. Les preguntas qué les parece algo que has hecho y no dicen nada bueno. Ni siquiera dicen lo malo con cuidado ya que, para ellos, una opinión válida es una opinión contraria, negativa o incluso agresiva y decir que algo les parece bien es adaptarse y, por tanto, parecer débiles y quedar expuestos.

Estas personas pueden llegar a ser muy molestas cuando se comportan así y, especialmente, si lo hacen de forma habitual. Pero puedes pensar que, muchas veces, no es un comportamiento malintencionado sino un impulso que nace de su inseguridad, su baja autoestima y su miedo a no ser nadie dentro de un grupo.

No pretendo justificar el comportamiento, ya que todos tenemos inseguridades y no por eso atacamos a los demás, pero sí tomar en cuenta la fragilidad que se esconde tras esa aparente agresividad.

Los más sibilinos pueden querer hacerse con el hueco que tú sí has conseguido en la sociedad: te contrarían hasta que sientes su inseguridad como tuya y ellos tu antigua seguridad como suya.

También debido a esta inmadurez, algunas veces, tu pareja puede empezar a comportarse así de pronto y de forma insistente para cansarte y conseguir que termines la relación o para empezar a separarse emocionalmente de ti antes de dejarte.

Este comportamiento en la pareja, sea cual sea su motivación, es especialmente doloroso porque te priva del espacio de confianza y seguridad que debería haber en cualquier relación y te recuerda de forma agresiva y constante que no quiere formar parte de vuestro grupo de dos pero sí tener cierto dominio sobre ti: es decir, que estás solo. Acabas perdiendo la espontaneidad y eso tiene efectos muy negativos en ti y en la relación.

Y ahora vayamos al Trastorno Narcisista de la Personalidad.

Cuando el que lleva la contraria en todo tiene este trastorno, debemos entender que, además del problema de inseguridad que mencionábamos, puede existir una intención de hacer daño y de generar rabia y desesperación. Un narcisista puede interrumpirte varias veces durante una frase con la finalidad de que te sientas frustrado y ridículo. Como necesita tu derrota y tu energía como suplemento narcisista, lo hará una y otra vez para nutrirse de tus reacciones.

 

¿Cómo gestionar una situación así?

Sobre todo, recuerda mantener tu calma interior: es el otro, y no tú, quien ha decidido comportarse de ese modo, así que separa esa actitud de tu percepción de ti mismo. Evidentemente, si se trata de tu pareja, tendría que existir la posibilidad de comunicarle cómo te sientes respecto a su actitud en las conversaciones. No obstante, a veces puede ser contraproducente con según qué tipo de personas. Te propongo estas tres opciones, recordándote que, si estás con una persona narcisista, a la larga, lo mejor será el contacto cero.

  1. En mi opinión, cuando un adulto te lleva la contraria sistemáticamente, a no ser que ames el debate infinito y el enfrentamiento, lo mejor que puedes hacer es utilizar el método de la piedra gris: no reaccionar a sus provocaciones y decir solo lo estrictamente necesario, dejando que se aburra de ti.
  2. También puedes finalizar la guerra diciéndole abiertamente que te está llevando la contraria.
  3. O, si tienes mucha paciencia, puedes buscar una idea que tengáis en común y evitar el enfrentamiento de ese modo, empezando a construir desde ahí.

Las personas emocionalmente inmaduras pueden tener rasgos compatibles con el narcisismo, ya que todavía tienen esa sensación de ser el centro del universo y de que los demás están a su favor o en su contra, sin puntos medios, y no han desarrollado completamente la capacidad de empatía. Por tanto, los dos primeros métodos suelen ser eficaces con ambas clases de personas, ya que todas suelen buscar atención y aprobación. No obstante, cabe destacar que, si hablamos de una persona muy muy inmadura, podría estar buscando límites y la forma de atajar la situación sería hacerte respetar mostrándote más autoritario o haciéndole ver que su comportamiento tiene unas consecuencias. Y, a veces, ese límite o consecuencia es la ruptura.

En cuanto a la tercera opción, con según qué tipo de personas, puede resultarte imposible llegar a alguna idea en común ya que, digas lo que digas, sentirán un fuerte impulso de contrariar. Así que este método, probablemente, solo te funcionará con personas empáticas que por algún motivo estén a la defensiva en un tema concreto y tengan miedo a cambiar de opinión.

 

A menudo, las personas que llevan la contraria sistemáticamente lo hacen por inseguridad y para reafirmar su identidad: solo así sienten que existen por sí mismas. -       
 

¿Te ha ocurrido alguna vez? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

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