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Podríamos llamarlo “no tenerte en cuenta”, “tener un carácter rígido” o “hacerte ghosting”. Hay muchas formas en las que una persona puede demostrarte que no existes para ella, pero no siempre somos capaces de ver claramente la situación.

Por ejemplo, si una persona no te mira cuando te habla, tendrás una sensación de desesperación y pensarás que no te está prestando atención. Si hace ruido por la casa aunque tú estés durmiendo, o toma decisiones sin tenerte en cuenta, seguramente te sentirás despreciado/a o solo. Y si, directamente, no te saluda cuando te ve, pasa días sin hablarte y deja tus mensajes en visto sin responder nada, empezarás a sentir que no existes.

 

¿Por qué esto es tan dañino?

 

1. Piensa en el funcionamiento de un cáncer: una célula, por ejemplo, del pulmón, empieza a funcionar como si fuera una célula del riñón y crea un destrozo. A esa célula le da igual estar en el pulmón y se comporta como si estuviera en otra parte, por lo que acaba dominando la zona si no se actúa a tiempo.

Ahora imagina, por ejemplo, que eres pelirrojo y tu pareja lleva una camiseta en la que pone “No me gustan los pelirrojos”. Cuando le comentas que te resulta un poco molesto, te dice que todo te lo llevas a lo personal y que tú sí le gustas. Pero ya ha creado una disonancia en ti: aunque ella odie a los que son como tú, a ti no te odia.

O imagina que tienes unas figuritas en la estantería y, detrás, está un libro suyo. Tu pareja coge su libro sin tener en cuenta que las figuritas están ahí, así que se caen y se rompen. Parece que ni siquiera se inmuta y deja los trozos en el suelo o, si se da cuenta, te echa la culpa por tener eso ahí.

Otro ejemplo, habéis quedado a las 20h pero le has dicho que te comunicarás con ella en algún momento del día para que te ayude a decidir qué regalo le compráis a un amigo en común. Tu pareja apaga el teléfono y lo enciende a las 19:50. Tú te has pasado el día intentando localizarla, porque sabes que siempre pone pegas a todo lo que compras, así que te has pasado el día oyendo imaginariamente sus quejas, intentando tenerla en cuenta y con un sentimiento de impotencia enorme. Cuando enciende el teléfono, te dice con toda la calma del mundo que no tiene la obligación de estar localizable en todo momento, que eres muy controlador/a.

¿Y qué hay de cuando alguien nos impone su ritmo? Al hablar, al aceptar comunicación, al caminar…

Todos estos comportamientos tienen algo en común, y es el egocentrismo y la dominación. El egocentrismo no es libertad, es libertinaje, ya que pisa los derechos del otro y le hace sentir que es menos importante en la relación. No es respetuoso, sino agresivo. En casos de abuso, lo que pretende es trasladarte al mundo del otro, ese mundo en el que solo eres lo que él/ella te deja ser.

2. Te está haciendo funcionar como si estuvieras en una situación de supervivencia: cuando tenemos miedo de morir, dejamos de razonar y empezamos a comportarnos como animales aterrorizados. Si alguien nos está haciendo ver constantemente que no existimos, una parte irracional de nosotros se activa y se mantiene alerta y alterada.

A veces, esto nos lleva a tal punto que gritamos, lloramos desconsoladamente o saltamos ante cualquier señal que nos active esa creencia de que no existimos o de que existe un peligro de morir (física o psíquicamente) aunque, si nos parásemos a pensar, sabríamos que es solo una falsa alarma. Otras veces, nuestra forma de defendernos es adaptarnos a la situación y hacer ver que el maltrato no existe: “hacernos los muertos”, hasta que el otro deje de atacarnos.

Cuando estamos en este punto, estamos actuando en modo reptiliano (con las estrategias de luchar y parecer muerto), y hemos dejado a un lado todas nuestras habilidades psicólogicas, así como la reptiliana que más nos serviría en este momento (la huída). En esas condiciones es muy difícil huír, ya que, después de tanto maltrato, solo existimos cuando la pareja abusadora lo dice, y da mucho miedo huir hacia un lugar en el que creemos que no vamos a existir.

Algunas personas me han hablado, incluso, de que sienten que están en una dimensión diferente a su pareja y totalmente imposibilitadas. Saben que eso no es así, pero tienen una sensación de lejanía y de impotencia extremas y llegan, incluso, a sentirse disociadas de quienes eran antes y de la relación.

 

Por estos motivos, es altamente dañino cuando alguien actúa de forma egoísta o nos hace algún tipo de ghosting. El miedo a ser invadidos y el miedo a dejar de existir son miedos ancestrales que, con frecuencia, nos hacen olvidar que ya no estamos en medio de la selva y que el otro solo es una persona de la que podemos escapar más fácilmente de lo que nos quiere hacer creer.

 

Cuando tu pareja actúa como si no estuvieras, está provocando cambios en tu psique que pueden llevarte a sentimientos muy dolorosos y a actuar como si estuvieras fuera de control. Recuerda siempre que tú eres dueño/a de tu mente y de tu vida. -       

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