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Últimamente se habla mucho sobre relaciones tóxicas. A veces es difícil reconocerlas. Es posible, incluso, que hayas buscado en internet cuáles son los detalles a los que debes prestar atención, cómo diferenciar a una persona tóxica de una deprimida, a un narcisista de un inmaduro o cómo detectar el maltrato psicológico.

Para entender la oscuridad necesitamos conocer la luz, porque la oscuridad se define precisamente por la ausencia de esta. Del mismo modo, si intentamos entender la toxicidad sin definir el amor, podemos llegar a conclusiones como “bueno, dentro de lo malo, esto que me pasa no es tan terrible”. Entonces, ¿qué queda de lo bueno que mereces y que no estás recibiendo?

Parece mentira que a veces se nos olvide qué debemos esperar de nuestro compañero. Para evitarlo, vamos a enumerar las claves (sencillas, claras y que seguro que conoces) que definen una relación saludable.

 

Las 20 características que definen una relación sana

 

1. El otro te quiere

Así de simple. No sirve lo de “yo creo que sí me quiere” o “en el fondo me quiere” o “me quiere a su manera”.

2. El otro quiere que estés bien

Es decir, si le dan a elegir entre que estés bien o mal, elegirá que estés bien. Sin peros. Sin “a veces intenta molestarme, pero es porque está deprimido/a”. Si le molesta que te mantengas sereno/a cuando él/ella se está quejando, si le incomoda tu forma de reír o intenta poner freno a tu alegría cuando te ha pasado algo bueno, entonces tienes una relación tóxica, ya que está restando felicidad a tus momentos alegres.

3. El otro respeta tus valores

El otro no te fuerza a saltarte tus reglas morales. No te obliga a negociar con tus límites. Sencillamente, si le has dicho que te gusta cruzar en verde, o pagar tu consumición, o tirar los papeles a la papelera no te hará sentir mal por ello. Al fin y al cabo, entenderá que cuando estáis juntos la finalidad de ambos es esa, y no tiene que enturbiarlo todo quejándose de que deberías robar en el supermercado.

4. El otro te respeta, a ti y a tus límites

Si le has dicho que te da miedo ir en moto, no te invitará a mil planes en los que está incluida esa actividad. Si te da vergüenza llevar minifalda, no insistirá en que vayáis a la playa para que hagas topless. Si sabe que te sientes incomodo/a en una situación, no te propondrá lo mismo una y otra vez y luego pondrá cara de aburrimiento. Cualquiera sabe que insistir constantemente a alguien para que traspase sus límites (especialmente cuando son razonables) es apuñalar su esencia y decirle que esta no es válida, con el objetivo de forzarle a cambiar. Si te respeta y valora lo que tenéis, no se arriesgará continuamente a que te enfades.

5. El otro te acepta y le gustas

La relación no es un examen. Te sientes cómodo/a y relajado/a en la relación. Cuando te ha pasado algo bueno, se lo cuentas a tu pareja y te sientes mejor. Cuando te ha pasado algo malo, se lo dices sin miedo a que te riña por lo que hiciste mal. Si tienes la sensación de estar constantemente a prueba, de no cumplir sus expectativas o tienes que pensarte cada palabra antes de contarle algo para que no te ataque, tu relación no es sana.

6. Los dos queréis seguir con la relación

A los dos os gusta estar juntos. Es una decisión mutua. No hay uno que quiere romper y otro que le hace chantaje.

7. El otro intenta que estés feliz

Tu pareja querrá verte feliz y, si puede cooperar para que tengas una emoción positiva, lo hará. No verá tu felicidad como una amenaza ni intentará estar de mejor humor que tú. Al contrario, le gustará sorprenderte y ser la razón (o parte de ella) de que seas feliz, ya que tu felicidad alimenta la suya. Si te encanta comer algo que resulta muy difícil de encontrar y justo lo ve mientras va a encontrarse contigo y puede conseguirlo fácilmente, lo hará. (Sí, se le ocurrirá, sin que tengas que decírselo). Si tienes sed y lleva una botella de agua, no te dirá que no se le había ocurrido que podía ayudarte.

8. La relación os aporta energía

Ver a esta persona te aporta energía. Si te cansas después de estar con ella es porque habéis hecho deporte o algo parecido. No te exige un nivel de esfuerzo que te deja agotado/a.

9. Querrá estar contigo en los malos momentos

Si estás pasando por un mal momento, querrá estar contigo. Así es cuando alguien te gusta. En los malos momentos se crea una intimidad especial y alguien que de verdad te quiera no pretenderá librarse de ti. Querrá estar en primera línea. A su vez, él/ella permitirá que lo/la veas triste, sin ponerse defensivo/a. Se sentirá aliviado/a cuando lo/la abraces. Y, sí, es verdad que algunas veces no nos apetece ayudar, pero alguien que te quiera no te verá sufriendo y hará ver que se ha dormido, o dirá que casualmente se quedó sin batería cuando más lo necesitabas. Eso es muy bajo.

10. Si puede evitar que sufras, lo evitará

Si sabe que algo te puede doler o molestar, no insistirá 100 veces en que te enteres de eso. Si te preocupa que pueda estar con alguna otra persona, no dejará pistas falsas para que sospeches. No se divertirá contándote cómo sus amigos/as se metieron contigo, o fingirá no tener batería para que lo eches de menos y sentirse más importante. Eso es dominación.

11. Los dos tenéis el mismo nivel de compromiso

Si estás con alguien con quien quieres estar a largo plazo y esa persona está contigo como plan B, tienes una relación tóxica.

12. El otro se comporta de forma coherente

No tienes que estar adivinando cuál será su siguiente paso, ni si hoy estará de buen o de mal humor, ni si te tratará bien o mal. Si dice que quiere estar contigo, no seguirá buscando por si acaso. Si tienes la necesidad de preguntar a otra persona su opinión sobre las incoherencias de tu pareja, tu relación no te está aportando la paz necesaria.

13. Te genera confianza

Te genera una sensación parecida a “estar en casa”. Conoces lo que hay, sabes que, de haber secretos, estos no son graves o dañinos. Como dijo Walter Riso, en el amor es necesario saber que el otro no te hará daño a propósito.

14. La relación, por lo general, fluye con facilidad

No tenéis problemas constantemente. Evitáis discutir por nimiedades. Ninguno de los dos tiene la intención de generar problemas cuando las cosas van demasiado bien. Podéis compartir alguna afición y el tiempo juntos resulta ameno. No os aburre la tranquilidad en la relación, la buscáis.

15. Puedes compaginar tu trabajo, tu vida familiar y tu vida amistosa con la relación

La relación no acapara todo tu tiempo y tu pareja no pretende que abandones tu vida social, laboral o familiar. No te da a elegir entre una cosa u otra.

16. Sois igual de importantes

A veces uno ayuda, otras veces ayuda el otro. Eso es natural. Lo que no es natural ni sano es que uno de los dos tenga un rol de cuidador y el otro solo tenga que cuidar de sí mismo. Los dos tenéis que dar y recibir lo mismo, al menos por regla general.

17. Ninguno de los dos tiene un trastorno que incluya como rasgo la falta de empatía

Con personas que tienen trastornos de este tipo, es imposible tener una relación normal. No importa cómo seas, ni lo que hagas por ellos. Esa persona no será apta para un intercambio sano, no te esfuerces.

18. Vuestras relaciones sexuales y el cariño que os dais son satisfactorios

Habéis encontrado una frecuencia con la que los dos estáis de acuerdo y os sentís cómodos. Tenéis química y afinidad sexual y os gusta compartir ese tipo de intimidad. Por otra parte, hay un nivel de afectividad y un trato físico que es agradable y cubre las necesidades de ambos. 

19. Las necesidades y derechos de uno no pisan los del otro

Los dos pueden satisfacer sus necesidades dentro de la relación sin dañar al otro. Si, por ejemplo, vives con tu pareja, necesitas que se vaya de casa unos días y se lo pides aunque no tenga dónde ir, estás pisando sus derechos.

20. Vuestra comunicación es buena y fluida

No hay escasez en ese sentido, os comunicáis lo suficiente. Habláis de los problemas y de las cosas buenas. Cuando hay silencios no es incómodo. No hay tabúes en la comunicación (temas vetados de los que no se puede hablar) y también habláis del futuro. Con esto no me refiero a que habléis de vuestro futuro juntos, sino de vuestros sueños y aspiraciones. Es decir, que no os quedéis sin temas una vez que ya os hayáis contado todo vuestro pasado. Además, vuestro tono es amable y, en caso de discutir, lo hacéis para llegar a soluciones. 

 

Si tu relación es sana, lo más probable es que no estés buscando en internet los indicios para saber si es tóxica. -       

 

¿Qué te han parecido las características de las relaciones sanas? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

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